domingo 31 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Video: “Un acuerdo de paz es un compromiso ético”: La Nobel de Paz estuvo en Bucaramanga

La ganadora del Premio Nobel de Paz Rigoberta Menchú considera que hay pendientes importantes en el proceso de paz en Colombia. Una charla con la líder latinoamericana.
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Casi tres décadas después de haber recibido el Premio Nobel de Paz por su liderazgo y lucha por el reconocimiento de los pueblos indígenas y la reconciliación etnocultural, Rigoberta Menchú Tum sigue siendo un referente y su voz mantiene influencia en Latinoamérica.

Como víctima del conflicto en su país, ha sido ejemplo de resiliencia y perdón, lo que le ha merecido reconocimiento mundial como activista por los derechos humanos y especialmente de las mujeres.

La líder guatemalteca participó esta semana como la principal invitada en la Décima Asamblea de Personeros de Colombia, realizada en Bucaramanga. Aprovechó para dialogar con Vanguardia sobre la implementación de los acuerdos de paz, la situación de los líderes sociales y los avances en los derechos de la mujer.

Se cumplieron cinco años de la firma del Acuerdo de Paz con las Farc. ¿Qué análisis hace de las dificultades que ha tenido el país para la implementación?

Yo creo que la firma del fin del conflicto armado es un pacto ético que las partes están obligadas a cumplir porque fueron actores de ese conflicto y a la vez de la paz. Yo pienso que el Estado debe presupuestar esa paz, porque si no hay recursos para implementar los cambios que dicen los acuerdos, se posponen en el tiempo.

Yo veo que hay una parte positiva en los acuerdos de paz porque se terminó una guerra bastante antigua en el continente y nos dio esperanza, pero luego viene la implementación, y creo que falta mucho, hay pendientes en el tema agrario, los derechos humanos y algo muy importante, el reencuentro de los colombianos, que vuelvan a empezar.

¿Cómo ve la situación de los líderes sociales e indígenas en Colombia y Latinoamérica?

Creo que es necesario hacer una cumbre de líderes indígenas porque debemos visibilizar a los pueblos indígenas, a sus dirigentes, sus organizaciones, sus avances. Porque estos son emprendedores, tienen una gran juventud que está buscando horizontes. Si nosotros podemos visibilizar eso, quizá nos cambiaría la visión de los pueblos indígenas. Una de las cosas que más afecta es el silencio, es el estar revueltos entre todos, pero nadie reconoce la especificidad de los dirigentes, por eso yo he sido una persona que trata de hacer visibles las luchas, los avances, la participación.

Sé que en Colombia hay muchas normas, que hay avances en relación a los pueblos indígenas, ojalá que esas normas también sirvan en este momento para los derechos de los pueblos indígenas en el continente.

¿Cómo analiza el fenómeno de protesta social y el paro nacional que vivió Colombia en mayo y junio de este año?

Yo siempre exhorto a la no criminalización de los dirigentes, porque muchas veces la gente se va a una marcha forzosamente, porque la pobreza es muy grande, para muchos es perder tiempo, tener que ir a una huelga de un día, de dos días, no es fácil para los pueblos expresar sus luchas en una manifestación, y si la reacción que recibe es rechazo, se vuelve una desesperanza para la población. Por eso yo siempre pido que se respeten las marchas, que se respete la voz de la gente y que pongan sus demandas. Responder las demandas de la gente es lo más inteligente que podemos hacer en estos tiempos.

Colombia para nosotros siempre es un foco importante, todo lo que aquí pasa nos llama la atención, todo lo que aquí pasa lo sentimos como nuestro y, especialmente, el proceso de paz. Yo creo que el involucramiento de las mujeres, los dirigentes indígenas y los liderazgos, incluso los municipales, es muy importante, y aquí están los defensores de derechos humanos. Estoy aquí gracias a la invitación de la Federación Nacional de Personeros, que ha hecho un trabajo muy importante de observación, y ese tipo de unión es lo que nos hace falta en América Latina.

¿Se ha logrado la transformación en el mundo, con enfoque de mujer, que usted pedía en 1992 cuando recibía el Nobel de Paz?

Creo que avanzamos muchísimo en las últimas dos décadas en los derechos de las mujeres. Incluso, si hablamos del tema de justicia se dio bastante resarcimiento a las mujeres, se tipificaron delitos como el feminicidio en muchos países, logramos que se creara ONU Mujeres, que fue por la constancia de nuestra lucha, de nuestros reclamos ante la comunidad internacional. Hay un respeto mayor a la diversidad étnica y de género, porque en aquellos años los tabúes eran mucho más altos. Y hay algo muy importante que es la participación paritaria, porque se logró la participación de mujeres en la toma de decisiones, también en la política, pero ojo, eso no es permanente, si no lo cuidamos eso va en retroceso, especialmente en este tiempo porque la pandemia ha hecho que las mujeres sean madres y maestras de sus hijos. Aún hay muchas dificultades como el acceso a Internet.

Es la segunda vez que está en Bucaramanga. ¿Qué impresión tiene de la ciudad y la región?

He seguido lo que pasa en Santander, principalmente porque tiene mucha historia, buen desarrollo, y creo que de alguna manera aquí hay un reflejo importante de la paz. Bucaramanga es especial para mí, estuve aquí en 2012 en la Feria del Libro. En estas giras siempre vamos corriendo, pero también nos damos un poco de tiempo para ir a ver alguna esquina, algún área, y esta vez me dio tiempo de ir a ver zapatos y bolsas, porque ustedes acá se destacan por esa industria, que es muy importante.

Felicito a esta zona, en particular a Bucaramanga, por ser cuna de diversidad y que sean solidarios me parece muy bien. Los conflictos sociales, económicos o políticos que hacen que la gente se vaya a otro país, realmente es un fenómeno muy dramático, especialmente para la gente más necesitada.

Me he enterado que hay bastantes venezolanos aquí en Colombia, especialmente en esta zona, que importante que haya veeduría de organismos internacionales porque yo creo que la gente no debería estar expuesta a un exilio forzoso, eso es lamentable, la gente debe seguir siendo solidaria, nuca sabemos cuando le toca a uno migrar.

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