Girón se calzará los tenis para una causa que va más allá de la meta: correr para que ninguna mujer enfrente el cáncer sola.

El próximo 25 de octubre, las calles de Girón dejarán de ser solo un paso obligado para transformarse en un escenario de vida: cientos de personas se calzarán los tenis para correr 5 o 10 kilómetros en la jornada “Kilómetros de Esperanza, Corre por Ellas – Progresa Girón 2026”, una iniciativa impulsada por la Alcaldía municipal para apoyar a las mujeres que hoy libran una batalla silenciosa contra el cáncer de mama, útero y ovario.
La idea nació de una convicción que el alcalde Campo Elías Ramírez ha repetido en cada evento social del municipio: que las cifras de salud pública no se cambian solo con discursos, sino con acciones que muevan a la gente. Por eso, junto a la gestora social Mónica González —quien ha llevado la bandera de este proyecto desde su primer trazo—, decidieron convertir una carrera deportiva en una plataforma de conciencia y solidaridad.
No se trata de una competencia más. Cada inscripción, cada zapatilla golpeando el pavimento, cada gota de sudor tendrá un destino claro: los recursos recaudados llegarán a la Fundación SENOSAMA, que desde hace años acompaña a mujeres diagnosticadas y a sus familias en uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Ese acompañamiento, dicen sus gestoras, muchas veces pesa tanto como el tratamiento médico mismo.

Detrás de la organización hay un engranaje de instituciones que se unieron por una misma causa: la Alcaldía de Girón, la Dirección de Gestión Social, la Secretaría Local de Salud y la Clínica Girón trabajan de la mano con SENOSAMA para que la jornada no se quede en un solo día de carrera, sino que deje huella en la manera en que la comunidad entiende la prevención y la detección temprana.
Y es que, aunque el cáncer de mama, útero y ovario sigue cobrando vidas en el país, muchas mujeres todavía llegan tarde a un diagnóstico que, detectado a tiempo, pudo haber cambiado su historia. Ese es, quizás, el verdadero punto de partida de esta carrera: no la línea pintada en el pavimento, sino la posibilidad de que una mujer, gracias a esta campaña, decida hacerse ese examen que había postergado.
Para el 25 de octubre, Girón espera ver sus calles llenas de camisetas de colores, familias completas trotando juntas y rostros que correrán no solo por sus propias piernas, sino pensando en una madre, una hermana o una amiga que hoy enfrenta la enfermedad. Porque, como lo resumen los organizadores, esta no es una carrera para ganar un trofeo: es una carrera para que, al final, gane la vida.















