El Informe de Calidad de Vida evidencia avances en pobreza, empleo, salud y educación, pero también enciende alertas en seguridad, movilidad, informalidad laboral y tratamiento de aguas residuales.

El área metropolitana de Bucaramanga presenta un balance de contrastes. Mientras varios de sus principales indicadores sociales y económicos muestran una evolución favorable, otros revelan que los beneficios del progreso todavía no llegan de la misma manera a todos los habitantes ni a los cuatro municipios que conforman el territorio.
Esa es, precisamente, una de las principales conclusiones del más reciente Informe de Calidad de Vida, elaborado por Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, que acaba de ser presentado hoy en el Auditorio de Ingenierías de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB).
El informe reúne el análisis de más de 300 indicadores de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta, organizados en nueve dimensiones de calidad de vida. De los indicadores evaluados durante 2025, 85 registraron avances y 45 presentaron retrocesos.

El resultado es una fotografía de un territorio que, en términos generales, presenta señales de progreso, pero que al mismo tiempo mantiene brechas y desafíos que requieren atención de las autoridades y de la sociedad.
Menos pobreza y desempleo, pero la informalidad sigue siendo el gran reto laboral

Uno de los resultados más destacados del informe es la reducción de la pobreza monetaria. En 2025, este indicador pasó de 30,5 % a 26,7 %, lo que significa que aproximadamente 45.000 personas dejaron de estar en condición de pobreza.
La pobreza extrema también disminuyó de manera significativa: pasó de 7,3 % a 5,6 %.
La evolución del mercado laboral acompañó esta mejoría. El desempleo se redujo de 9,2 % a 8,4 %, mientras la tasa de ocupación aumentó de 58,9 % a 59,9 %.
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La pobreza monetaria en el AMB sigue disminuyendo 🙏 pic.twitter.com/bjfYK6QrTR
— Juan Pablo Remolina (@Jp_Remolina) September 9, 2026
Sin embargo, detrás de estas cifras positivas permanece una realidad que limita el alcance de la recuperación: el 45,7 % de las personas ocupadas estaba en la informalidad, equivalente a aproximadamente 278.738 trabajadores.
El desafío para el área metropolitana, por tanto, no consiste únicamente en generar más empleos, sino en conseguir que la reducción de la pobreza y el aumento de la ocupación se traduzcan en trabajos formales, estables y productivos, capaces de mejorar de manera sostenible las condiciones de vida de los hogares.
Salud: avances importantes y una alerta que no puede pasar inadvertida

Los indicadores de salud materno-infantil también muestran una evolución favorable.
La mortalidad en menores de un año disminuyó de 6,7 a 5,7 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, mientras que la mortalidad en menores de cinco años pasó de 8,5 a 7,2. En ambos casos, los indicadores se ubicaron por debajo de los promedios de Santander y Colombia.
También continuó la tendencia descendente de la fecundidad adolescente entre mujeres de 15 a 19 años. En 2025, la tasa llegó a 19,9 nacimientos por cada 1.000 mujeres, una reducción del 64 % frente a 2016.
Pero en medio de esta tendencia positiva aparece una cifra que exige una mirada especial: durante 2025 se registraron 32 nacidos vivos de madres entre los 10 y 14 años.
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El informe advierte que cualquier nacimiento en este grupo de edad debe activar una respuesta institucional especial, debido a su posible relación con situaciones de violencia sexual.
En vacunación también hay señales de recuperación. Las coberturas llegaron a 91,9 % en antipolio y 91,8 % en tercera dosis de DPT. Aunque se trata de resultados favorables, todavía persisten diferencias entre municipios y no se alcanza de manera homogénea la cobertura de referencia del 95 %.
Educación: el mejor resultado en Saber 11° convive con profundas desigualdades

El desempeño académico constituye otra de las noticias positivas del informe. En 2025, el promedio de las pruebas Saber 11° alcanzó 286 puntos, el resultado más alto de la serie disponible y 28,8 puntos por encima del promedio nacional.
No obstante, como ocurre con otros indicadores, los promedios generales esconden diferencias importantes.
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Un ejemplo particularmente claro aparece en el aprendizaje del inglés. Mientras 49,2 % de los estudiantes de establecimientos no oficiales alcanzó el nivel B1 o superior, entre los estudiantes del sector oficial la proporción fue de apenas 17,6 %.
La permanencia escolar también genera preocupación. Las tasas de cobertura educativa disminuyeron en los cuatro municipios y, de manera simultánea, la tasa de trabajo infantil aumentó de 0,7 % a 2,7 %.
Estos resultados plantean el reto de que el buen desempeño promedio del sistema educativo se traduzca también en mayores oportunidades para los estudiantes de los establecimientos oficiales y en mejores condiciones para permanecer en el sistema educativo.
Seguridad: aumentan los homicidios y persiste la baja denuncia
La seguridad continúa siendo uno de los principales desafíos para el área metropolitana.
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Durante 2025 se registraron 249 presuntos homicidios, frente a 240 en 2024. La tasa alcanzó 19,2 homicidios por cada 100.000 habitantes, el valor más alto de la serie disponible.
A este panorama se suma un indicador que pone el foco en la relación entre ciudadanía e instituciones: 61 % de las víctimas de delitos no denunció.
Esto significa que el desafío de la seguridad no se limita a reducir los hechos delictivos. También pasa por fortalecer la confianza de los ciudadanos en las instituciones, incentivar la denuncia y garantizar respuestas efectivas frente a la criminalidad.
Más vehículos, menos pasajeros: una señal de alerta para la movilidad
La movilidad ofrece uno de los contrastes más llamativos del informe.

En 2025, el parque automotor del área metropolitana superó el millón de vehículos registrados, mientras el transporte público perdió 15,5 millones de pasajeros, una disminución del 22,2 % frente al año anterior.
La combinación de ambas tendencias plantea preguntas de fondo sobre el futuro de la movilidad metropolitana.
Un territorio con más vehículos particulares y menos usuarios del transporte colectivo enfrenta potenciales presiones sobre la congestión, las emisiones, el espacio público y el acceso a oportunidades para las personas que dependen del transporte público.
Más que una variación estadística, el comportamiento de estos indicadores evidencia la necesidad de discutir qué modelo de movilidad necesita el área metropolitana y cómo hacer del transporte público una alternativa atractiva, eficiente y accesible.
El agua revela una de las brechas ambientales más profundas

En materia ambiental, uno de los datos más relevantes está relacionado con el tratamiento de las aguas residuales.
Aunque el área metropolitana cuenta con amplias coberturas de servicios públicos, durante 2025 solo el 35,8 % de las aguas residuales recibió tratamiento.
Las diferencias entre municipios son especialmente marcadas. Mientras Floridablanca llegó cerca del 100 %, Girón registró apenas 1,9 %.
El dato pone sobre la mesa una diferencia fundamental: contar con cobertura de alcantarillado no significa necesariamente que las aguas residuales sean tratadas antes de regresar al ambiente.
Por ello, el reto ambiental no está únicamente en ampliar la cobertura de los servicios, sino también en avanzar hacia una infraestructura que permita garantizar un manejo adecuado de las aguas residuales y reducir sus impactos sobre los ecosistemas.
Nota de la Redacción: Vale mencionar que el programa Cómo Vamos cuenta con los respaldos de Prosantander, la Cámara de Comercio de Bucaramanga, la Universidad Industrial de Santander, la UNAB, Vanti, ARIS Minning, la Fundación Corona y Vanguardia. Además, este año se suma la colaboración de la FOSCAL.

















