Un maestro de obra venezolano creó, pieza por pieza, un letrero que se convierte en símbolo de amor y orgullo para San Antonio del Carrizal.
Publicado por: Danilo Cárdenas
“Yo quiero dejar mi huella en Colombia”. Así resume Daniel Quintero lo que significa para él la obra que levanta en San Antonio del Carrizal, en Girón. Nació en Venezuela, es maestro de obra y desde hace cinco años vive en este barrio, que cumplió 40 años en agosto. Para la celebración recibió un encargo peculiar: armar el nuevo letrero del sector en cerámica partida, algo que nunca había hecho.
Daniel sabe de albañilería, de herrería y de carpintería, pero este trabajo le pidió otra cosa: paciencia. Tuvo que romper cada baldosa despacio, escoger el pedazo que encajara y pegarlo, uno tras otro, hasta dejar en pie las letras rojas. “Me costó”, admite.
El letrero dice “Yo amo San Antonio del Carrizal”. En lugar del verbo hay un corazón, y sobre él irá una iguana, uno de los símbolos de Carrizal. El animal fue tallado directamente en un tronco de madera y costó cinco millones de pesos.
Para los vecinos, no hay un letrero igual en Girón ni, según ellos, en Bucaramanga. La idea nació de la Junta de Acción Comunal y de Fernando, Don Fercho, como lo conocen en el sector, uno de sus primeros habitantes. “Este es el barrio que él más quiere”, dice Aldo Robles, presidente de la JAC. Le puede interesar: Terror en Girón: dos jóvenes fueron asesinadas en ataque armado
Según Robles, el letrero anterior, hecho en otro material, terminó maltratado: había quienes se subían y lo usaban para orinar y hacer sus necesidades. Por eso el nuevo se hizo en un material más resistente.
Solo falta subir la iguana. Daniel la sellará con resina epóxica para que resista el sol y la lluvia, y la montará sobre una base de hierro soldada, que según él queda “muchísimo mejor” que una de cemento.
Cumpleaños del barrio
La obra llega justo a tiempo: se inaugurará durante la celebración de los 40 años, el sábado 26 y el domingo 27 de septiembre. “Vamos a hacer una especie de festival de emprendedores, una muestra de todos los emprendedores del sector”, cuenta Robles.
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El montaje arrancará el viernes en la noche, y el espacio alrededor del letrero se cerrará para el evento. Habrá varios artistas invitados; el principal será el ganador de Yo me llamo como Rafael Orozco, quien según Robles vivió en Carrizal. “Traemos artistas, vamos a hacer una vaina bien bacana”, dice.
La fiesta también será un homenaje a quienes levantaron el barrio. La junta condecorará a sus líderes y a los habitantes más antiguos, entre ellos algunos de los que llegaron con la fundación. “Aquí hay gente que tiene 40 años todavía”, asegura Robles, que lleva 30 en el sector.
“Este barrio, a pesar de todo, es muy sano. Para mí, uno de los mejores barrios que tiene Girón es este”, afirma. Según él, la zona ha crecido muchísimo y pronto tendría una nueva salida, una vía que empalmaría con la 45 y con Polvoredas, arriba del aeropuerto. Para diciembre también hay planes: el año pasado decoraron el sector con luces y esta vez, promete, el alumbrado será mejor. Le recomendamos: Denuncian fallas en vía recién construida que se inunda cada vez que llueve en Girón
Daniel, que dice sentirse “de maravilla” en Colombia, donde viven sus hijas, construyó con sus manos un símbolo para una comunidad que también se levantó pieza por pieza.
Cuarenta años entre carrizos
San Antonio del Carrizal queda en la entrada de Girón, al lado del puente Antonia Santos. Lo impulsó la constructora Martínez Villalba en 1986, y al principio iba a llamarse Jardín Metropolitano, por las zonas verdes que bordean sus transversales y peatonales. El nombre definitivo salió de dos cosas: el terreno era una vieja finca llena de carrizos y las familias beneficiarias eran devotas de San Antonio.
Las primeras casas se entregaron el 17 de agosto de 1986. Eran de dos pisos y 57 metros cuadrados, y cada una costó en ese entonces cerca de 1.200.000 pesos, con una cuota inicial de 220.000. Entre los fundadores estuvieron la líder cívica María Elda Rojas, las familias Layton, Rodríguez, Córdoba y Rueda, y el músico Rodolfo Murillo, de la Orquesta de los Masters de Colombia. Un año después nació la Junta de Acción Comunal.
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La comunidad también ha pasado momentos duros. Entre la noche del 11 y la madrugada del 12 de febrero de 2015, la avalancha del río de Oro inundó muchas viviendas de la primera etapa. Después se construyeron muros de contención que, según contaron los vecinos a este diario en 2019, pusieron fin a las inundaciones.
Cuarenta años después de aquellas primeras llaves, el barrio que iba a llamarse Jardín Metropolitano estrena un letrero con su nombre. Lo armó, pedazo a pedazo, un maestro de obra venezolano que encontró en Carrizal la manera de dejar su huella en Colombia.














