Los homicidios en Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón aumentaron 28% en nueve meses. La violencia dejó de ser un asunto de riñas para convertirse en una disputa planificada por el control de las economías ilegales.
Publicado por: Katterine Dimas
El barrio Villa Valentina 1, en el sector de Nueva Colombia, en Piedecuesta, fue el escenario del último homicidio registrado en septiembre en el área metropolitana de Bucaramanga. Con ese crimen, el conteo de asesinatos de los primeros nueve meses del año superó los 200 casos, una cifra que evidencia el incremento de los homicidios y la expansión de las estructuras criminales en la capital santandereana y sus municipios vecinos.
“Casi todos los días hay un muerto acá en la ciudad, estamos peor que Medellín en sus tiempos”, dice con preocupación un bumangués que ha visto cómo la violencia homicida gana terreno en el área metropolitana.
No es para menos. Según cifras de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, entre enero y septiembre de 2026 las muertes violentas ya no obedecen principalmente a riñas, conflictos de convivencia o hechos aislados. La tendencia apunta a asesinatos planificados, asociados a estructuras criminales que se disputan el control de economías ilícitas en los principales municipios del departamento. Lea también: Crece el reclutamiento de menores por parte de las bandas criminales en Bucaramanga
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Un aumento del 28% en nueve meses
Entre el 1 de enero y el 30 de septiembre pasado se contabilizaron 210 víctimas de homicidio intencional en el área metropolitana: 116 en Bucaramanga, 40 en Floridablanca, 33 en Piedecuesta y 21 en Girón. La cifra supera en 28% las 164 registradas en el mismo periodo de 2025.
La situación más crítica está en Bucaramanga, donde los casos pasaron de 97 a 116. Le sigue Floridablanca, que sumó 18 homicidios más al pasar de 22 a 40. En tercer lugar está Piedecuesta, que escaló de 21 a 33 casos, es decir, 12 más.
Girón es la excepción. Es el único municipio del área metropolitana que logró reducir los homicidios en este periodo: de 24 casos en 2025 bajó a 21 en 2026, tres menos.
Aun así, la tendencia general no da tregua. Según Julio Acelas, director del Observatorio Ciudadano de Santander, el crecimiento ha sido constante y sin interrupciones significativas, y consolida al área metropolitana como el principal escenario de las muertes violentas en Santander. Puede leer: ¿Qué está pasando en Bucaramanga? El conflicto armado ya no está solo en las zonas rurales
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Dos conteos, una misma tendencia
Las cifras de la Policía Metropolitana de Bucaramanga no coinciden con las del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Entre enero y septiembre de 2025, esta entidad registró 170 homicidios en el área metropolitana, seis más que los reportados por la Policía.

La brecha se repite en 2026. Entre enero y agosto, Medicina Legal contabilizó 197 homicidios, mientras que la Policía reportó 191, seis menos. Al momento de publicar este informe, las cifras de septiembre aún no estaban disponibles en la página oficial de Medicina Legal.
Según expertos, la diferencia se explicaría porque la Policía solo contabiliza las muertes provocadas con intención de matar y deja por fuera otros fallecimientos violentos, como los ocurridos durante procedimientos de la fuerza pública o en casos de legítima defensa. Esa diferencia metodológica no invalida el análisis, pero recuerda que la percepción ciudadana de inseguridad suele construirse sobre un universo mucho más amplio de hechos violentos.
¿Quiénes mueren, cómo y cuándo?
Los datos de Medicina Legal revelan que las principales víctimas de homicidio son hombres de entre 20 y 34 años. Las armas de fuego son el instrumento más utilizado por los agresores, seguidas de las armas cortopunzantes y los objetos contundentes.
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El reloj de la violencia marca, sobre todo, la noche y la madrugada. La mayor concentración de homicidios se registra entre las 9:00 p. m. y las 11:59 p. m., seguida de la franja de 6:00 p. m. a 8:59 p. m. y, en tercer lugar, la de 12:00 a. m. a 2:59 a. m. Los sábados son los días con más casos, seguidos de los viernes y los domingos. Le sugerimos leer: Por qué la violencia no da tregua en Santander: el poder de las bandas y grupos armados

Los territorios en disputa
El comportamiento de la violencia ya no se explica solo por cuántos homicidios ocurren, sino por la forma en que se cometen. Así lo describe la Policía:
“Durante lo corrido del 2026, el comportamiento del homicidio en el área metropolitana de Bucaramanga ha estado relacionado, principalmente, con disputas territoriales entre actores y estructuras delincuenciales por el control de rentas ilícitas, especialmente aquellas derivadas del tráfico local de estupefacientes y la extorsión. Esta situación presenta mayor relevancia en sectores priorizados de Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta, Girón y Lebrija, donde las confrontaciones entre actores criminales constituyen un factor de riesgo para la seguridad ciudadana”.
El informe señala que en Bucaramanga los barrios San Francisco, Comuneros, Centro, La Universidad y García Rovira concentran el mayor número de homicidios. En Floridablanca, los sectores más afectados son La Cumbre y Santa Ana. En Piedecuesta, la mayoría de los casos se ha registrado en Nueva Colombia y Cabecera del Llano, y en Girón, la situación más crítica se presenta en San Antonio de Carrizal. No olvide leer: Sicariatos, extorsión y control territorial: el panorama de violencia en Santander
El sicariato, la modalidad dominante
Si el comportamiento general de los homicidios ya encendía las alarmas, el análisis del sicariato expone una realidad todavía más inquietante. En los últimos años, esta modalidad pasó de representar apenas una cuarta parte de las muertes violentas a ser la predominante en los municipios metropolitanos. Solo en el primer semestre de 2026 aumentó 67% frente al mismo periodo de 2025.

Esa transición refleja una mutación del fenómeno criminal que, según el análisis, coincide con el fortalecimiento de organizaciones dedicadas al narcotráfico, el microtráfico y otras economías ilegales que operan en el departamento. Hoy, casi seis de cada diez personas asesinadas en Santander son víctimas de ataques ejecutados bajo una modalidad que, por sus características, suele estar asociada con ajustes de cuentas, disputas criminales o acciones previamente planificadas. Las riñas derivadas de la intolerancia social, por su parte, siguen siendo un factor relevante en los hechos violentos.
Una red criminal más compleja
Detrás de las cifras hay una estructura criminal mucho más compleja, que se ha fortalecido en los últimos años alrededor de economías ilícitas altamente rentables.
El Observatorio Ciudadano de Santander sostiene que en el área metropolitana operan entre 15 y 20 organizaciones delincuenciales, con presencia local y conexiones en otras regiones del país e incluso en Venezuela. Estas estructuras compiten por mercados como el narcotráfico, el microtráfico, el chance ilegal y actividades relacionadas con la minería ilegal, y esas disputas terminan reflejándose en los indicadores de homicidio. Lea además: Alerta Temprana en Bucaramanga: Defensoría del Pueblo advierte avance de “gobernanza criminal”
Para Acelas, el origen está en la posición del territorio dentro del negocio de las drogas:
“El área metropolitana de Bucaramanga se ha consolidado como uno de los nodos del narcotráfico más importantes del país por su ubicación estratégica para el tránsito y acopio de drogas como marihuana y cocaína; la presencia de narcotraficantes que residen en la región y coordinan operaciones con estructuras criminales de zonas como el Catatumbo, Arauca, el sur del Cesar, el sur de Bolívar y el Magdalena Medio; y los altos niveles de lavado de activos, que infiltran actividades comerciales, conciertos y eventos musicales. Por estas razones, nos hemos convertido en uno de los principales centros de operación del narcotráfico en Colombia”, asegura.

El panorama que describe la Policía es más acotado. Según la institución:
“En el área metropolitana de Bucaramanga se tiene identificada la presencia de cinco estructuras delincuenciales: un Grupo de Delincuencia Organizada (GDO), denominado Tren de Aragua, y cuatro Grupos de Delincuencia Común Organizada (GDCO), conocidos como Los del Sur, San Rafa, Villas y Claverianos. Estas estructuras registran dinámicas delictivas asociadas principalmente al tráfico local de estupefacientes, la extorsión y los homicidios, con incidencia en los municipios que conforman el área metropolitana”.
La respuesta de las autoridades
Acelas advierte que la respuesta no puede ser solo policial: “El crecimiento del sicariato no puede entenderse únicamente como un asunto policial. También evidencia problemas sociales, económicos e institucionales que, hasta ahora, no han sido enfrentados mediante una estrategia conjunta entre las administraciones locales y departamentales”.
Para contener el aumento de los homicidios, la Policía asegura que adelanta operativos en los cuatro municipios. Entre las estrategias están los llamados ‘Polígonos por la vida’, que consisten en intervenir los sectores con mayor número de homicidios y lesiones personales, especialmente en los horarios de mayor incidencia. Estas acciones incluyen más presencia policial, controles a motocicletas, registro e identificación de personas, verificación de antecedentes y vigilancia en establecimientos públicos, escenarios deportivos y zonas verdes donde hay aglomeraciones y consumo de alcohol o sustancias estupefacientes. Le puede interesar: ¿Qué grupos delincuenciales operan en Bucaramanga? La Defensoría identificó las principales estructuras
A ellas se suman los grupos de reacción motorizados, que intervienen en los sectores más afectados para combatir la circulación de actores criminales y el tráfico de drogas y armas. La institución, además, participa en consejos de seguridad, mesas de seguimiento y comités de orden público para coordinar acciones con las autoridades.

Entre enero y septiembre de 2026, según la Policía, estas acciones han dejado:
- 4.969 personas capturadas.
- 39 bandas delincuenciales desarticuladas
- 518 armas incautadas
- 527 motocicletas recuperadas
- 1.200 kilos de marihuana incautados
Las estadísticas de estos nueve meses evidencian que Bucaramanga alcanzó el mayor número de homicidios de los últimos seis años, y el área metropolitana concentra un crecimiento sostenido del sicariato, una modalidad que hoy representa la mayoría de las muertes violentas registradas oficialmente.

















