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Sábado 24 de octubre de 2026 - 01:00 AM

Bienvenido, doctor Ordóñez

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La llegada de Alejandro Ordóñez al Ministerio del Interior es una buena noticia para Santander y para Colombia. Llega en un momento en el que el Gobierno necesita carácter, experiencia y claridad política para construir acuerdos con el Congreso y sacar adelante las reformas que el país reclama.

Y de esas cualidades, al doctor Ordóñez le sobran.

Quienes conocemos su trayectoria sabemos que es un hombre de convicciones profundas, firme en sus ideas, contundente en sus argumentos y con el carácter suficiente para asumir la conducción política del Gobierno. No es de aquellos que acomodan sus posiciones según las circunstancias o conveniencias del momento.

Su nombramiento debe tener intranquilos a los sectores de la izquierda. Y no es para menos; llega alguien con contundencia y sin temor a defender aquello en lo que cree. Después de cuatro años de un gobierno de izquierda radical y corrupta, su presencia será importante para consolidar el nuevo rumbo que ha tomado Colombia.

Pero hay algo de Alejandro Ordóñez que merece destacarse, más allá de sus capacidades y su trayectoria como magistrado, presidente del Consejo de Estado, procurador general y embajador: su coherencia.

En una política donde abundan los tibios, los que prefieren quedar bien con todos y los que nunca fijan posiciones para no incomodar a nadie, Ordóñez ha demostrado que tener convicciones no es un defecto, sino una virtud.

Uno de sus mayores aportes a nuestra democracia es que, gracias a sus posturas, ha obligado a muchos a salir del clóset de la tibieza política. Sus posiciones, compartidas o no, han provocado debates que obligan a fijar posturas. De eso se trata la política y la democracia; no de pensar todos igual, sino de defender con respeto aquello en lo que creemos. Y en eso tenemos plenas coincidencias: la familia, el orden y la autoridad.

Naturalmente, como todo hombre de carácter, despierta amores y desamores. Eso es inevitable cuando se tienen criterios propios. Lo importante ahora será demostrar que la firmeza en las convicciones también puede acompañarse de la capacidad de construir acuerdos, incluso con quienes piensan distinto.

Me alegra especialmente que un santandereano vuelva a ocupar una posición tan importante. Pero más allá del orgullo regional, creo que gana Colombia con la experiencia y las calidades de un hombre que ha dedicado buena parte de su vida al servicio público.

Su regreso al país, y por la puerta grande, tiene algo de justicia divina y es más que merecido. Además, no dudo que doña Beatriz, desde el cielo, sigue haciendo su tarea.

Bienvenido, doctor Alejandro Ordóñez. Que tenga todos los éxitos; los suyos serán también los de Colombia.

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