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Sábado 24 de octubre de 2026 - 01:00 AM

Los decretos de «Maricarmen» en España

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Los recientes acontecimientos en España ofrecen a los colombianos una clara lección: entender la diferencia entre la caída de un gobierno parlamentario y las reglas inamovibles de nuestro régimen presidencial y, por ende, la imposibilidad de trasladar mecánicamente figuras como el gabinete en la sombra —o el publicitado «Gabinete por la Vida» promovido por Petro y Cepeda—, porque con ello se desconocería la arquitectura de nuestro Estado.

La caída del gobierno español por el rechazo en el Parlamento de los decretos-leyes de emergencia y la consecuente convocatoria a elecciones generales anticipadas, es el resultado del fracaso de la gestión gubernamental que debió garantizar viviendas suficientes y dignas, frente al auge del alquiler turístico.

De hecho, Pedro Sánchez recurrió a ese mecanismo por el drama de Maricarmen Abascal, desalojada a edad avanzada de la vivienda que ocupó por décadas, lo que desató una ola de indignación en la Puerta del Sol y encendió las alarmas por la crisis habitacional en varias ciudades del país. Circunstancia que permitió que la oposición los calificara como un mecanismo electoral, y los socios de coalición como insuficientes porque no abordaban el núcleo del problema y sí provocaban más inquietudes.

Por manera que, el derrumbe del gobierno español retrata el núcleo del parlamentarismo: el Ejecutivo depende de la confianza de las cámaras; cuando la pierde, el gobierno cae y la oposición —estructurada formalmente como un gabinete en la sombra— asume el relevo.

Este mecanismo, repito, no sucede en Colombia. El rechazo de las reformas sociales debilita al gobierno, pero no tumba a ministros ni disuelve al Congreso, como tampoco se convocan a elecciones anticipadas. Lo que si ocurrió acá fue la asunción de la oposición al poder por múltiples factores, entre ellos, la parálisis de «Mi Casa Ya» y la asfixia del crédito social, producto de la negligencia del mandato del cambio en implementar políticas públicas de vivienda. Tanto es, que Colombia está entre los países de la OCDE que tienen menores propietarios de vivienda.

Pero en cambio, en lo que sí convergen el PSOE, al que pertenece Pedro Sánchez, y el progresismo criollo es en la tentación de eludir al Legislativo. Con las Cortes disueltas, Sánchez reenvió sus decretos al Consejo de Ministros y a la Diputación Permanente buscando validar lo que el pleno del Parlamento ya rechazó; una maniobra análoga a la utilizada por Petro en sus cuatro años de gobierno, al pretender gobernar por decreto o forzar consultas populares cuando el Parlamento negó sus reformas. ¿Será acaso coincidencia o desarrollo de una misma ideología?

Por tanto, ante la evidencia de tantas equivocaciones, lo que debe existir son soluciones serias al grave problema que padecemos: dotar de vivienda digna a tanto usuario necesitado.

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