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Miércoles 16 de julio de 2025 - 09:02 PM

El lente que nunca se rindió: la historia del ‘mono’ Gilberto

La historia del ‘mono’ Gilberto es un testimonio de resiliencia. Tras un accidente de tránsito en 1993, que lo dejó en coma, muchos pensaron que no volvería. Pero contra todo pronóstico, renació con más fuerza y sensibilidad, encontrando en la fotografía no solo un oficio, sino una forma de reconstruirse y transformar el dolor en arte.

Gilberto Ruiz.
Gilberto Ruiz.

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La vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, pero también puede reconstruirse con luz, sombra y corazón. De ello da fe Gilberto Ruiz Tristancho, el querido ‘mono’ Gilberto, un reportero gráfico que experimentó en carne propia lo que padecían los rollos fotográficos del ayer, cuando se exponían a la luz antes de ser revelados. Sí, la ‘foto’ de su vida pudo haberse borrado tras sufrir un daño cerebral.

El 24 de diciembre de 1993 la vida lo sacudió de manera sorpresiva. Ese día, en una calle de la ciudad y a bordo de su moto, sufrió un accidente mientras protegía a su hijo menor. El impacto fue tan fuerte que cayó en coma durante varios meses. Muchos pensaron que no volvería a levantarse, pero él y Dios tenían otros planes: seguir viendo el mundo a través de su lente.

Contra todo pronóstico, regresó. Con esfuerzo y con la resiliencia que solo tienen quienes deciden vivir dos veces, salió a la luz.

Nacido en Galán, Santander, el 2 de febrero de 1968, el ‘mono’ encontró en la fotografía no solo un oficio, sino una forma de mirar el mundo con otro enfoque.

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Su formación comenzó en 1982, de la mano del maestro Óscar Martínez Vásquez, y entre 1988 y 1991 se formó como asistente en Vanguardia, donde el clic de la cámara empezó a convertirse en su idioma natural.

En 1994 se reincorporó al oficio, esta vez en la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, donde comenzó a cubrir reportajes gráficos.

Pero fue a partir de 1995, ya como fotógrafo independiente, cuando su estilo tomó una forma propia: capturar los rostros y momentos que nutren la vida urbana, las historias mínimas que otros suelen pasar por alto.

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La lente callejera del ‘mono’ Gilberto no solo capta imágenes: revela verdades, abraza la vida y da voz a quienes suelen ser ignorados.
La lente callejera del ‘mono’ Gilberto no solo capta imágenes: revela verdades, abraza la vida y da voz a quienes suelen ser ignorados.

Su mirada callejera, honesta y profundamente humana ha recorrido calles, aceras y rincones. En 2010 expuso en el Museo de Arte Moderno su obra “Déjeme sano, ñero”, un retrato crudo y sensible de los habitantes en situación de calle.

Un año después, fue parte de la muestra itinerante “En Santander hacemos arte”, exhibida tanto en Bucaramanga como en Bogotá.

Portada del libro de Gilberto Ruiz: “Mensajes ¿Ocultos?”
Portada del libro de Gilberto Ruiz: “Mensajes ¿Ocultos?”

Pero su más reciente hito llegó en 2025, cuando la editorial El Libro Total publicó el libro “Mensajes ¿Ocultos?”, donde Gilberto deja en claro que su cámara no solo capta imágenes, ‘revela verdades’.

Su capítulo más poderoso, dedicado a quienes duermen en las aceras y sobreviven con lo justo, invita a mirar con empatía a quienes hemos preferido ignorar.

Detrás del lente, Gilberto no está solo. Es padre orgulloso de Juan Camilo, Silvia Catalina y Óscar Daniel: sus tres motores, sus tres razones para seguir adelante cuando todo parecía perdido.

Con ellos y por ellos ha seguido caminando las calles, capturando instantes, transformando la adversidad en arte.

Hoy, más que un fotógrafo, Gilberto es testimonio vivo de que la pasión, el amor y el arte pueden vencer al dolor.

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Su lente no solo documenta: resiste, abraza, revela y transforma. Porque, como él mismo dice con una sonrisa serena: “la fotografía no solo muestra el mundo, también nos ayuda a seguir en él”.

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