¿Qué pasa cuando las tareas que dejan en los colegios se vuelven empresas? Si quiere saber esa respuesta vaya hoy y mañana a la feria ‘Yo Emprendo 2025’, que impulsa sueños estudiantiles.

El aroma a galletas recién horneadas abre el recorrido en la feria ‘Yo Emprendo 2025’. No son galletas cualquiera: llevan sabores frutales y cítricos que sorprenden al paladar, un dulce balance pensado para todas las edades.
Detrás de ellas está Burusa Cookies, un emprendimiento juvenil nacido en las aulas del colegio Virrey Solís, donde un trabajo de clase se transformó en una idea con sello propio. Hoy, esas galletas artesanales no solo endulzan la feria, también cuentan la historia de estudiantes que decidieron creer en su talento.

Pero no es el único sueño hecho realidad que palpita en las plazoletas de la Universidad de Santander, UDES. Desde sabores que despiertan memorias hasta diseños que rescatan residuos y los convierten en arte, la feria se ha consolidado como una vitrina viva de esfuerzo, creatividad y resistencia.
Más de 70 emprendedores llegaron hasta el campus del sector Lagos del Cacique para demostrar que detrás de cada producto hay relatos de perseverancia y oportunidades que se siembran en comunidad.

En ese caminar, surge el aroma de Areques, la marca de arepas de Laura Pilonieta. Lo que empezó como un ingreso adicional se convirtió en parte de su vida. “La feria me dio visibilidad y me impulsó a seguir”, recuerda Laura, quien hoy celebra cada edición como un renacer para su negocio y como una muestra de que el sabor también es resistencia.
Le puede interesar: Entre la ciencia y la comunidad
Unos pasos más adelante, los colores y la frescura de Amilado atrapan las miradas. Allí, César Flórez, pensionado de la Policía, comparte su historia: pasó de producir 1.000 helados al mes a 20.000, con sabores tan inesperados como aguacate, arándano o el aplaudido helado de hormiga culona. Su éxito, dice, es fruto de la constancia y del respaldo de espacios como este, que lo animaron a transformar su vida.

La innovación también se refleja en proyectos con conciencia ambiental. Es el caso de El Mero, creado por Mónica Spinel y su hermano, quienes decidieron darle un nuevo destino a los retazos de acrílico que solían terminar en la basura. “Los transformamos en piezas útiles y únicas. Es material recuperado, pero con valor nuevo”, explica Mónica, mientras muestra diseños inspirados en la cultura geek y en un pez en vía de extinción que se volvió su símbolo creativo.
Publicidad
En su quinta edición, la feria vibra bajo el lema “Talento +E”. Más allá de los stands, se ofrecen mentorías, bootcamps, clases magistrales, competencias al estilo Shark Tank y espacios para crear conexiones reales.

Cada rincón del campus se convierte en territorio de oportunidades: la Plazoleta El Caracolí florece con Factor +E, en el Corredor Yariguíes se abren puertas en la Ventana de Oportunidades y en la Plazoleta El Libro, sabores y saberes se funden en Conexiones Sabrosas.
Para Luis Reina Villamizar, coordinador de Emprendimiento de la UDES, este certamen es mucho más que una feria: “Aquí los emprendedores encuentran fuerza para crecer y los visitantes descubren el valor de apoyar lo nuestro”.

La jornada deja una certeza: emprender en Santander no es solo vender un producto, es darle sentido a una idea, transformarla en testimonio de vida y compartirla con una comunidad que, como esas galletas cítricas y frutales, sabe a juventud, creatividad y esperanza.
















