Las cosas buenas
Jueves 30 de octubre de 2025 - 09:14 AM

A los 79 años, doña Marina cumple su promesa: terminar el bachillerato y demostrar que los sueños no envejecen

Con cuadernos en mano y corazón joven, doña Marina Ríos Sánchez de Amado, alcanzó su viejo anhelo de ser bachiller. Hoy tiene setenta y nueve años de sabiduría y un diploma que corona una vida de esfuerzo. Esta es su historia:

Doña Marina Ríos Sánchez viuda de Amado se graduará el 22 de noviembre próximo de bachiller.
Doña Marina Ríos Sánchez viuda de Amado se graduará el 22 de noviembre próximo de bachiller.

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A los 79 años, doña Marina Ríos Sánchez viuda de Amado demuestra que los sueños no tienen una fecha de vencimiento. Después de décadas de aplazar su deseo de estudiar, esta mujer nacida en Floridablanca, pero bumanguesea de corazón, se graduará el próximo 22 de noviembre como bachiller de la Institución Educativa Técnica Empresarial José María Estévez de Bucaramanga.

Será una ceremonia especial, en el auditorio de la Universidad Industrial de Santander, UIS, donde las lágrimas de orgullo y gratitud acompañarán cada aplauso que reciba.

Doña Marina recuerda que, en su juventud, la vida le impuso otras prioridades. Era la mayor de 13 hermanos y tuvo que dejar los cuadernos para dedicarse a cuidarlos.

“No me arrepiento -dice con serenidad-, pero siempre me quedó la ilusión de terminar el bachillerato. No por el cartón, sino por mí misma, para demostrarme que podía hacerlo”.

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Esa convicción fue la que la llevó a inscribirse en el Programa CLEI Mujer, impulsado por el Municipio de Bucaramanga, una iniciativa que abre oportunidades educativas para mujeres adultas que, por distintas razones, no pudieron terminar sus estudios.

Su regreso al aula fue, en todos los sentidos, un viaje en el tiempo: “Al principio me sentía fuera de lugar”, confiesa entre risas.

En el aula de clase, doña Marina comparte con sus compañeros de estudio.
En el aula de clase, doña Marina comparte con sus compañeros de estudio.

“Mis compañeros podían ser mis nietos, pero me recibieron con tanto cariño que pronto me sentí parte del grupo”, añade.

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Cumplía puntualmente con su horario, llevaba sus tareas al día y nunca faltaba a clase. En los recreos, mientras los jóvenes hablaban de música o redes sociales, ella les contaba anécdotas de una Bucaramanga que ellos no conocieron.

Un ejemplo de vida

El profesor Alonso Jaimes, uno de los tutores en el plantel, reconoce que la experiencia de tenerla como estudiante fue inspiradora: “Doña Marina llegó con miedo a los números, pero con una disciplina admirable. Si no entendía algo, no se iba a casa sin resolverlo. Era ejemplo para todos. Creo que muchos jóvenes aprendieron de su constancia más que de cualquier fórmula”.

Aunque las materias exactas fueron un reto, en español y literatura su talento brilló con naturalidad. Autodidacta desde siempre, había cultivado la escritura como una forma de expresión personal.

“Desde joven me gustaba escribir -cuenta-. Tengo libretas llenas de historias y poemas. La palabra me ha acompañado toda la vida”.

Doña Marina Ríos Sánchez viuda de Amado.
Doña Marina Ríos Sánchez viuda de Amado.

En esas clases, sus profesores quedaron maravillados con su sensibilidad y su dominio del lenguaje.

Su hija, la abogada Sonia Amado Ríos, no esconde la emoción al hablar de ella: “Mi mamá es mi mayor ejemplo. Ella me enseñó que los sueños no envejecen. Cuando me dijo que quería estudiar, la apoyé sin dudar. Verla con su uniforme, con sus cuadernos, con esa ilusión, me hizo recordar mis propios años de colegio. Es una mujer admirable”.

Doña Marina Ríos Sánchez viuda de Amado ya escribió un libro de poemas, el cual título: "Yo soy". Ella comparte sus escritos con sus compañeros y familiares.
Doña Marina Ríos Sánchez viuda de Amado ya escribió un libro de poemas, el cual título: "Yo soy". Ella comparte sus escritos con sus compañeros y familiares.

El proceso no fue fácil. Doña Marina debió adaptarse al ritmo de la educación actual, a las plataformas digitales, a los trabajos en grupo y hasta a las videoclases. Pero nada la detuvo.

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“A veces me dolían los ojos de tanto leer en el computador -dice entre risas-, pero lo lograba. Quería demostrarme que la edad no es una excusa”.

Hoy, a pocas semanas de recibir su diploma, doña Marina no solo celebra un logro personal. Celebra la historia de miles de mujeres que, como ella, postergaron sus sueños por amor y responsabilidad.: “No me siento vieja -dice con una sonrisa llena de luz—. Me siento viva, agradecida y feliz. Si algo aprendí, es que nunca es tarde para comenzar de nuevo”.

El próximo 22 de noviembre, cuando su nombre resuene en el auditorio de la UIS, el aplauso será más que un homenaje: será el reconocimiento a una vida entera de esfuerzo, amor y esperanza.

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