Aunque sean ‘barrigonas’, pues de ahí su nombre por la deformidad en tronco y raíces, muchas veces, estas ceibas pasan desapercibidas por los viajeros, pero quienes las han visto, saben que son únicas en su naturaleza en Santander y son una riqueza para los paisajes áridos del cañón de Chicamocha y las escarpas de Pescadero.

Publicado por: ÉDGAR OMAR BUSTOS A.
Las ceibas son frecuentadas en su hábitat natural por las cabras montañeras que se deleitan de sus semillas las cuales hacen parte de su dieta alimenticia.
Esta situación despertó el interés en los biólogos, debido a que la perdida de estas semillas ha llevado a que mengue esta especie.
En efecto, la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, anunció que en Piedecuesta se implementó una labor de rescate de este árbol conocido también como “barrigón” en la ribera de los ríos Chicamocha y Suárez.
El organismo ambiental reveló que envió a la zona de Pescadero, el cañón de Chicamocha y el corregimiento de Umpalá a un grupo de especialistas cuya misión es recolectar la mayor cantidad posible de estas semillas para iniciar un trabajo de reproducción y cuidado de la misma, el cual se hará en el Jardín Botánico Eloy Valenzuela.
Alicia Rojas, bióloga de la Cdmb, precisó que esta labor “hace parte de la estrategia de conservación de esta especie endémica del cañon del Chicamocha y consiste en ubicar unos bancos de germo plasma por cuanto hemos venido haciéndole seguimiento a esta especie desde el 2005 ubicando el lugar donde están y hemos determinado que la mayoría de estos árboles sobre pasan los cien años sus semillas caen y germinan pero afrontan problemas con las cabras que tienen alta población en el cañón de chicamocha y se comen estas semillas por lo que de ésta especie no se encuentran ceibas jóvenes”.
Las labores de recolección de semillas se han realizado, según la funcionaria, en Umpalá, Chocoa, e incluso en cañón del río Guaca, dónde igualmente “se recoge el material genético de estas semillas se llevan a viveros, se propagan y después son utilizadas para restauración de sistemas secos degradados”.
Según la funcionaria, se calcula que de esta especie solo existen mil ejemplares en edades entre los 100 y 200 años.












