Según un informe de la ACN, la libertad religiosa ha sido vulnerada en países donde viven más de 4.900 millones de personas (el 60 % de la población mundial). En la categoría roja, que indica persecución, se encuentran 28 países, la mayoría en África (13) y Asia, donde hay gobiernos considerados autocráticos o poco democráticos. En la categoría naranja, que indica discriminación, se encuentran 33 países, en los que viven casi 853 millones de personas. Venezuela, Nicaragua, Cuba y Haití, los casos críticos en Latinoamérica.



Publicado por: Juan Carlos Chío
El 12 de mayo de 2022, Deborah Samuel Yakubu fue apedreada, empalada y quemada por sus compañeros de universidad por un mensaje de Whatsapp.
Su ‘pecado’, ser cristiana y criticar que en un grupo académico abierto se hablara de Mahoma y el islamismo. Dicen que cuando se acabó el semestre y le preguntaron que cómo hizo para sacar tan buenas notas, contestó en el grupo: ¡Fue Jesús!
No lo sabía, pero por ese intercambio de mensajes, por defender sus creencias, sus compañeros la sentenciaron.
Cuando volvió a la escuela, después de las vacaciones, ellos organizaron un grupo para capturarla. La persiguieron por varios minutos y, cuando la alcanzaron, decenas de personas le tiraron piedras, le pusieron unos neumáticos alrededor y la quemaron. El video de su lapidación y muerte fue grabado y divulgado en redes sociales.
Por el crimen de esta mujer de 22 años, ocurrido en Sokoto, norte de Nigeria (de mayoría musulmana), solo dos hombres fueron detenidos, pero acusados de delitos menores. La familia de Deborah, que tuvo que renunciar a presentar cargos para que les devolvieran el cuerpo, fue obligada a migrar al sur de Nigeria, mayoritariamente cristiano.
Por si fuera poco, el asesinato fue aplaudido y justificado por grupos extremistas islámicos y reconocidos líderes religiosos radicales, que catalogaron de blasfemia los actos de Deborah.
Discriminación religiosa
Los crímenes en nombre de la religión, aunque atroces en muchos casos, son más comunes de lo que creemos. De hecho, tanto la persecución como la discriminación religiosa parecen haber aumentado en el planeta.
Así lo deja entrever el último Informe de Libertad Religiosa en el Mundo, que detalla cómo esta ha sido vulnerada en 61 países donde viven más de 4.900 millones de personas (cerca del 60 % de la población mundial).
Las acciones de persecución o discriminación religiosa incluyen actos o delitos como la manipulación electoral, ataques al patrimonio cultural, ataques terroristas, manipulación de registros de población, leyes anticonversión o restricciones económicas, la gran mayoría ocurridos en países con gobiernos que son considerados gobiernos autócratas, como Nicaragua, donde sacerdotes católicos han sido detenidos y acusados de conspiración y de ser agentes políticos (ver recuadro).
María Inés Espinosa Calle, directora ejecutiva de ACN - Ayuda a la Iglesia que Sufre, Colombia, explica que el informe detalla tres grupos de países en riesgo.
En la categoría roja, que indica persecución, se encuentran 28 países, la mayoría en África (13) y Asia, donde hay gobiernos considerados autocráticos o poco democráticos.
En la categoría naranja, que indica discriminación, se encuentran 33 países, en los que viven casi 853 millones de personas.
Finalmente, están los países en donde no se han identificado riesgos graves de discriminación o persecución, pero que están en observación porque ya hay unos pequeños indicios de violación de la libertad religiosa.
En Colombia, ¿cómo estamos?
En el caso de Colombia, más allá de algunos casos puntuales relacionados con el conflicto armado, preocupa un fenómeno que se ha dado también en otros países como Chile, Brasil o Argentina, donde iglesias católicas y cristianas han sido atacadas o violentadas por grupos proaborto o que promueven los derechos de la mujer.
El Informe de Libertad Religiosa cuenta que se ha dado un proceso de “normalización” de esa violencia, donde los responsables de esos actos vandálicos no están siendo procesados o condenados y hay una permisividad en las autoridades que no actúan para evitar estos hechos.
En ese caso, Espinosa Calle explica que el mensaje para todos es que más allá de las diferencias en las creencias, eso no justifica ningún caso de violencia, persecución o discriminación religiosa, ni en Colombia, ni en el resto del mundo.













