En este día, se recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, montado en un burro, mientras la gente extendía ramas de palma y lo aclamaba como rey.

El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, una conmemoración llena de significado y tradición para los colombianos.
En este día, recordamos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, montado en un burro, mientras la gente extendía ramas de palma y lo aclamaba como rey. La Biblia nos relata este momento en los evangelios:
“La numerosa multitud extendió sus vestiduras por el camino, mientras otros cortaban ramas de los árboles y las esparcían por el camino” (Mateo 21, 8).
Los follajes mencionados son descritos como “ramos de palmera” por el Evangelista Juan (Juan 12, 12-13). Según la tradición, se supone que esta entrada se dio a través de la Puerta Dorada de Jerusalén.

Tradiciones en Colombia
En nuestro país, los fieles se reúnen en las iglesias para recibir las palmas bendecidas, símbolo de victoria y esperanza.
Además, el Domingo de Ramos marca el inicio de rituales y procesiones en todo el país, enriqueciendo la experiencia religiosa y cultural. Pero hay una recomendación importante: no usar palma de cera.
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Por qué no usar la Palma de Cera en el Domingo de Ramos
La palma de cera es el árbol nacional de Colombia. Su majestuosidad y significado la hacen especial. Pertenece al género Ceroxylon y puede alcanzar alturas impresionantes, entre 20 y 40 metros, con un diámetro promedio de 35 centímetros.
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En algunos casos, se han documentado palmas de hasta 52 metros. Su hábitat se encuentra principalmente entre 2.000 y 3.000 metros de elevación.

La palma de cera está protegida por la ley colombiana. La Ley 61 de 1985 la designó como árbol nacional. A pesar de su belleza, su uso en las procesiones del Domingo de Ramos ha puesto en riesgo su sostenibilidad. Por ello, las autoridades ambientales recomiendan no utilizarla.
Además, el uso ilegal de la palma de cera conlleva no solo multas económicas sino también penas carcelables.
En lugar de la palma de cera, podemos optar por otras opciones. Los creyentes pueden llevar a la misa ramas de plantas como el tejo, el sauce o el olivo para que el sacerdote las bendiga.
Estos ramos luego se colocan junto a cruces o crucifijos en casa durante toda la Semana Mayor. Así, honramos la tradición sin dañar nuestro tesoro natural.
Recordemos que el Domingo de Ramos es mucho más que palmas bendecidas. Es el comienzo de una semana llena de devoción y rituales, y debemos cuidar nuestro entorno mientras celebramos nuestra fe.
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