La situación de violencia que se vive en el Catatumbo tiene en una grave crisis a la región. Las cifras de violaciones a los derechos humanos son cada vez más alarmantes por cuenta de los enfrentamientos entre el Eln y las disidencias de las Farc.

Publicado por: Redacción Nacional
Según el último reporte oficial entregado por la Gobernación de Norte de Santander, la cifra de personas fallecidas por la violencia en el Catatumbo en los últimos días ya asciende a 80, mientras que otras 20 están heridas. Además, se habla de más de 5 mil desplazados por la violencia.
La Defensoría del Pueblo relató que al menos siete de las víctimas fatales son firmantes de paz del acuerdo logrado entre las extintas Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos en 2016. También fue asesinado Carmelo Guerrero, líder de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (Asuncat).
Esta situación se da en medio del recrudecimiento de la violencia en esa región del oriente del país, clave para el tráfico de drogas y armas por su cercanía con la frontera. Esto ha llevado a la suspensión de los diálogos de paz con el Eln, y a enfrentamientos entre este grupo subversivos y las disidencias de las Farc, que han afectado principalmente a la población civil.
La llegada masiva de desplazadas por esta ola de violencia no para y se han hecho virales imágenes en el Palacio Municipal de Cúcuta con decenas de familias expulsadas pidiendo ayuda, tras ser expulsadas de sus territorios. Todas ellas han sido censadas por las autoridades y se dispuso el estadio General Santander como otro punto de encuentro y atención para las víctimas.

La Gobernación de Norte de Santander anunció un plan de emergencia coordinado con alcaldías, empresarios, organizaciones internacionales y Gobierno Nacional, que incluye la habilitación de albergues temporales, la declaración de la alerta naranja para atender de manera prioritaria a personas heridas y desplazadas. También confirmó que se enviaron 10 camiones cargados con alimentos, colchonetas, agua potable, insumos médicos y otros elementos esenciales hacia Tibú y Ocaña.
“Desde la Gobernación de Norte de Santander hacemos un llamado al Eln y a las Farc para que cesen los enfrentamientos, respeten los derechos humanos y habiliten corredores humanitarios que permitan a las familias desplazarse sin poner en riesgo sus vidas”, manifestó el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar.

Si no se van, los matamos: crudo relato de víctimas
La estampida que se generó tras la reactivación de la guerra en el Catatumbo mostró su cara en las cientos de personas que ayer tarde colmaban la sala del Teatro Municipal.
Allí las familias catatumberas llegaban con equipajes livianos, algunas bolsas y mochilas con lo poco que alcanzaron a echar, antes de partir desde sus hogares en medio de la angustia y la incertidumbre.
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Con rostros desencajados, algunos solamente esperan que pase pronto la guerra, porque todo lo que tienen y su única posibilidad de sustento está allá, en el hermoso pero hoy convulsionado Catatumbo.
Herne Vargas Becerra dejó su casa y sus tierras en la vereda J10 La Aduana, zona rural de Tibú. “Era eso o arriesgarnos a que nos mataran”, dijo el campesino, quien recuerda claramente tanto el ultimátum que recibió de los grupos irregulares, como los muertos que vio desde las primeras horas en que iniciaron las confrontaciones.

Llegó a Cúcuta con su esposa y su hijo menor de 12 años, con la esperanza de que todo pase pronto para poder volver, porque “aquí qué vamos a hacer”, dijo. Espera que las personas que se quedaron en su sector estén a salvo, aunque lo último que supo es que los enfrentamientos seguían.
Margarita espera sentada en una silla del teatro mientras es llamada para el censo por parte de las organizaciones humanitarias. Viene con su esposo desde el kilómetro 25, un sector ubicado a las afueras de Tibú, del que ya han salido muchas familias, aunque otras se resisten y permanecen en el lugar.
Evaristo, el esposo de Margarita, piensa en un hijo que no pudo salir, se quedó en el sector Río de Oro. “Él se quedó con unos familiares, espero que esté bien. Nosotros no pudimos quedarnos, dejamos todo, hasta unos animalitos”, dijo el hombre, que salió desde el viernes y tuvo que llegar hasta Cúcuta, tras percatarse de la gran cantidad de gente que ya había en Tibú.
“Los planes míos son volver porque todo lo tengo por allá, vamos a esperar a ver si esto se compone un poquito y volver, todo lo que he trabajado está allá”, señaló.
Con información de La Opinión y El Colombiano

















