El laboratorio estaba camuflado en zona selvática y protegido por hombres armados de la estructura Franco Benavides.

Publicado por: Redacción Nacional
Un duro golpe contra el narcotráfico propinaron las tropas del Ejército Nacional. En un operativo estratégico, las autoridades lograron ubicar y destruir el que sería uno de los laboratorios más grandes para el procesamiento de drogas perteneciente a las disidencias de las Farc, en el municipio de Cumbitara, Nariño, muy cerca de la frontera con Ecuador.
El operativo, que se desarrolla desde finales de la semana pasada, ha estado marcado por intensos enfrentamientos entre las tropas militares y los grupos armados ilegales.
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Según informó el Ejército este lunes 19 de mayo, la estructura criminal conocida como Franco Benavides, una de las más activas entre las disidencias, era la responsable del complejo de producción, instalado en una ubicación clave dentro del corredor del narcotráfico que conecta Colombia y Ecuador.
Durante la operación, las tropas destruyeron de manera controlada el laboratorio, que contaba con capacidad para procesar grandes cantidades de droga. La intervención no fue fácil: el pasado sábado 17 de mayo, mientras se realizaban maniobras aéreas en la vereda La Espiga, un helicóptero Black Hawk del Ejército fue atacado por los grupos armados ilegales. La aeronave recibió siete impactos de bala, pero afortunadamente no se registraron heridos entre la tripulación.
Este nuevo hecho ocurre en un contexto alarmante de deterioro de la seguridad en los departamentos de Nariño y Putumayo. Durante el último mes, estas regiones han sido epicentro de una guerra sin cuartel entre organizaciones criminales colombianas y ecuatorianas que se disputan el control de las rutas de tráfico de drogas y la minería ilegal.
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El 2 de abril se reportaron violentos choques entre los Comandos de Frontera y el grupo ecuatoriano Los Choneros en el corregimiento de Jardines de Sucumbíos, municipio de Ipiales. Los enfrentamientos afectaron gravemente a comunidades afrodescendientes e indígenas, entre ellas los pueblos Nasa, Awá, Inga y Kofán, además de provocar el desplazamiento de centenares de familias.
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La crisis humanitaria se ha extendido hasta el Putumayo, donde la Defensoría del Pueblo denunció desplazamientos masivos, confinamientos forzados y desapariciones. Hasta la fecha, se reportan al menos ocho personas desaparecidas, dos muertas y más de 300 desplazadas, según organizaciones como PAS y Asoccafrain.
En medio de este panorama, el reciente golpe del Ejército representa un paso importante, pero también evidencia la magnitud del desafío que enfrenta el Estado en estos territorios olvidados por décadas.
En la mañana de este lunes 19 de mayo, el Ejército Nacional informó sobre el avance de un operativo en contra de las disidencias de las Farc en el municipio de Cumbitara (Nariño). Las autoridades desmantelaron el que es, tal vez, el laboratorio de procesamiento de drogas más grande de ese grupo armado en la zona cercana a la frontera con Ecuador.
Según fuentes del Ejército, el laboratorio, que fue destruido de forma controlada, estaba ubicado en una zona estratégica del corredor de narcotráfico entre Colombia y Ecuador. Las autoridades señalaron que la estructura Franco Benavides, de las disidencias de las Farc, estaría a cargo de ese laboratorio de drogas.
Las autoridades señalaron que durante el operativo, que se mantiene desde finales de la semana pasada, hubo enfrentamientos entre tropas del Ejército e integrantes de las disidencias de las Farc. Estos últimos, intentando evitar la destrucción de sus laboratorios de drogas.
En medio de esos combates, el pasado sábado 17 de mayo, sobre las 2:55 de la tarde, integrantes de las disidencias impactaron un helicóptero BlackHawk del Ejército que era usado en la operación. El ataque ocurrió en la vereda La Espiga, de Cumbitara. La aeronave sufrió siete impactos; por fortuna no hubo personas heridas.
Crisis en la región
Durante el último mes, ha sido compleja la situación de seguridad y orden público en Nariño y Putumayo, zona cercana a la frontera con Ecuador, ha sido difícil. Las disidencias de las Farc han sostenido enfrentamientos con grupos al margen de la ley, tanto colombianos como ecuatorianos, por el control de las rutas del narcotráfico y las rentas de la minería ilegal.
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El 2 de abril se presentaron los primeros enfrentamientos entre los Comandos de Frontera y Los Choneros, en el corregimiento de Jardines de Sucumbíos (Ipiales, Nariño). Los hechos afectaron a los habitantes de los consejos comunitarios Nueva Esperanza, Nuevo Renacer, Liberación y Futuro. También a comunidades de los pueblos indígenas Nasa, Awá, Inga y Kofán.
La situación se extendió hasta la frontera con el departamento del Putumayo, donde la Defensoría del Pueblo reportó desplazamientos masivos, confinamientos y “alto riesgo de vulneraciones a los derechos humanos de comunidades negras, indígenas y campesinas” de los municipios de Valle del Guamuez y Orito.
La entidad también advirtió sobre la desaparición de al menos ocho personas, una denuncia que luego fue reafirmada por las organizaciones Pensamiento y Acción Social (PAS) y la Asociación de Consejos Comunitarios Afro-amazónicos de las Riberas del río San Miguel (Asoccafrain).
Por medio de un comunicado, esta última corporación señaló que los combates en los territorios colectivos afrodescendientes de Ipiales ya dejan a dos personas muertas, y ocho desaparecidas; otras 189 se han desplazado. Datos entregados por las autoridades del Putumayo a la Defensoría del Pueblo señalaban que en ese departamento había 113 personas desplazadas: 93 en Valle del Guamuez y 20 en Orito.
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