La defensa de los colombianos asegura que fueron utilizados como piezas de una trama.

Publicado por: Redacción Nacional
“¡Somos inocentes, no matamos al presidente! Solo cumplíamos órdenes dentro de una misión de seguridad”, exclamó con desesperación Carlos Giovanni Guerrero Torres, uno de los exmilitares colombianos detenidos en Haití desde 2021, al comparecer nuevamente ante un tribunal este 26 de mayo.
Guerrero, con la voz quebrada, pidió al juez que se restablezcan sus derechos procesales y se investigue a fondo su caso: “quiero que se restablezcan mis derechos procesales. Llevo cuatro años donde todo el mundo me señala como culpable de algo que no hice. (...) Dicen que cometí un delito que no cometí”.
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Guerrero y otros 17 compatriotas están acusados de participar en el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moise, ocurrido la madrugada del 7 de julio de 2021. Sin embargo, en esta reciente audiencia, reiteraron que llegaron al país caribeño como parte de una operación de seguridad, contratados por una empresa estadounidense, y que acompañaban a tres policías haitianos a la residencia presidencial sin saber que allí se fraguaba un magnicidio.
“Éramos unos 20 colombianos en la casa del expresidente Moise, pero no lo matamos. Fuimos con la Policía como parte de una misión de la que las autoridades tenían conocimiento”, explicó Guerrero, quien además relató que tras varias horas en el patio de la vivienda, comenzaron a escucharse disparos y confusión. “No sé quién mató al presidente. Nosotros no fuimos. Lo más absurdo fue ver cómo la misma Policía que nos llevó, empezó a dispararnos”.
Tras ese caos, varios de los colombianos buscaron refugio. Guerrero contó que logró esconderse en la embajada de Taiwán, pero fue capturado poco después.
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Desde su detención, la versión oficial haitiana sostiene que los colombianos formaban parte del grupo que planeó y ejecutó el crimen, junto con dos ciudadanos haitiano-estadounidenses. De los 21 militares colombianos identificados, tres murieron el mismo día del asesinato.
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El presidente Moise, de 53 años, recibió 12 disparos, según el informe del juez Henry Destin. El hecho sumió al país en una profunda crisis institucional, justo dos meses antes de las elecciones presidenciales y legislativas.
Durante la audiencia del 26 de mayo, que debió ser suspendida por los gritos y enfrentamientos en la sala, el juez recordó que la sola presencia de los colombianos en el lugar del crimen los compromete. La defensa, por su parte, insiste en que hay inconsistencias en la investigación y que sus representados fueron utilizados como piezas de una trama que aún no ha sido esclarecida del todo.
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La diligencia judicial continuará el próximo 28 de mayo, mientras las familias de los exmilitares claman por un juicio justo y transparente.
















