Bucaramanga
Sábado 30 de agosto de 2025 - 12:38 PM

Entre jaulas y fronteras en Estados Unidos: Drama de un bumangués preso y la fe de un padre que no se rinde

Detenido lejos de casa, un colombiano vive la angustia de no saber cuándo volverá al abrazo de su familia

Detenido lejos de casa, un colombiano vive la angustia de no saber cuándo volverá al abrazo de su familia. Foto: EFE
Detenido lejos de casa, un colombiano vive la angustia de no saber cuándo volverá al abrazo de su familia. Foto: EFE

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Publicado por: Danilo Cárdenas

Jairo Gualdrón Morales recorrió en su moto los 400 kilómetros que separan a Bucaramanga de Bogotá. Su combustible no fue gasolina, sino el amor por su hijo Miguel Ángel Gualdrón Sánchez, detenido en una cárcel de Texas, Estados Unidos desde el 17 de julio pasado. Este padre, que se gana la vida en el ‘mototaxismo’, y quiere reencontrarse con Miguel Ángel este domingo. Se espera que aterrice en Bogotá un vuelo con colombianos deportados por Donald Trump. Sin embargo, no tiene certezas de que su hijo haya abordado el avión.

Jairo reparte su vida entre Bucaramanga, donde trabaja en las calles y Cantagallo, un municipio del sur de Bolívar, donde labora en una finca. El viaje hacia la capital lo costeó con su propio bolsillo. A pesar de que está “comiendo frío en ‘Tabogo’” como dice, espera conseguir más información sobre el estado de deportación de su hijo, preguntando en la Cancillería y en Migración Colombia. Esto como “plan B”, de no aparece en el vuelo.

Su hijo emigró a Estados Unidos hace dos años. Miguel Ángel se presentó en la frontera entre Colombia y México. En el puesto fronterizo estuvo detenido dos días y luego le dieron un permiso para ingresar a territorio norteamericano.

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El amor en medio de la soledad: Miguel Ángel conoce a Holly

En Estados Unidos empezó a trabajar en la industria de alimentos, siendo repartidor. Su padre menciona que él era un gran empleado, muy comprometido con su trabajo, incluso había ocasiones en las que trabajaba 15 horas al día.

Una de las cosas más difíciles de ser un migrante es la soledad. Esta factura muchas veces el dinero no la puede pagar. Por eso es que como agua para una flor marchita, un regalo se iba a aparecer en la vida de Miguel Ángel. Conocería al amor de su vida.

Miguel Y Holly se conocieron trabajando en la misma industria
Miguel Y Holly se conocieron trabajando en la misma industria

Coincidió en su trabajo con Holly Horn, una estadounidense. Al principio solo fueron amigos, pero luego los sentimientos salieron a flor de piel por lo que se volvieron novios, comenzaron a planear su futuro, pensar en un hogar, una boda y vivir el sueño llamado el amor.

El idioma no importaba, puesto que sus sentimientos eran suficientes para comunicarse. Querían una boda bonita, sin embargo, ante las nuevas políticas migratorias del presidente Trump aceleraron las cosas y se casaron por lo civil para que no los separaran.

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Miguel Y Holly se conocieron trabajando en la misma industria
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Audiencia fallida terminó en orden de deportación

El 17 de julio pasado ocurrió lo insospechado. La pareja se dirigía a una audiencia para solicitar asilo político. A favor se registraba que Miguel Ángel estaba casado, había vivido en Estados Unidos por dos años y no cometió ningún delito.

El caso fue desestimado, Miguel Ángel debía ser deportado. El amor que construyó empezó a recibir golpes. Estuvo dos días detenido. En lugar de depositarlo directamente, el gobierno estadounidense alquiló un avión para trasladar a cinco hombres (incluido Miguel Ángel) a Texas.

En Texas comparte celda con 24 hombres, según su esposa Holly los colchones son muy delgados, el aire acondicionado es muy frío, solo pueden salir tres horas al día pero el sol en el verano es muy fuerte.

A pesar de que los dejan comunicarse y hacer videollamadas, estos procesos son muy costosos y necesitan una cita previa. “No sufren maltrato directo, pero la incertidumbre y el confinamiento se consideran una forma de maltrato, dado que la mayoría no cometió delitos más allá de entrar al país de manera irregular”, menciona Holly.

Consulado de Colombia confirma los plazos para la deportación

Holly se ofreció a pagar los pasajes para que su esposo pueda salir de la cárcel y regresar a Colombia. Sin embargo, le respondieron que la única forma de que él pueda salir es que el Gobierno de Colombia envíe un vuelo.

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Ante la inminente separación con su esposo Holly consultó a un abogado. Este le mencionó que aunque está casado con una ciudadana estadounidense, el proceso para que pueda regresar legalmente a Estados Unidos es largo, entre 3 y 5 años.

Por medio de un correo electrónico el Consulado de Colombia en Houston explicó la situación. Ellos comentaron que Miguel Ángel permanece bajo custodia del ICE (Immigration and Customs Enforcement) en el centro de detención IAH Secure Adult Detention Facility, en Livingston, Texas.

Miembros del Servicio de Inmigración de Estados Unidos.
Miembros del Servicio de Inmigración de Estados Unidos.

Además que según la ley de inmigración, los procesos de deportación tienen un plazo máximo de 90 días después de que la orden de deportación quede en firme. Desde esa fecha (16 de agosto de 2025), el ICE tiene hasta el 17 de noviembre de 2025 para ejecutar la deportación.

El caso de Miguel Ángel no es aislado. Durante la presidencia de Donald Trump, el número de colombianos deportados desde Estados Unidos ha alcanzado cifras históricas y récords.

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El presidente de EE.UU., Donald Trump. EFE/EPA/TOLGA AKMEN / POOL
El presidente de EE.UU., Donald Trump. EFE/EPA/TOLGA AKMEN / POOL

De acuerdo con el reporte del Centro de Intercambio de Información sobre Registros Transaccionales (Trac Report), en 2025, que es bajo la administración Trump, se han deportado a más de 23.045 colombianos solo en los primeros seis meses, cifra que supera el total de deportaciones de todo 2024 (21,056 expulsiones).

Mientras Holly trata de buscar información en Estados Unidos, Jairo sigue esperando en Bogotá que su hijo llegue en algún vuelo. Quedándose en hoteles baratos, sobreviviendo con sus ahorros y las carreras en moto que pueda hacer. Sin embargo, no pierde la fe de volver a ver a su hijo, que se acabe el sueño americano y que la misma Suzuki que lo llevó a Bogotá regrese con copiloto a Bucaramanga.

Publicado por: Danilo Cárdenas

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