Colombia
Martes 16 de septiembre de 2025 - 08:01 PM

Impacto por la descertificación de Estados Unidos: un sanción a Petro que sufre Colombia

La decisión de Estados Unidos en la lucha antidrogas sacude a Colombia. ¿Qué pasará con las ayudas, las inversiones y el comercio bilateral?

Un hombre trabaja en un cultivo de coca , en la zona rural de El Tarra, norte de Santander (Colombia). Desde el departamento de Cauca, donde los cultivos de coca se extienden por millares de hectáreas, la comunidad indígena nasa reivindica una mata para ellos milenaria, que a pesar de que la convirtieron en negocio ilegal, resiste a través de una cerveza que lucha contra la "satanización". EFE/ Mario Caicedo
Un hombre trabaja en un cultivo de coca , en la zona rural de El Tarra, norte de Santander (Colombia). Desde el departamento de Cauca, donde los cultivos de coca se extienden por millares de hectáreas, la comunidad indígena nasa reivindica una mata para ellos milenaria, que a pesar de que la convirtieron en negocio ilegal, resiste a través de una cerveza que lucha contra la "satanización". EFE/ Mario Caicedo

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La reciente descertificación de Colombia por parte de Estados Unidos en materia de lucha contra las drogas ha encendido las alarmas, no solo en los círculos políticos, sino también en los económicos.

La decisión, que se está interpretando como un golpe directo al Gobierno de Gustavo Petro, plantea una serie de preguntas sobre el futuro de la relación bilateral y el impacto real en la cooperación antidrogas .

¿Qué es la descertificación de carácter condicional?

A pesar de la dureza del mensaje, el memorando presidencial emitido por el Departamento de Estado, establece una descertificación de carácter condicional, lo que en la práctica mantiene la colaboración militar y policial sin variaciones significativas.

Esta ambigüedad ha generado un intenso debate en las diferentes esferas políticas y económicas en el país, ¿es esta medida un simple acto político o un ultimátum que podría tener repercusiones más profundas?

La respuesta parece estar en la geopolítica de Washington, que busca reafirmar su influencia en la región, especialmente en un contexto de campañas electorales internas.

Hombres que fumigan y cuidan de un cultivo de coca en la vereda de La Cuchilla, Nariño (Colombia). Muchos campesinos de Colombia viven en medio del fuego cruzado y de las minas sembradas por los grupos armados. Para comprender su frustración hay que retroceder en el tiempo. En 2016, Colombia era un invernadero de ilusiones, se firmaba un histórico acuerdo de paz con las FARC, la guerrilla más antigua de América, tras 50 años de conflicto armado y muchos más de guerras civiles. EFE/RICARDO MALDONADO ROZO
Hombres que fumigan y cuidan de un cultivo de coca en la vereda de La Cuchilla, Nariño (Colombia). Muchos campesinos de Colombia viven en medio del fuego cruzado y de las minas sembradas por los grupos armados. Para comprender su frustración hay que retroceder en el tiempo. En 2016, Colombia era un invernadero de ilusiones, se firmaba un histórico acuerdo de paz con las FARC, la guerrilla más antigua de América, tras 50 años de conflicto armado y muchos más de guerras civiles. EFE/RICARDO MALDONADO ROZO

¿Qué es la certificación en la lucha contra las drogas?

El proceso de certificación unilateral antidrogas es un mecanismo que Estados Unidos utiliza para evaluar el compromiso de los países productores o traficantes de narcóticos. La decisión, coordinada por el Departamento de Estado, se basa en un informe anual que detalla la situación del narcotráfico en cada nación.

En el caso de Colombia, el más reciente informe evidenció los desafíos del Gobierno para enfrentar el flagelo, a pesar de las cifras presentadas por Petro, que dan cuenta de la incautación de 884 toneladas de cocaína en 2024 y 493 toneladas de hoja de coca en el 2025.

Fotografía del 5 de junio de 2019 que muestra a un raspachín (hombre que coge las hojas de coca) que organiza un costal lleno de hoja de coca con la que en un laboratorio cercano se elabora la pasta base de coca, insumo para la fabricación de cocaína en la vereda de La Cuchilla, Nariño (Colombia). Muchos campesinos de Colombia viven en medio del fuego cruzado y de las minas sembradas por los grupos armados. Para comprender su frustración hay que retroceder en el tiempo. En 2016, Colombia era un invernadero de ilusiones, se firmaba un histórico acuerdo de paz con las FARC, la guerrilla más antigua de América, tras 50 años de conflicto armado y muchos más de guerras civiles. EFE/RICARDO MALDONADO ROZO
Fotografía del 5 de junio de 2019 que muestra a un raspachín (hombre que coge las hojas de coca) que organiza un costal lleno de hoja de coca con la que en un laboratorio cercano se elabora la pasta base de coca, insumo para la fabricación de cocaína en la vereda de La Cuchilla, Nariño (Colombia). Muchos campesinos de Colombia viven en medio del fuego cruzado y de las minas sembradas por los grupos armados. Para comprender su frustración hay que retroceder en el tiempo. En 2016, Colombia era un invernadero de ilusiones, se firmaba un histórico acuerdo de paz con las FARC, la guerrilla más antigua de América, tras 50 años de conflicto armado y muchos más de guerras civiles. EFE/RICARDO MALDONADO ROZO

Las cifras que no cuadran para la certificación de Estados Unidos

Sin embargo, estas cifras no fueron suficientes para Washington, que centró su argumento en las 270.000 hectáreas de cultivos ilícitos, una cifra que contrasta con la meta de erradicación del Gobierno, que busca cerrar el año solo con 30.000 hectáreas.

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José Darío Salazar, docente de derecho de la Universidad Politécnico Grancolombiano afirma que con “la política actual del gobierno, los cultivos de coca han aumentado de forma exponencial, alcanzando las 300.000 hectáreas. Esta cifra no solo refleja una expansión agrícola ilegal, sino que representa territorios dominados por la violencia, el tráfico de drogas, la extorsión, el secuestro y la compra de armas por parte de grupos criminales, subversivos y terroristas”.

Para Salazar “el impacto va más allá de lo rural, porque afecta la dignidad humana, cada día más niños, jóvenes y adultos caen en el consumo, lo que destruye hogares, rompe proyectos de vida y debilita el tejido social.”

La descertificación, aunque sea condicional, no deja de ser un golpe simbólico, ya que la última vez que Colombia fue descertificada fue en 1996, durante la presidencia de Ernesto Samper, en medio de un escándalo por presunta financiación de su campaña por parte del Cartel de Cali. Sin embargo, a diferencia de ese entonces, esta descertificación no parece que vaya a cambiar sustancialmente la ayuda militar y de policía, que seguirá siendo la misma, manteniendo el estatus quo en el terreno.

Según Maria Alejandra Santos Directora de la Facultad de Ciencias políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana, “la decisión que tomó el gobierno de los Estados Unidos, tiene un impacto político sobre todo en nuestro país, teniendo en cuenta la relación bilateral que tiene Estados Unidos con Colombia, en el cual el último año ha sido caracterizado por ser una relación bastante compleja y polémica entre los ambos mandatarios”.

El Gobierno de Petro se encuentra en una encrucijada. Su política de Paz Total, que busca negociar con grupos criminales y choca de frente con la presión de Estados Unidos, que exige resultados contundentes en la lucha antidrogas donde fue descertificado.

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