Tras el fallecimiento de 69 uniformados en Putumayo el Gobierno siembra dudas sobre la utilidad de las misiones actuales y la edad de las aeronaves.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El patio de armas de la Casa de Nariño se transformó este martes en un escenario de solemnidad y silencio. Bajo un cielo gris que parecía acompañar el sentimiento de las Fuerzas Militares, el gabinete ministerial en pleno y los altos mandos se congregaron para rendir tributo a quienes perdieron la vida en el cumplimiento del deber. El acto, cargado de simbolismo, marcó el inicio de una jornada donde el dolor por las pérdidas humanas se mezcló con interrogantes profundos sobre la operatividad y las misiones en las zonas más convulsas de la geografía nacional.
Cuestionamientos a la política de lucha antidrogas
Tras el homenaje, el presidente Gustavo Petro lideró un consejo de ministros en el que no solo se abordó la emergencia, sino que se planteó un debate frontal sobre la naturaleza de las operaciones en el sur del país. El mandatario fue enfático al relacionar el siniestro con el desgaste humano y logístico que implica la persecución del narcotráfico en regiones como el Putumayo, Nariño y el Catatumbo.
“¿Qué estaban haciendo esos muchachos que murieron? ¿Por qué en ese lugar?”, cuestionó el jefe de Estado, señalando que el contingente se desplazaba tras cumplir misiones en enclaves de alta producción de cocaína. El presidente sugirió que el esfuerzo de la Fuerza Pública colombiana parece estar orientado a mitigar el consumo en naciones extranjeras, como Estados Unidos, mientras el costo en vidas lo asume la juventud local. En sus declaraciones, Petro puso en duda la efectividad de la actual estrategia antidrogas, preguntándose abiertamente si el sacrificio de los soldados en la selva guarda proporción con los resultados globales de esta lucha.
#POLÍTICA A esta hora, el presidente Gustavo Petro (@petrogustavo) junto al ministro de Defensa, Pedro Sánchez (@PedroSanchezCol) lideran en Casa de Nariño un minuto de silencio en memoria de los 69 uniformados pertenecientes al Ejército, Fuerza Aeroespacial y la Policía… pic.twitter.com/PVHieL24yq
— ÚltimaHoraCaracol (@UltimaHoraCR) March 25, 2026
Divergencias sobre el estado de la flota aérea
Otro de los puntos de fricción durante la jornada fue el estado técnico de la aeronave accidentada. El presidente calificó al Hércules C-130 como “chatarra”, aludiendo a sus 43 años de servicio como un factor determinante en el siniestro. Esta postura, sin embargo, encontró un matiz técnico en la voz del general Carlos Fernando Silva, comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC).
Según el alto oficial, a pesar de que el avión fue una donación del gobierno estadounidense en 2020, la estructura y los motores contaban con un remanente de vida útil cercano a las 20.000 horas de vuelo, cumpliendo con los estándares internacionales de aeronavegabilidad. Mientras las autoridades aeronáuticas inician las investigaciones para determinar si hubo una falla mecánica o factores humanos, el saldo final de la tragedia se ha fijado en 69 víctimas mortales y 57 heridos, consolidándose como el desastre más grave en la historia de la aviación militar del país.















