La Fiscalía General demostró cómo instrumentalizaron a menores para atraer a la víctima a un expendio donde se ocultaron evidencias tras el ataque.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El proceso judicial por la muerte de Juan Felipe Rincón, hijo del general William Rincón, director de la Policía Nacional, ha dado un giro determinante en las últimas horas tras las audiencias concentradas ante la justicia de control de garantías. Los hechos, que se remontan a noviembre de 2024, han conmocionado a la opinión pública no solo por el perfil de la víctima, sino por la sevicia y la planeación que rodearon los momentos previos a su fallecimiento en el sur de Bogotá.
La Juez 26 con Función de Control de Garantías tomó la decisión de imponer medida de aseguramiento en centro carcelario contra Andrés Camilo Sotelo Torres, Katherine Sotelo Torres, Yeimy Tatiana Vega, Juan Sebastián Ávila y Solangie Trujillo. Esta determinación se basa en el análisis de la presunta responsabilidad de los procesados en una serie de agresiones y actos de tortura que precedieron el impacto de bala que terminó con la vida del joven Rincón.
#Judicial | Un juez de control de garantías de Bogotá envió a prisión a cinco personas señaladas de participar en la tortura y asesinato de Juan Felipe Rincón, hijo del director de la Policía Nacional.
— Radio Nacional CO (@RadNalCo) April 13, 2026
La decisión se tomó al considerar que los implicados representan un riesgo… pic.twitter.com/mpeLGQbHNL
Engaño digital y traslado al barrio Quiroga
De acuerdo con la tesis presentada por la Fiscalía General de la Nación, el crimen se gestó a través de un sofisticado engaño en plataformas digitales. La investigación señala que el primer contacto ocurrió el 13 de noviembre de 2024 mediante TikTok, para luego migrar a un perfil falso de Instagram utilizado para atraer a la víctima. El pretexto utilizado por los hoy procesados era presentarle a una menor de edad, identificada con las iniciales S.V.B.R., quien presuntamente insistió en conocerlo personalmente.
Este contacto fue el señuelo para trasladar a Juan Felipe hasta un inmueble ubicado en el barrio Quiroga, en la localidad de Rafael Uribe Uribe. Según el ente acusador, el lugar no era una vivienda convencional, sino un centro de expendio y consumo de estupefacientes bajo el control de Andrés Camilo Sotelo Torres. En dicho sitio se habría desatado la agresión, motivada aparentemente por un señalamiento de Katherine Sotelo sobre supuestas conductas sexuales de la víctima hacia otra menor, una acusación que, según la Fiscalía, carecía de verificación y pudo ser una justificación para el ataque.
Instrumentalización de menores y ocultamiento
Uno de los puntos que más generó reproche dentro de la investigación, fue la presencia y uso de menores de edad en la escena del crimen. La juez calificó como “altamente reprochable” que los imputados permitieran la revictimización de una niña en medio de un entorno de violencia y consumo de sustancias. Para la justicia, los implicados prefirieron actuar por mano propia y exponer a infantes en lugar de acudir a las autoridades correspondientes.
Finalmente, tras el ataque en el que Rincón recibió un disparo mortal en el tórax durante la intervención de su escolta, los acusados habrían intentado borrar sus huellas. La investigación reveló que, en un intento por evadir el rastreo tecnológico de las autoridades, el teléfono celular de la víctima fue envuelto en papel aluminio y ocultado en la localidad de Ciudad Bolívar. Por estos hechos, los cinco capturados deberán responder por los delitos de tortura, soborno en actuación penal, uso de menores de edad para la comisión de delitos y ocultamiento de material probatorio.














