La mujer permanece detenida desde octubre del año pasado, señalada por delitos relacionados con estupefacientes.

Publicado por: Redacción Nacional
El patrullero que debía custodiar una sala de detención en una estación de Policía terminó privado de la libertad y bajo investigación penal militar tras un episodio que, según las autoridades, puso en riesgo la seguridad del lugar.
El uniformado, en lugar de permanecer en su puesto, se habría ausentado sin autorización y protagonizado un hecho que hoy lo tiene judicializado.
De acuerdo con la investigación adelantada por las autoridades, el caso ocurrió el pasado viernes 10 de abril en Ipiales, Nariño, cuando el policía, encargado de vigilar una sala preventiva de libertad, dejó su función sin reportar la novedad a sus superiores. Esa omisión, considerada grave dentro de la institución, derivó en su inmediata detención.

Según versiones de medios locales, el uniformado se dirigió a un baño dentro de la estación, donde sostuvo un encuentro íntimo con una mujer que permanece detenida desde octubre del año pasado, señalada por delitos relacionados con estupefacientes.
Así descubrieron al patrullero
La ausencia no pasó inadvertida. Una compañera del patrullero detectó la situación y dio aviso a un superior, quien acudió al lugar para verificar lo ocurrido. Fue entonces cuando se confirmó la ausencia del uniformado en su puesto de vigilancia.
“El superior ingresó al sitio para corroborar la información”, señala el reporte. Por su parte, la mujer detenida aseguró que el encuentro se dio de manera consensuada y pidió que no se agravara la situación del policía. Sin embargo, esa declaración no evitó las consecuencias disciplinarias y penales.
Las consecuencias legales para el uniformado
Más allá de la naturaleza del encuentro, las autoridades centraron la investigación en el abandono del servicio, una falta que puede comprometer la seguridad de las instalaciones policiales. Expertos advierten que este tipo de conductas podría facilitar fugas o incluso exponer a ataques armados.

En Colombia, ausentarse del puesto sin justificación no solo implica sanciones internas, sino que puede constituir un delito penal militar. Dependiendo de la gravedad, los uniformados se enfrentan a penas de prisión, destitución y retiro definitivo de la institución.
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Casos similares ya han tenido consecuencias judiciales. En 2017, dos patrulleros fueron procesados por abandonar sus funciones para encuentros personales, y años después la justicia ratificó una condena de 12 meses de prisión.
Ahora, el uniformado de Ipiales permanece a disposición de la Justicia Penal Militar, mientras avanza el proceso que definirá su situación legal.














