Colombia
Jueves 28 de mayo de 2026 - 04:33 PM

Nuevo tusi en Colombia mezcla nueve sustancias y puede generar amputaciones en jóvenes

Expertos detectaron compuestos veterinarios y sustancias sintéticas en dosis callejeras.

Nuevo tusi en Colombia mezcla nueve sustancias y puede generar amputaciones en jóvenes. | Foto: Vanguardia / Canva.
Nuevo tusi en Colombia mezcla nueve sustancias y puede generar amputaciones en jóvenes. | Foto: Vanguardia / Canva.

Compartir

Publicado por: Redacción Vanguardia

Las intoxicaciones en Antioquia, un joven amputado y varios pacientes en cuidados intensivos encendieron las alarmas sobre una sustancia que dejó de ser la “cocaína rosada” asociada a las élites para convertirse en un cóctel impredecible de drogas sintéticas y compuestos veterinarios.

Un joven al que le amputaron una pierna en Medellín, otros siete pacientes en cuidados intensivos y un total de 18 personas intoxicadas en el Valle de Aburrá desde el 24 de febrero son la cara más visible de un cambio silencioso que preocupa a las autoridades sanitarias. El tusi que hoy circula en Colombia ya no se parece al que llegó al país en los años 2000. Ahora puede contener hasta nueve sustancias diferentes en una sola dosis.

La alerta fue emitida por el Sistema de Alertas Tempranas (SAT) del Observatorio de Drogas de Colombia (ODC), adscrito al Ministerio de Justicia y del Derecho, que pidió reforzar la vigilancia epidemiológica ante la posibilidad de que aparezcan más casos en otras regiones del país.

El paciente al que le amputaron una pierna llegó a urgencias con una isquemia, es decir, con las arterias cerradas y los tejidos sin oxígeno. La Secretaría de Salud de Medellín, encabezada por Natalia López Delgado, confirmó que los 18 afectados son 15 hombres y tres mujeres; 14 residen en Medellín, dos en Bello y dos en Itagüí.

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses analizó muestras de dos de esos pacientes. El resultado reveló una mezcla de ketamina, cocaína, cafeína, MDMA y procaína en la misma dosis. Las autoridades calificaron esa combinación como de “altísimo riesgo”, una radiografía de lo que hoy se comercializa como tusi en Colombia.

De la droga de élite a una mezcla impredecible

El nombre “tusi” viene de “tusibí”, la forma castellanizada de la sigla 2C-B, una feniletilamina sintética creada en los años setenta por el químico estadounidense Alexander Shulgin. Llegó a Colombia en 2006, traída por traficantes que la conocieron en fiestas electrónicas de Alemania y Holanda. En sus primeros años fue una droga costosa, ligada a sectores exclusivos y ambientes de rumba electrónica.

De esa fórmula original queda muy poco. La coronel Liz Cuadros, jefa del Centro de Estudios contra el Narcotráfico de la Policía, explicó en su momento que las incautaciones recientes ya no contienen compuestos originales de 2C-B, sino mezclas de ketamina con colorantes y otras sustancias activas. Lo que hoy se vende rosado es, en muchos casos, un cóctel teñido con colorante alimentario.

El SAT del ODC hace seguimiento a esta composición desde 2013. Según el comunicado oficial, las sustancias más frecuentes son derivados anfetamínicos como MDMA, MDA y metanfetamina, además de ketamina, cafeína y paracetamol. Sin embargo, la lista sigue creciendo.

Publicidad

Los análisis también han identificado PMMA, oxicodona, tramadol, clonazepam, cocaína y catinonas sintéticas. Como adulterantes aparecen fenacetina, fluoxetina, pregabalina, lidocaína, aminopirina y dos compuestos veterinarios que hoy generan especial preocupación: levamisol y xilazina. Una sola muestra ha llegado a contener nueve sustancias al mismo tiempo.

Nuevo tusi en Colombia mezcla nueve sustancias y puede generar amputaciones en jóvenes. | Foto: Creada con IA exclusivamente para este artículo.
Nuevo tusi en Colombia mezcla nueve sustancias y puede generar amputaciones en jóvenes. | Foto: Creada con IA exclusivamente para este artículo.

Lo que están viendo los médicos en Colombia

En abril de 2026, la revista CASE: Cardiovascular Imaging Case Reports, de la Sociedad Americana de Ecocardiografía, publicó un hallazgo que aumentó las alertas. Cuatro jóvenes colombianos, entre 26 y 41 años y sin antecedentes cardíacos, desarrollaron daños severos en las válvulas del corazón tras consumir tusi de forma regular. Los cuatro necesitaron cirugía de reemplazo valvular.

Los investigadores llamaron al cuadro clínico “tusiválvulas”. Según el estudio, el MDMA activa receptores de serotonina en las válvulas cardíacas y genera fibrosis progresiva. El daño avanza de manera silenciosa hasta que el corazón pierde flexibilidad.

A la alerta cardíaca ahora se suma una vascular. La Asociación Colombiana de Medicina Vascular (ACMV) reportó un aumento inusual de jóvenes que llegan a urgencias con isquemia aguda en piernas y manos. Su presidenta, Andrea Restrepo Acosta, aseguró que las consultas relacionadas con consumo de tusi son cada vez más frecuentes.

La causa exacta sigue en discusión. Échele Cabeza, organización que analiza drogas en escenarios de fiesta desde hace más de una década, plantea tres hipótesis principales.

La primera apunta al levamisol, un antiparasitario veterinario presente en entre el 30 % y el 70 % de las muestras de cocaína según la región, y que se ha relacionado con vasculitis y necrosis tisular.

La segunda señala a la ketamina cuando se consume en altas cantidades, de forma crónica o mezclada con otros compuestos. Esa combinación podría producir vasoconstricción severa y el llamado síndrome de “vejiga ketamínica”, una inflamación dolorosa del tracto urinario.

Publicidad

La tercera hipótesis es la xilazina, conocida como “tranq” en Estados Unidos, un sedante veterinario asociado en ese país con heridas necróticas y amputaciones. Échele Cabeza identificó xilazina en 10 muestras de tusi: dos en el segundo semestre de 2024, seis en 2025 y dos más en lo corrido de 2026.

La misma organización pidió no sobredimensionar el papel de la xilazina. Mauro Adrián Díaz Moreno, coordinador del servicio de análisis, recordó que en Colombia el tusi se consume principalmente esnifado y no inyectado, como ocurre en Estados Unidos, por lo que el patrón de daño es diferente.

Nuevo tusi en Colombia mezcla nueve sustancias y puede generar amputaciones en jóvenes. | Foto: Vanguardia / Canva.
Nuevo tusi en Colombia mezcla nueve sustancias y puede generar amputaciones en jóvenes. | Foto: Vanguardia / Canva.

Cómo cambió el negocio del tusi en Colombia

El tusi dejó de ser un producto importado y exclusivo. Hoy se fabrica en laboratorios caseros con químicos relativamente accesibles, una transformación que también cambió el negocio criminal alrededor de esta sustancia.

En marzo de 2025, la Policía Metropolitana de Bogotá desarticuló en Puente Aranda a la presunta banda ‘Los Químicos’. Fue el primer laboratorio de tusi identificado ese año en la capital. El supuesto líder era un químico farmacéutico de 37 años, con título universitario y 15 años de experiencia laboral.

Publicidad

Según las autoridades, la banda importaba ketamina veterinaria desde Perú en buses que evitaban controles fronterizos. Cada frasco costaba cerca de 180.000 pesos y permitía producir hasta 20 dosis que luego eran vendidas en zonas de rumba de Kennedy, Bosa y Puente Aranda por alrededor de 100.000 pesos cada una.

El brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, explicó a La FM que muchas de estas redes son pequeñas estructuras conformadas por pocas personas con conocimientos químicos. “Muchas veces hemos encontrado tres o cuatro personas que tienen el conocimiento y generan la producción de tusi”, señaló.

La distribución también cambió. Según las investigaciones, parte de la venta ocurre en discotecas y zonas de rumba. Incluso, las autoridades han identificado a presuntos DJ involucrados en la comercialización dentro de establecimientos nocturnos.

En este panorama también aparecen estructuras criminales más grandes. La Fiscalía General de la Nación vinculó al Tren de Aragua con la producción y distribución de tusi en Bogotá y Medellín. De acuerdo con la Dirección Especializada Contra Organizaciones Criminales (DECOC), la organización fabrica mezclas con materiales de baja calidad, incluyendo bazuco, sintéticos y colorantes.

Publicidad

El aumento del consumo y las alarmas en menores

El crecimiento del consumo avanza al mismo ritmo que la oferta. La Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, a través del Subsistema de Vigilancia Epidemiológica del Consumo de Sustancias Psicoactivas (VESPA), reportó un aumento del 98 % en los casos asociados al tusi en apenas dos años.

Las cifras muestran más de 970 casos en 2023 y 1.568 en 2025. De estos últimos, 680 corresponden a jóvenes entre 18 y 28 años y 624 a menores entre 12 y 17 años. Lo más preocupante es que también se registraron seis casos en niños entre 0 y 11 años.

Las incautaciones siguen la misma tendencia. Un documento del Ministerio de Justicia citado en 2023 por El País reveló que las unidades de 2C-B incautadas pasaron de 979 en 2015 a 37.387 en 2022 y a 61.400 en 2023.

El precio también refleja la masificación. En Cali, una dosis puede costar entre 50.000 y 150.000 pesos, dependiendo de la mezcla. El llamado tusi “puro”, elaborado con la molécula original 2C-B, puede alcanzar hasta un millón de pesos por dosis y quedó reservado para un mercado muy reducido.

En Medellín, el fenómeno se descentralizó. Según un reporte de El Colombiano, actualmente circulan hasta 43 “marcas” diferentes de tusi en el mercado ilegal de la ciudad, distribuidas en discotecas, bares, plazas de vicio y hasta por domiciliarios. Muchas de estas mezclas se fabrican siguiendo tutoriales difundidos en redes sociales.

Lo que todavía falta por enfrentar

Échele Cabeza hizo una lectura más amplia del problema y cuestionó la falta de respuesta institucional frente a una sustancia que lleva más de diez años circulando en Colombia.

“Pese a más de diez años de circulación de esta sustancia, aún no existen suficientes sistemas de monitoreo, análisis de sustancias ni alertas tempranas impulsadas desde el Estado. Lo único que puede reducir el impacto negativo del consumo de tusi en Colombia son las acciones comunitarias de reducción de daños”, afirmó la organización.

La ONG fue más allá y dejó una frase que resume la preocupación actual: “El tusi es el bazuco de la generación centennial, y apenas estamos empezando a ver los daños individuales y sociales de esta sustancia”.

A esto se suma otro vacío: la isquemia asociada al consumo de drogas no es una enfermedad de reporte obligatorio. Eso significa que no existe un conteo oficial consolidado sobre estos episodios y que gran parte de la información surge de reportes médicos y publicaciones en medios de comunicación.

Mientras tanto, el Ministerio de Justicia puso a disposición el equipo técnico del SAT para fortalecer la recolección y análisis de muestras en calle. La cartera también pidió hacer seguimiento a pacientes con antecedentes de consumo de tusi y reforzar las estrategias de prevención y reducción de riesgos.

Publicado por: Redacción Vanguardia

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad