El informe advierte que poblaciones vulnerables continúan enfrentando barreras, estigmas y falta de reconocimiento.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Tras una visita de ocho días a Colombia, la relatora especial de las Naciones Unidas sobre la eliminación de la discriminación contra las personas afectadas por la lepra, Beatriz Miranda-Galarza, instó al Estado colombiano a reconocer públicamente las violaciones históricas que han sufrido estas personas y sus familias, entre ellas la segregación, la institucionalización y décadas de exclusión.
La experta pidió además implementar medidas de reparación y garantías de no repetición, al considerar que la lepra sigue siendo un problema vigente que trasciende el ámbito de la salud y se relaciona directamente con los derechos humanos.
“La lepra es un problema actual de derechos humanos y las personas afectadas demandan justicia, participación social y reconocimiento histórico”, señaló Miranda-Galarza.
La relatora también advirtió que “no habrá eliminación de la lepra mientras persistan la desigualdad estructural, la discriminación y la exclusión” y subrayó que “poner fin a la transmisión requiere más que un tratamiento médico. Requiere liderazgo político, reconocimiento histórico y un firme compromiso con los derechos humanos”.
Persisten barreras para el diagnóstico y la atención
Aunque reconoció los esfuerzos realizados por las autoridades colombianas en materia de diagnóstico, tratamiento y vigilancia epidemiológica, la representante de la ONU alertó que la transmisión de la enfermedad continúa, incluso con casos reportados en menores de edad.
Según explicó, muchas personas afectadas enfrentan diagnósticos tardíos que terminan generando discapacidad, estigmatización y condiciones de pobreza. A esto se suman situaciones de discriminación en servicios de salud, oportunidades laborales, instituciones educativas y comunidades.
“En muchas zonas rurales e históricamente marginadas, las personas afectadas por la lepra siguen estando efectivamente olvidadas”, indicó Miranda-Galarza.

Asimismo, señaló que numerosas personas deben recorrer largas distancias para acceder a tratamientos médicos, enfrentan barreras al momento de solicitar atención en salud y encuentran dificultades para obtener el reconocimiento de discapacidad, acceder a servicios de rehabilitación o recibir protección social.
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La enfermedad afecta con mayor fuerza a poblaciones vulnerables
La experta destacó que el impacto de la lepra es especialmente severo entre grupos históricamente excluidos, como personas en condición de pobreza, pueblos indígenas, comunidades afrocolombianas, migrantes, mujeres, niños, adultos mayores y víctimas de violencia o desplazamiento forzado.
Por esta razón, instó al Gobierno colombiano a impulsar una respuesta integral basada en derechos humanos, con acciones enfocadas en la igualdad, la accesibilidad, la no discriminación, la protección social, la salud mental, la rehabilitación, la educación pública y la participación activa de las comunidades afectadas.
Finalmente, Miranda-Galarza insistió en la importancia de reconocer la historia de quienes han vivido esta enfermedad y de garantizar que sus experiencias sean escuchadas.
“El reconocimiento y la memoria histórica son esenciales para la justicia y la reconciliación”, afirmó. “Las personas afectadas por la lepra deben ser reconocidas como titulares de derechos cuya dignidad, voces y experiencias vividas deben estar en el centro de cualquier respuesta”.














