Un empresario santandereano que opera en esa subregión asegura que caseríos entre Quibdó y Condoto quedaron casi borrados y todavía no figuran en el balance.

Publicado por: Danilo Cárdenas
Mientras la atención nacional se concentra en Quibdó, varios caseríos y corregimientos ubicados sobre la vía que comunica a esa capital con Condoto, en la subregión del San Juan, habrían sufrido daños casi totales que aún no aparecen en los reportes oficiales del terremoto del pasado 10 de agosto.
Así lo aseguró David Bustamante, empresario santandereano con operaciones de minería y agricultura en esa zona del Chocó, en una entrevista con Vanguardia. El empresario, que recorre la región por trabajo desde hace años, sostuvo que el impacto del sismo se concentró en puntos que no han sido nombrados en los balances de las autoridades.
Entre esos lugares mencionó a Lache, en el sector de Unión Panamericana, y el corregimiento que en la zona conocen como La Y, de los cuales afirmó que quedaron destruidos casi en su totalidad. También nombró a Istmina, Salero y Condoto entre las poblaciones golpeadas. En un restaurante de carretera de esa misma vía, donde según su relato solía desayunar con sus trabajadores, habrían muerto cuatro personas cuando la construcción colapsó. Le puede interesar: De La Espriella propone un “Plan Marshall” para reconstruir el Chocó tras el terremoto
Una región que ya llegaba golpeada al terremoto
De acuerdo con el entrevistado, buena parte de la dificultad para dimensionar la emergencia en esa zona no empezó con el sismo. Los sistemas de comunicación y de navegación son precarios, las condiciones de saneamiento básico son limitadas y el orden público obliga a planear cada desplazamiento, lo que hace que los hechos tarden en conocerse fuera del departamento.
Sobre el acceso terrestre, Bustamante señaló que una de las rutas hacia el Chocó se toma desde Pereira y que el corredor está pavimentado, aunque de un solo carril por sentido. Según su versión, buena parte de los deslizamientos que hoy dificultan la movilidad se ubican del lado risaraldense y no dentro del departamento.
El empresario agregó que la zona ha registrado cerca de 160 réplicas de baja magnitud, en un rango aproximado entre 3.0 y 3.6, que no han causado daños mayores pero mantienen el temor entre los habitantes. Buena parte de la población, dijo, deriva su sustento de la minería artesanal y del barequeo, una actividad que se realiza al aire libre y que ha continuado pese a las réplicas.

Qué piden las comunidades más allá de la ayuda inmediata
Consultado sobre lo que necesita la región una vez pase la emergencia, Bustamante resumió su respuesta en dos palabras: atención y respeto. Pidió presencia del Estado en materia de seguridad y condiciones para que el sector privado y los emprendedores puedan operar allí, y destacó el papel de los consejos comunitarios, que según él han sostenido la respuesta local con los recursos que tienen. Le recomendamos: Ministro de Vivienda admite que no hay plata garantizada para la reconstrucción
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El empresario también hizo un llamado a que la solidaridad con el Chocó no se limite a las primeras semanas después del terremoto y a que las ayudas que hoy se movilizan desde Bucaramanga se mantengan en el tiempo, en un departamento donde, en sus palabras, todo está por hacer.
Quienes quieran aportar pueden hacerlo a través de los puntos de recolección habilitados por la Cruz Roja Seccional Santander, que centraliza la entrega de ayudas hacia las zonas afectadas.















