Seis perfiles llegaron a la mesa presidencial antes de que el general retirado asumiera el cargo el pasado 9 de septiembre.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La escogencia del nuevo director de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) estuvo precedida por varias semanas de movimientos, postulaciones y disputas internas entre sectores de la Fuerza Pública y antiguos funcionarios del Estado. En la Presidencia de la República se analizaron diferentes hojas de vida antes de definir quién asumiría el control de la principal agencia de inteligencia estratégica del país.
Fuentes cercanas al proceso, consultadas bajo reserva de identidad, aseguraron que seis nombres llegaron a estar sobre la mesa del presidente Abelardo de la Espriella. Entre ellos había generales retirados del Ejército y la Policía, además de civiles con experiencia en organismos de seguridad y en el Gobierno.
Uno de los primeros perfiles considerados fue el del general (r) Jaime Carvajal Villamizar, quien permaneció durante más de tres décadas en el Ejército. Fue comandante de la Segunda División, del Batallón de Infantería N.° 14 y jefe del Centro Nacional de Entrenamiento del Ejército. También participó en las operaciones Sodoma y Odiseo, en las que murieron los jefes de las Farc conocidos como ‘Mono Jojoy’ y ‘Alfonso Cano’.
Su candidatura, sin embargo, perdió fuerza mientras diferentes sectores promovían otros nombres ante la Presidencia, así lo aseguró El Colombiano en su informe exclusivo.
La disputa entre perfiles militares y policiales por la DNI
En ese escenario cobró fuerza Camilo Rojas, abogado y exfuncionario del desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), quien durante el gobierno de Iván Duque fue viceministro de Política Criminal y Justicia Restaurativa. Según las fuentes consultadas, su postulación habría sido impulsada por sectores cercanos al anterior Gobierno.
La intención inicial era que Rojas asumiera como director y que Carvajal ocupara el cargo de inspector de la entidad. El general retirado terminó declinando esa posibilidad después de conocer que Rojas había ejercido como abogado de Diego Marín, conocido como ‘Papá Pitufo’, señalado como uno de los principales contrabandistas del país.
El nombre de Rojas perdió respaldo dentro de sectores de inteligencia y finalmente no llegó a la dirección. El 12 de agosto de 2026, De la Espriella designó como director encargado a Carlos Andrés Ríos Puerta, quien hasta entonces se desempeñaba como director del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre).
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La medida fue provisional mientras continuaba la búsqueda de un titular. En esa etapa también apareció el mayor general (r) Luis Enrique Méndez Reina, quien previamente había sido considerado para dirigir la Policía Nacional.
Según el informe de El Colombiano, y de acuerdo con las fuentes, dentro de la propia institución policial surgieron resistencias a su eventual designación. Versiones conocidas durante el proceso señalaban supuestos vínculos de Méndez con sectores políticos, señalamientos que habrían incidido en la decisión presidencial. Finalmente, la dirección de la Policía quedó en manos del general (r) Alejandro Barrera y Méndez empezó a ser mencionado para la DNI.
Hasta el 7 de septiembre, Méndez era considerado uno de los principales aspirantes. Sin embargo, su nombre perdió terreno nuevamente.
El presidente Abelardo De la Espriella firmó el decreto nombrando al general (r ) Jorge Andrés Zuluaga como director de la Dirección Nacional de Inteligencia. Zuluaga tiene más de 30 años de experiencia en inteligencia militar y fue uno de los cerebros de la Operación Jaque,… pic.twitter.com/gC6t8BvCl5
— BluRadio Colombia (@BluRadioCo) September 9, 2026
Jorge Vargas también quedó en medio de la disputa institucional
El 8 de septiembre apareció otra hoja de vida de alto perfil: la del mayor general (r) Jorge Vargas, quien ocupó la dirección de Inteligencia de la Policía (Dipol), la Dirección de Investigación Criminal (Dijín) y la dirección general de la Policía Nacional.
Su eventual llegada generó reparos entre sectores militares. Según las fuentes consultadas, existía preocupación porque la Policía ya tenía influencia sobre el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), y la llegada de Vargas a la DNI podía concentrar aún más poder institucional en manos de antiguos oficiales de esa fuerza.
A esto se sumaron cuestionamientos relacionados con investigaciones de la Fiscalía y la Procuraduría por presuntas irregularidades en un millonario contrato para la adquisición de cámaras corporales para policías, conocido como BodyCam. Vargas nunca fue condenado por esos hechos, pero el episodio fue utilizado por sus contradictores durante la discusión sobre su eventual designación.
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Mientras esos nombres perdían fuerza, la lista terminó concentrándose en el general retirado del Ejército Jorge Andrés Zuluaga López.
Zuluaga se encontraba en Texas, Estados Unidos, cuando recibió la llamada del presidente. El oficial tiene una extensa trayectoria en inteligencia militar. Ingresó al Ejército en la década de los 80 y posteriormente estuvo al frente de unidades como la Regional de Inteligencia Militar N.° 5, con jurisdicción en Cundinamarca, Tolima, Huila y el Eje Cafetero.
También dirigió la Central de Inteligencia Técnica del Ejército (CITEC) y participó en la Operación Jaque, realizada en 2008 en Guaviare, que permitió rescatar a 15 personas secuestradas por las Farc, entre ellas la entonces candidata presidencial Íngrid Betancourt.
Su trayectoria también está marcada por controversias. Zuluaga estuvo relacionado con la sala de interceptaciones Andrómeda, una central de inteligencia que funcionaba en una vivienda de Bogotá y desde la cual se realizaron seguimientos a personas vinculadas con los diálogos de paz con las Farc en Cuba, así como a periodistas y miembros de la oposición durante el gobierno de Juan Manuel Santos.
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Aunque fue absuelto de los cargos relacionados con ese caso, el episodio quedó asociado a su trayectoria. Pese a ello, De la Espriella decidió designarlo como director de la DNI mediante el Decreto 1374 de 2026, firmado el 9 de septiembre.
La nueva dirección prepara cambios en la cúpula de inteligencia
Una de las primeras determinaciones de Zuluaga al llegar a la entidad fue solicitar la renuncia protocolaria de los integrantes de la cúpula directiva que había sido conformada durante la dirección encargada de Carlos Andrés Ríos.
La medida alcanzó al coronel (r) de la Policía Giovanni Madariaga Pérez, director de Inteligencia Estratégica; al coronel (r) Hernando Vallejo Valencia, de la Policía, subdirector de Operaciones; y al coronel Jorge Calixto Guauque, del Ejército, subdirector de Análisis.
También fueron incluidos el director de Contrainteligencia, coronel (r) de la Policía Jesús Cruz Silva; el asesor de la Dirección, coronel (r) de Policía Carlos Narváez Martínez; y la civil Laura Melisa Ceballos Delgado, directora de Gestión Institucional.
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La solicitud generó inquietud dentro de algunos sectores de inteligencia, donde surgieron versiones según las cuales Zuluaga buscaría reducir la presencia de exintegrantes de la Policía en cargos de dirección y rodearse de antiguos miembros del Ejército.
El cambio en la dirección de la DNI también plantea interrogantes sobre el rumbo que tomará la entidad. En los últimos cuatro años, la agencia tuvo cuatro directores, todos con pasado en el M-19, según el contexto de la investigación. Ahora, la administración de Abelardo de la Espriella y el general (r) Jorge Andrés Zuluaga deberán definir la nueva estructura directiva y las prioridades de inteligencia del organismo.
Sectores consultados para esta investigación sostienen que la entidad debe recuperar estabilidad institucional y fortalecer su capacidad para atender las amenazas de seguridad del país.













