sábado 09 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Daño histórico en el río Cauca, la huella que dejó Hidroituango

En el Bajo Cauca, el panorama del segundo río más grande del país, a la altura de Caucasia, Antioquia, es desolador. La difícil situación se evidenciaba en la forma como carros y motos transitan dentro de su cauce, cuando antes el nivel del agua subía varios metros.
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El bajo nivel del río Cauca fue uno de los efectos del cierre apresurado de la segunda compuerta de la casa de máquinas del proyecto de Hidroituango, una maniobra que convirtió al río en un árido cauce con grandes islas de arena, canoas atrapadas y pozos de agua, donde miles de peces perecieron.

Quizás, el impacto más evidente se puede apreciar desde el puente Carlos Lleras Restrepo, el tercero más largo del país, desde donde se divisa y entiende la anchura de este afluente en su estado normal, pero que desde el miércoles quedó reducido a un caudal de agua que solo fluye por uno de los costados.

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Esta fue la magnitud de lo que los pobladores de la zona consideran como una tragedia para un río que se encuentra en cuidados intensivos desde el 12 de mayo de 2018, cuando se presentó una creciente súbita que mostró su fuerza y afectó la región.

Una crisis que mata

Ya son 10 meses que cumple la crisis del proyecto hidroeléctrico, con el que se busca generar cerca del 17 % de la demanda energética del país. La compleja situación inició con el destaponamiento de uno de los túneles de desviación, que generó una creciente sin precedentes con un caudal que alcanzó a superar los 6.000 metros cúbicos por segundo y que obligó a evacuar a miles de familias, aguas abajo del proyecto.

Ahora, al hablar con los habitantes del Bajo Cauca, ninguno pensaba que su sufrimiento y preocupación se iban a extender por tanto tiempo al ver los constantes problemas y crisis que viene teniendo Hidroituango, una situación que alcanzó un nuevo nivel esta semana, al ver que el río se secaba ante sus ojos, algo que se espera que empiece a mejorar desde hoy con la apertura del vertedero.

EPM sigue tranquilo

El gerente de EPM, Jorge Londoño de la Cuesta, explicó que la decisión que se tomó al cerrar las compuertas fue ética, pensando siempre en la seguridad y en garantizar la vida de las poblaciones.

Sin embargo, la encrucijada estaba sobre el medio ambiente y la compleja situación en la casa de máquinas con el descubrimiento de la oquedad que tenía al proyecto contra el tiempo.

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De acuerdo con el Gerente, la compañía ha dispuesto de un plan de contingencia para mitigar las afectaciones que se han generado a nivel ambiental y social, principalmente frente a la mortandad de peces.

Daño irreversible
El exministro de Ambiente y presidente del Foro Nacional Ambiental, Manuel Rodríguez Becerra, aseguró que las consecuencias tienen que evaluarse científicamente porque hay una serie de impactos ambientales y sociales muy complejos con la construcción de proyectos de esta magnitud.
“Necesitamos evaluar lo que ha pasado porque verdaderamente es una tragedia lo que ha ocurrido con esta represa. Colombia tiene una amplia experiencia en construir este tipo de proyectos hidroeléctricos de montaña en el mundo y además con buen éxito, por eso me ha llamado la atención que hayan ocurrido este tipo de problemas”, indicó Becerra.
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