El presidente cambió las marchas y balconazos por una propuesta de diálogo para lograr un acuerdo nacional que avanza a paso lento y lo rodean las críticas.

Publicado por: K.D.
Luego de casi un año y medio de su llegada al poder, la apuesta de Gustavo Petro por mostrarse como un líder abierto al diálogo y conciliador no ha rendido mayores frutos. Esto quedó claro con la dificultad que ha tenido para despegar su propuesta de acuerdo nacional, que apenas empezó a ver la luz a finales de noviembre con su reunión con varios “cacaos” en Cartagena, y que el mandatario busca revitalizar en este año.
Y es que tras posesionarse, Petro enarboló la bandera del diálogo como su más fuerte apuesta, pero esa iniciativa se ha desinflado. Esto se debe a que una vez en el poder demostró que tiene dos facetas que contrastan: una conciliadora, con disposición a conversar; y otra conflictiva, que se evidenció en sus punzantes discursos desde Palacio y en sus convocatorias a marchar para presionar por la aprobación de sus reformas sociales.
Entre el diálogo y las fricciones
El ambiente de confrontación social y política que generó en su primer año en el poder le costó a Petro la ruptura de su coalición en el Congreso; el estancamiento de algunas de las reformas; así como el aumento en la desaprobación ciudadana a su gestión –que alcanzó el 66% en diciembre, según Invamer–. Este escenario lo impulsó a proponer la búsqueda de un acuerdo nacional para “construir un país más equitativo” y alcanzar la paz.
Antes de asumir su cargo, Petro trató de mostrar una faceta de concertador y se sentó con quienes pintaban como sus más sólidos opositores: Rodolfo Hernández, Álvaro Uribe y Germán Vargas Lleras. Sin embargo, esos diálogos no se tradujeron en acuerdos y solo hasta el 20 de julio de 2023, en la instalación del segundo periodo legislativo, el presidente hizo un llamado a consolidar esa propuesta de ‘acuerdo nacional’ para evitar que sus reformas naufragaran.
“Convocaría al país al ‘acuerdo nacional’ en esos términos, a hacer realidad la paz, a acabar la fase de la guerra de la insurgencia con el Estado y a no dejar prosperar la tercera violencia que ya viene, que ya está, el de las economías ilícitas y las bandas armadas pululando por todas partes, a no permitirle que crezca a través de este acuerdo que puede condensarse en el Congreso alrededor de las reformas que Colombia necesita”, dijo Petro.
Han transcurrido poco más de cinco meses desde que el mandatario hizo ese llamado, pero los resultados han sido pocos. Muestra de ello es que las reformas a la salud, laboral y pensional han sufrido una serie de embotellamientos en el Capitolio. Y sin resolver todavía las fricciones y el desgaste político que le han costado estos proyectos, ahora Petro puso sobre la mesa hacerle un ajuste a la reforma tributaria aprobada en 2022.
Tras acoger la propuesta de los sindicatos de subir 12% el salario mínimo para este año, ignorando los reparos de los gremios, el mandatario le propuso al sector empresarial un ajuste a la tributaria para reducir la tasa de renta corporativa y, de paso, subir la tasa de personas naturales.
"Propongo una mesa de acuerdo nacional para la productividad. En realidad, los salarios deben crecer con la productividad, que es el verdadero medidor de la riqueza nacional. Colombia debe propiciar una senda permanente de crecimiento de la productividad que depende del nivel... pic.twitter.com/w3oHgVHVKU
— Presidencia Colombia(@infopresidencia) December 30, 2023
Ese aumentó del mínimo no cayó nada bien en el empresariado, que manifestó que se ignoraron sus “argumentos contra la inflación y las altas tasas de interés” por lo que expresaron su preocupación por las consecuencias del incremento en términos de inflación, desempleo y tasas de interés. “Hubiéramos creído que la cifra debería ser un poco menor a la definida por el Gobierno”, apuntó Bruce Mac Master, presidente de la ANDI y del Consejo Gremial.
Este aumento del mínimo por decreto, y no como fruto de un acuerdo entre gremios y sindicatos, tiene una connotación contradictoria, ya que el Gobierno ignoró los llamados de los empresarios, aunque fue el empresariado el que le dio un aire al ‘diálogo nacional’ en noviembre con la reunión en la Casa de Huéspedes en Cartagena que Laura Sarabia, directora de Prosperidad Social, y Juan Fernández, consejero empresarial, gestionaron entre Petro y un grupo de 12 poderosos ‘cacaos’ del país.
No todos se sienten incluidos
Pese al limitado y entorpecido avance de las reformas de Petro en el Congreso, lo cierto es que su propuesta de ‘acuerdo nacional’ dio resultados luego de esa cita privada con los “cacaos”, pues tras la reunión el Grupo Aval, de Luis Carlos Sarmiento Angulo y Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, decidió donar 100.000 millones de pesos para llevar agua potable al departamento de La Guajira.
Sin embargo, no todo el sector empresarial se sintió incluido en ese encuentro entre Petro y los “cacaos”. Así lo manifestó Jaime Alberto Cabal, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, quien aseguró que esa reunión sirvió para la foto entre el presidente y los empresarios, pero no para trazar una hoja de ruta que dé claridad sobre ese acuerdo nacional.
“Esa propuesta no ha cogido forma porque no ha tenido una definición clara del Gobierno de cuáles son los temas sobre los que quiere hacer el ‘acuerdo nacional’. Además, el presidente usa una mano para hablar de acuerdos, pero con la otra estigmatiza al sector empresarial calificándolo de esclavista y de explotador. No se puede hablar de diálogos y a la vez lanzar ataques”, le expuso Cabal a este diario.
Esta falta de acuerdo también permeó el escenario político, fundamental para la propuesta de Petro, según el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco. “Este acuerdo lo podremos materializar con las reformas que están en el Congreso. Convocaremos, sin salirnos del Congreso, a ese espacio para que los colombianos desde las distintas ópticas nos ayuden a construir ese ‘acuerdo nacional’”, dijo Velasco recientemente en el Senado.
Precisamente el Congreso puede convertirse en un palo en la rueda para la propuesta del presidente, ya que además de que no tiene mayorías aseguradas, hay serios reparos en los partidos. “Este gobierno no está dispuesto a hacer acuerdos y quedó claro con la subcomisión creada para trabajar algunas propuestas frente a la reforma a la salud que finalmente fueron ignoradas”, cuestionó el representante Juan Espinal, del Centro Democrático.
Por otro lado, el Gobierno trató de mostrarse conciliador incluyendo a Vargas Lleras en la comisión para construir la reforma a la justicia, pero esto no impidió los reparos desde Cambio Radical, partido que lidera el expresidente. “Ese ‘acuerdo nacional’ me parece puro discurso. Petro lleva hablando un año de eso, pero a él no le gusta acordar con nadie, solo le gusta imponer”, planteó el senador David Luna.
Estos reparos desde sectores políticos y empresariales dejan claro que a la propuesta de acuerdo del Gobierno todavía le falta solidez, por lo que Petro tendrá que aprovechar al máximo los 2 años y 7 meses que le quedan en el poder entablar diálogos más amplios, y no solo casar peleas, para que no fracasen sus reformas a la salud, laboral, pensional, educación y a la justicia.
Tomado de El Colombiano.














