El bumangués Gonzalo Villamizar suma alrededor de 10 años de experiencia en el fútbol español.

Publicado por: Néstor González Álvarez
Con más de 20 años en España aún no pierde el acento golpeado de los santandereanos y conserva intacta la berraquera que caracteriza a los de esta tierra para abrirse camino en las dificultades.
Gonzalo Villamizar González es un bumangués de 42 años que recientemente fue nombrado entrenador de la categoría 2011 del equipo de fútbol Rayo Vallecano, un reconocimiento a su ardua labor en suelo español.
Estuvo muy cerca de ser profesional en la posición de defensor central, cuando integró la Primera C de Atlético Bucaramanga, en la que compartió con jugadores como Luis Gabriel Rey, Sergio Novoa y Willington Ortiz, entre otros, bajo el mando del histórico Jorge Ramoa, pero no alcanzó el objetivo y posteriormente se dedicó a formar a los más pequeños, para que lleguen al profesionalismo.
La difícil situación económica que afrontó su familia en la ‘Ciudad Bonita’ lo obligó a viajar a España, donde se preparó arduamente para escalar peldaños en el fútbol base.
“Acá es muy importante la preparación de los entrenadores, hay que estudiar porque de lo contrario no se puede dirigir; entonces es difícil porque el nivel es muy alto y hay demasiados entrenadores muy bien preparados”, indicó Gonzalo, quien disfruta de su hogar conformado por su esposa e hijo.
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Hizo parte del Atlético de Madrid durante cuatro años y hace cinco imparte sus conocimientos en el Rayo Vallecano, primero en la Escuela, donde están los niños que pagan; y ahora en la Cantera, donde aparecen los más destacados futbolistas, quienes son seleccionados por el perfil que poseen para llegar a la Primera División.
Aunque tiene el título para dirigir a cualquier equipo en la rama profesional, él prefiere la formación de niños porque es “más agradecida”, pero no descarta dar el paso al balompié de Primera.
“A mí siempre me ha gustado la formación de niños. Me formé para ser entrenador de fútbol profesional y si se presenta la posibilidad, no tengo problemas. He pasado por todas las categorías y tengo el conocimiento, pero creo que es más agradecido el fútbol de las divisiones menores y es satisfactorio ver que con el tiempo los niños que estuvieron conmigo les va bien y cuando me los encuentro reconocen el trabajo”, dice Gonzalo.
Su experiencia en suelo ibérico, le permite marcar las diferencias que existen en la formación de los jugadores de España, con relación a Colombia y particularmente Santander.
“Yo creo que la diferencia es muy grande, a nivel de estructura, de inversión económica; en cuanto a los campos de fútbol y la formación de los entrenadores”.
Y a la hora del talento, aseguró que los dos son muy buenos, pero en Europa y en España el trabajo es más especializado y por eso se ven niños que desde los seis o siete años ya tienen una técnica que los perfila hacia el profesionalismo.















