La tragedia ocurrida en un estadio de México ayer, nos recuerda otros escenarios en Latinoamérica donde el fútbol terminó en tragedia. Vanguardia lo invita a un recorrido por hechos que no conocía en estos escenarios deportivos.

Publicado por: Tatiana Niño
La tragedia del Alfonso López
Al menos cuatro hinchas del Atlético Bucaramanga murieron por las balas del Ejército Nacional en el estadio Alfonso López, el 11 de octubre de 1981. Esta fecha es recordada entre los aficionados y habitantes de la 'Ciudad bonita', pues sucedió un hecho trágico que marcó la historia del estadio.
Todo se desató debido a un 'error' arbitral. Al minuto 25 del segundo tiempo, Atlético Bucaramanga perdía 2-1 ante Junior. Con un triunfo o un empate, el equipo aseguraba la clasificación a la siguiente fase del campeonato colombiano de 1981.

Sergio Saturno, delantero 'leopardo', fue derribado cerca del área del Junior. El árbitro del compromiso, Eduardo Peña, hizo una seña que fue interpretada por el volante ‘búcaro’ Roberto Frascuelli, como penalti. El argentino corrió a tomar el balón para ubicarlo en el punto blanco. Sin embargo, Peña señaló saque de arco para el conjunto barranquillero, no penal.
Los hinchas del Atlético Bucaramanga perdieron la esperanza y saltaron a la rabia. Las puertas del Alfonso se habían abierto desde temprano y había más espectadores de los que estipulaba la capacidad del escenario. Muchos de los asistentes ya estaban en un alto nivel de alicoramiento, y la sangre 'brava' de Santander comenzó a 'calentarse'.
La algarabía inició en la tribuna sur y se expandió rápidamente a oriental. Los hinchas bajaron a mover las mallas, estas cayeron y la gente se metió a la gramilla.
Los jugadores y árbitros se refugiaron en los camerinos. Cuando la Policía se vio superada por la multitud, el Ejército decidió intervenir. El panorama cambió para siempre cuando empezaron a sonar disparos. La pregunta que acecha todavía a los habitantes de la ciudad y seguidores del fútbol es: ¿Quién dio la orden? El general Luis Carlos Camacho Leyva, ministro de Defensa de ese entonces, abrió una investigación, sin embargo a la fecha no se tienen respuestas.
Con los años nació la teoría de un error por parte de un militar, quien disparó mientras forcejeaba con un aficionado, y tras esto, los demás entendieron la orden de abrir fuego.
A pesar de que el reporte oficial registra cuatro muertos y más de 30 hinchas heridos. Las personas que asistieron a aquel partido afirman que fueron más.

La violencia que empujó a Emanuel Balbo
Emanuel Balbo, un joven argentino de 22 años, perdió la vida en el estadio Mario Alberto Kempes, en Córdoba, durante el clásico entre Belgrano y Talleres.
Era hincha de Belgrano, y mientras observaba los que serían los últimos momentos de pasión por su equipo, fue lanzado desde la tribuna popular el 15 de abril de 2017. En ese encuentro, había sido admitida únicamente la hinchada local para evitar situaciones de violencia, sin embargo, no se pudo evitar.
El encuentro tenía una tensión particular, pues los equipos se encontraban después de 15 años de no jugar un clásico. El estadio estaba a reventar.
Al finalizar el primer tiempo con un 0-0 en el marcador, comenzó una pelea en la parte alta de la tribuna popular. Un hincha con la camiseta de Belgrano corría desesperadamente a la parte baja de la misma. Al llegar al límite que colinda con los accesos a la tribuna, fue lanzado por hinchas de su mismo equipo. Era Emanuel Balbo, su caída fue grabada por la televisión local.
Su cuerpo cayó al vacío sobre las escaleras, su cabeza se reventó contra el piso, y como si fuera poco, sus zapatos fueron robados. La policía lo trasladó al Hospital de Urgencias, donde se dio a conocer su estado crítico. Ingresó con fractura y hundimiento parietal, con edema cerebral y estado de conciencia muy bajo. Murió al día siguiente.
¿Por qué los mismos hinchas lanzarían a un igual al vacío?
El responsable se llama Oscar ‘Sapo’ Gómez. Él tenía pasado con Balbo. Había matado al hermano menor de Emanuel en un accidente de tránsito que fue considerado como homicidio culposo en 2012. Agustín Balbo, hermano de Emanuel de 14 años, y Enrique Díaz, de 15 años, murieron al ser atropellados por un auto que iba en una carrera callejera con otro vehículo.
El 'Sapito' tomó una segunda vida de la familia Balbo. Al ver a Emanuel en la tribuna, comenzó el rumor entre los hinchas de que era un aficionado de Talleres infiltrado, por lo que comenzaron a agredirlo e insultarlo, a tal punto de que Emanuel se vio acorralado en su destino final.
Gómez fue condenado a 15 años de prisión. Los demás implicados entre quienes empujaron a Balbo y quien robó sus zapatos, también fueron condenados.
Las almas atrapadas en el túnel 29
Durante la final del campeonato de fútbol mexicano de 1985 entre Pumas y América que se jugó en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, al menos ocho personas murieron atrapadas en el túnel de acceso 29. El 26 de mayo de dicho año, se marcó el hecho más trágico en la histórica del balompié de México.
Se jugaba la gran final. El partido de ida había terminado 1-1, y todo se definiría en el CU. El juego ya había comenzado y los hinchas seguían entrando, la ciudad estaba colapsada, todos querían arribar al estadio.
Cerca de 30.000 personas con boleta perdieron la paciencia y se abalanzaron para colarse en el escenario. Los pasillos y túneles estaban a reventar. Las autoridades no estaban preparadas y el estadio no tenía rejas ni cercas para controlar el acceso hacia algunos túneles.
La gente no dimensionó lo que podría pasar y al comenzar a ingresar de manera desordenada, se dio una embestida. La falta de oxígeno y empujones dentro del túnel 29 ocasionó que ocho personas, entre ellas tres menores de edad, perdieran la vida. Además, hubo más de 70 lesionados y 21 detenidos. De los fallecidos, siete murieron dentro del túnel, mientras que el octavo perdió la vida ya en el Hospital de Xoco, al Sur de la Ciudad de México.
El juego terminó con un empate sin goles.
Walter Oyarce, una víctima en el palco
La violencia se sentó en un palco del estadio Monumental de Lima, Perú el 24 de septiembre de 2011. En un partido entre Alianza Lima y Universitario, un hincha de Alianza perdió la vida a mano de tres barristas de Universitario.
Walter Oyarce asistió al 'clásico' con su papá y sus amigos, vistiendo la camiseta de su equipo. Walter y sus pares a un palco alto, mientras que su papá se ubicó en uno más abajo. Ambos consideraban que esta localidad era más segura que el resto de tribunas. El palco C128 fue el elegido por Oyarce. Universitario se quedó con la victoria aquel día.
Al final del compromiso, los altercados se colaron en los palcos, pues había menos vigilancia. Un grupo de barristas de Universitario logró subir hasta la localidad donde estaba Walter y comenzó a lanzar vidrios y botellas hasta las sillas. Como resultado, el cuerpo de Walter Oyarce terminó en el vació, sin vida.
¿Qué pasó en las alturas del palco C128?
Las cámara de seguridad no logran grabar el incidente. Sin embargo, momentos después se logra captar las caras de quienes serían los implicados, mientras intentan movilizarse entre los palcos. Se trata de David Sánchez Manrique Pancorvo, 'Loco David' y 'Cholo Payet'. Dichos implicados fueron capturados y puestos a disposición de la justicia.
Diversas teorías se han manejado al rededor de la muerte del joven. Algunas hipótesis afirman que cayó accidentalmente mientras intentaba defenderse de los barristas y cruzar a otra tribuna. Otras versiones afirman que fue lanzado por el 'Loco David' y 'Payet'. Hoy en día, un Tribunal de Perú descartó que el hecho criminal se haya realizado con alevosía, al considerar que la víctima observó el avance de los agresores y pudo prevenir el ataque.
Finalmente, a 25 años de prisión fueron condenados David Sánchez-Manrique Pancorvo ’Loco David’, y José Luis Roque Alejos, ‘Cholo Payet’, 17 años por homicidio simple, más 8 años por disturbios.
La intolerancia tras la pandemia en el Campín
Después de la pandemia, los hinchas de Santa Fe y Nacional serían los primeros aficionados en apreciar un espectáculo en el estadio El Campín de Bogotá. Sin embargo, ni un virus letal logró cambiar la intolerancia entre las barras.
Una verdadera batalla campal se vivió el martes tres de agosto de 2021, durante el partido entre 'leones' y 'verdolagas', que daba la apertura para que los hinchas del fútbol regresaran al escenario deportivo después de un año y medio sin público.


Aunque el juego inició con mucho colorido en las tribunas y un gran ambiente en la cancha, al termino del primer tiempo se desató el enfrentamiento entre las mal llamadas ‘barras bravas’ de ambos equipos, por lo que los pocos policías que habían al interior del estadio tuvieron que intervenir.
Primero fueron los hinchas de Nacional, quienes invadieron la tribunal ‘familiar’, en la lateral norte del estadio, donde se encontraban menores de edad y sus acompañantes, quienes fueron agredidos sin mayor pudor por los hinchas verdes.

En la curva que une las tribunas norte y oriental de El Campín se desató la pelea entre rojos y verdes, mientras unos pocos policías buscan apaciguar los ánimos.
Lo más doloroso de la noche ocurría precisamente en la tribuna familiar. Varios hinchas de Atlético Nacional golpearon sin piedad a un aficionado de Santa Fe, que entre empujones, patadas y puños, perdió el equilibrio y cayó al suelo. Sin estar satisfechos, los hinchas del 'verde' continuaron golpeando su cabeza mientras estaba en el suelo, causándole un trauma craneoencefálico y una fractura de nariz.
Édison Romario Ducuara Ascencio, de 26 años, fue el 'cardenal' agredido por los 'verdolagas'. Según se confirmó después por las autoridades, el hincha salió del estado crítico, tres personas fueron capturadas.
El suelo 'maldito' de La Corregidora
El estadio La Corregidora, de Querétaro es mundialmente conocido como un escenario 'maldito'. Este estadio, construido para el mundial de 1986 en México, supuestamente fue levantado sobre de un cementerio, y por esto todos los equipos que han sido locales en dicho lugar, han tenido destinos lamentables.
Durante el mundial de dicho año, quienes jugaron en ese escenario no obtuvieron victorias. Alemania clasificó a segunda ronda y llegó a la final, pero no ganó su grupo. Dinamarca, fue primera pero salió eliminada tras ser goleada 5-1 por España. España cayó frente a Bélgica en cuartos de final.
Además, Cobras de Querétaro, descendió en dicho escenario y terminó desapareciendo. En 1994, Tampico Madero no pudo arrendar su estadio y terminó jugando en Querétaro. ¿El resultado? El descenso.
Los entierros del 'coloso de la 14'
En 2013, un rumor comenzó a correr en las calles de Bucaramanga. El estadio Alfonso López estaría 'maldito'. El 7 de noviembre de dicho año, un chamán fue llevado al escenario por un grupo de hinchas, para estudiar el terreno.
El invitado a la gramilla, traído desde los Llanos Orientales, aparentemente detectó cinco entierros malignos en el 'coloso de la 14'. Uno bajo una silla de sombra numerada, dos en el camerino y el baño de Atlético Bucaramanga, respectivamente, otro en el arco de norte y otro en el arco de sur.

Según el chamán, se trataba de magia negra hecha sobre el equipo de la 'Ciudad bonita', para desencaminar su ascenso a la primera división. Los testigos afirman que se hallaron muñecos budú, rosarios, ropa de muerto, y velas junto a un escrito que consignaba 'nunca saldrá de la B'.
Atlético Bucaramanga ascendió a primera división el 26 de noviembre de 2015, después de ganarle 1-0 a Universitario de Popayán con anotación de Víctor Zapata, de tiro libre. Desde ese entonces, no ha vuelto a descender.
El estadio que colapsó en Tolima
La noche del 18 de noviembre de 1981, 18 hinchas del Deportes Tolima se despidieron del mundo en el máximo escenario del equipo. Mientras se disputaba el juego entre los 'vinotinto y oro' y Deportivo Cali, un duelo crucial para estar en la pelea del título de ese año, ciertas barandas de concreto del estadio Manuel Murillo Toro colapsaron. Antes de que los jugadores salieran al terreno de juego el estadio quedó en silencio ante el estruendo que provocó la caía de la baranda.
Se trataba de una de las estructuras de la tribuna occidental. La baranda cedió y se fue al piso. Cincuenta toneladas cayeron sobre los hinchas que allí se encontraban.
El partido fue aplazado y se jugó en otro estadio. Deportes Tolima terminó saliendo subcampeón del torneo.
Se instaló una placa conmemorativa en la tribuna occidental en marzo de 1983 en honor a las víctimas. Esta habría sido retirada tiempo después durante las remodelaciones del Manuel Murillo Toro.
La 'broma' que empañó el clásico vallecaucano
El 17 de noviembre de 1982, durante un partido entre América de Cali y Deportivo Cali, más de 22 personas perdieron la vida en el estadio Pascual Guerrero. Mientras el compromiso llegaba a su fin y muchos hinchas de Cali abandonaban la tribuna sur por el resultado a favor del América 3-1 (con un global 3-2), el caos comenzó a augurar una tragedia.

Quienes salían empezaron a apurar su paso por la rampa, debido a que desde la parte alta de la tribuna varios hinchas los estaban orinando. Mientras evacuaban, un gol de Cali en los últimos minutos paralizó el estadio tras conseguir el empate, por lo que muchos de los que ya habían salido comenzaron a devolverse para ver los últimos instantes del compromiso.
El encuentro y tumulto de quienes salían apresurados para no ser orinados y quienes entraban para volver a ver el partido, hizo que la rampa colapsara. Muchos hinchas quedaron atrapados. La congestión hizo que una de las barandas se desplomara.

De este suceso quedaron 22 muertos y 200 heridos. Se ofreció un sepelio para las víctimas, y el alcalde de esa época, Julio Riascos, ordenó condenar a los hinchas que orinaron desde la parte alta de la tribuna, sin embargo, esto nunca sucedió.













