Vanguardia Liberal dialogó con el entrenador santandereano Nelson Mauricio Reyes, quien después de renunciar a Atlético Nacional, ahora tomará el cargo de director de las divisiones menores de Sporting Cristal de Perú.

Publicado por: Néstor González Álvarez
Podría estar descansando, disfrutando de sus últimos días de vacaciones antes de emprender un nuevo reto, en tierras donde seguramente tendrá detractores por ser foráneo, pero él ya está acostumbrado a salir adelante y a cambiar las críticas por elogios.
Pero no, Nelson Mauricio Reyes, de 45 años, vive para el fútbol. La cancha Marte de Bucaramanga, escenario que fue testigo de varios de sus éxitos como jugador aficionado y entrenador, una vez más lo recibe. Observa atento lo que sucede en cada encuentro de los cuartos de final del tradicional certamen.
Está a la expectativa de encontrar nuevos talentos, porque posee un ‘ojo de águila’ para detectarlos, así le pasó con jugadores como Dávinson Sánchez, Marlos Moreno, Deiver Machado y Víctor Cantillo, entre otros, a quienes acercó a Atlético Nacional y logró guiarlos por el camino del éxito al profesionalismo.
Luego de seis años brillantes como director de las divisiones menores del ‘verde paisa’, Reyes una vez más empacó maletas para alejarse de su querida Bucaramanga. El destino: Perú; el equipo: Sporting Cristal; el cargo: director de las divisiones menores.
Es un especialista cuando se trata de formar jugadores, pero especialmente personas, y si no, que lo diga Sherman Cárdenas, otro de sus ‘hijos’ en el mundo del fútbol, a quien hizo debutar en el Atlético Bucaramanga en el 2005, cuando apenas tenía 16 años.
De aquel paso como entrenador del cuadro ‘Leopardo’, de sus inicios en el fútbol, de la gloriosa época con Atlético Nacional, de la satisfacción de ver crecer profesionalmente a sus pupilos y de su nuevo paso al balompié internacional, el santandereano Nelson Mauricio Reyes dialogó con Vanguardia Liberal.

“Desde que tengo uso de razón. Nací a pocas cuadras del estadio Alfonso López. Empiezo en el club San Francisco, después en San Alonso, Mister Charly’s y el Bucaramanga.
¿Los que lo vieron dicen que fue un excelente volante?
“Era volante mixto. Estuve en la disciplina de la selección Santander y eso me ayudó mucho”.
¿Y por qué no logró una amplia trayectoria como jugador?
“En 1993 Norberto Peluffo me sube al equipo profesional del Bucaramanga. En la posición mía estaba Jorge Ramoa, Melquisedec Navarro y Miguel Balaguera. No era fácil y siempre tuve la pasión por dirigir”.
¿Insistió mucho en el fútbol profesional?
“En el 94 me prestan a Lanceros de Boyacá y allá duré tres años entre la B y la C. Regresé a la ciudad en el 97, para jugar con el Real Floridablanca, pero como a los 23 años decidí no continuar”.
¿Fue difícil tomar esa decisión?
“No era fácil porque mi sueño siempre fue ser jugador profesional, pero creo que fue una decisión sabia. Me prometí que el desquite sería como director técnico”.
¿Y ahí inicia su carrera como DT?
“Sabía que tenía que prepararme. Estudié entrenamiento deportivo y licenciatura en educación física. Y el ‘profe’ Germán Cristancho me acercó a la selección Santander”.
¿Su capacidad como pedagogo la adquiere en el colegio Agustiniano?
“Así es, es un colegio que quiero mucho porque allí duré 13 años. Mezclé todo: estudio, el trabajo como pedagogo y la dirección técnica”.
¿Y el Bucaramanga cuándo aparece?
“En el 2002 y lo curioso es que no me llevó alguien de la tierra, me llevó Alexis García (de Chocó). Hicieron charlas de capacitación para entrenadores, yo intervine y a él le pareció que yo era un hombre interesante”.
Pero su paso al equipo profesional fue muy rápido.
“Fue meteórico. Yo llego, me encargan la sub 15, un equipo que no tenía muchas expectativas, pero disputamos la final, que perdimos con el Atlético Santander de Sherman (Cárdenas). Después dirijo la sub 19 y perdimos el título por gol promedio. Me nombran director de las divisiones menores y se presenta la salida del entrenador de la profesional y me nombran como interino”.
Y se ganó el lugar como técnico en propiedad.
“Fue muy lindo porque recibimos el equipo en una posición difícil. Dirijo contra Quindío y ganamos 2-0. El DT que pensaban nombrar, que me guardo el nombre, no aceptó porque no veía nada en el equipo y entonces me dicen que me quede. Asumimos el reto y de los 13 o 14 partidos que dirigimos solo perdimos dos, y aparece el debut de Sherman”.
“Quizá hasta ahora toque ese tema. Prácticamente era poner al hijo y no poner a Sherman. Hubo un maltrato, y decidí salir”.
Otro instante clave en su carrera fue la aparición de Comfenalco.
“Sin duda, porque creamos la Academia de Fútbol Comfenalco, un proyecto muy lindo”.
¿Y cómo llega a Atlético Nacional?
“Inicié en Comfenalco en el 2008 y en el 2011 firmamos un convenio con Nacional. Me tocó exponer el proyecto a los directivos de Nacional y en el 2012 me llaman para el cargo de director deportivo”.
¿Cómo fue llegar a Nacional para un hombre que no es de la casa?
“Las apuestas estaban 99-1. Era un provinciano de bajo perfil, no era ningún Maturana, ‘Bolillo’, Aristizábal o ‘Chicho’ y usted sabe que el tema del regionalismo es muy complicado. Lo primero que dije fue: me voy a jugar una final todos los días y así fue”.
“A los pocos días en el cargo, me dicen que hemos tomado a Alianza Petrolera y usted lo va administrar, y Alianza tenía muchísimos problemas; pero me pareció un reto lindo. Saqué unos jugadores y sumé algunos chicos de las divisiones menores, y en poco tiempo Alianza ascendió”.
¿Qué significó hacer parte de una época gloriosa de Nacional?
“De 2012 a 2018 logré dar 13 vueltas olímpicas con el primer equipo, entre ellos la Copa Libertadores (2016), con buenas relaciones con los técnicos porque también fui miembro de la comisión técnica. En el fútbol formativo logramos 25 títulos y promovimos más de 50 jugadores a la Primera División”.
En ese proceso formativo, ¿cuáles jugadores que hoy triunfan lo marcaron?
“Es para escribir un libro, porque hay historias hermosas. Deiver Machado, un chico que se presenta a una cancha de tierra de Medellín, con sus guayos y medias en una bolsa. Muy humilde, no lo conoce nadie, pero uno los involucra y contribuye a su formación. Y así fue con muchos, como Dávinson Sánchez, Marlos Moreno y Víctor Cantillo, entre otros”.
¿Por qué los dueños de los clubes no ven la importancia de las divisiones menores?
“Los directivos ven las divisiones menores como un gasto y no como un costo; el costo sí tiene retorno a través de un ingreso. Es la idea que le vendimos a Atlético Nacional y ellos se convencieron. La inmediatez es lo que no les deja ver. Si usted analiza, Nacional recibió más de 60 millones de euros por la venta de jugadores formados en las divisiones menores”.
“Adquirí muchos conocimientos con ellos. Juan Carlos Osorio es 10 puntos como entrenador y el ‘profe’ Rueda es un estratega y un líder, lo admiro mucho por su trabajo y su humildad”.
¿Y por qué no continúa en Nacional?
“Llegó una gente con la que no me entendía y mi relación con el club merecía una salida tranquila, y es ahí donde tomo la decisión de renunciar, porque también creo que se cumplió un ciclo”.
“En el 2016 salí de la comisión técnica. Yo doy un paso al costado porque visualicé algunas cosas que no me parecían, pero fue una experiencia hermosa”.
¿Y cómo llega el llamado de Sporting Cristal de Perú?
“Es circunstancial. Estaba en un torneo en Ecuador y la organización hacía charlas, la mía gustó mucho y había un miembro de la Federación Peruana y a partir de allí empieza mi contacto con Perú. Yo empiezo a asesorar a la Federación. En el 2016 me relaciono con la Universidad de San Martín y el año pasado con Sporting Cristal, yo viajaba a asesorar a los entrenadores en la implementación del modelo de juego y cuando saben de mi renuncia, inmediatamente me acercan”.
A hacer valer su trabajo por fuera.
“Asumo otro reto importante. Sporting Cristal es un equipo muy grande, no hay más de tres equipos en Colombia como él. Tiene sede de 14 hectáreas, con muchas canchas, colegio y vivienda para los jugadores de provincia. Firmé hasta diciembre del 2021 y lo entregaremos todo para cumplir los objetivos”.
En esta entrevista el nombre de Sherman surgió varias veces...
“Es como un hijo, hasta me dice pa’. Él debuta conmigo en el Bucaramanga a los 16 años y me tildaron de loco. Un periodista me dijo que yo lo ponía por cumplir la norma del menor de esa época, pero lo que él no sabía era que yo conocía a Sherman desde muy niño, porque siempre lo sufrí cuando yo entrenaba y él estaba en el equipo rival, siempre me eliminaba”.
En Nacional también se la jugó con él.
“Él estaba en Junior y Juan Carlos Osorio me habla del interés de acercarlo a Nacional. Lo llamé y me dijo que estaba pensando en jugar en Once Caldas, pero le dije no señor, usted se viene conmigo a Nacional. Todos me criticaban porque decían que ya iba a llenar a Nacional de santandereanos, pero ahora Sherman es ídolo de Nacional”.
¿Recuerda alguna anécdota con él?
“Son muchas. Cuando le entregamos el uniforme del Bucaramanga, le quedaba inmenso y todos se reían. En el primer entrenamiento, los jugadores decían y este niño de dónde salió, pero tan pronto tocó el balón, se ganó el respeto. El día que debuta con Nacional, ante Huila, yo estaba en la tribuna y estaba muy nervioso. Cuando entra, en el complemento, en la primera acción, marcó gol y fue una gran alegría”.


“No, siempre estuve en el fútbol”.
“Reinaldo Rueda”.
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“Carlos Valderrama y Diego Maradona”.
“Atlético Bucaramanga”.
“El buen hijo vuelve a casa”.
“El mute”.
“El rock en español”.
“Escuchar música”.
“Son muchos. Cómo olvidar el día que me llaman de Nacional, el día que dirijo a Bucaramanga, el nacimiento de mis hijos María Fernanda, Mauricio y Juan Diego, el gol de Rincón a Alemania, el gol de Ballesteros a Quindío”.
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“El partido de vuelta de la final nacional sub 20 del 2014. Ganamos 3-0 en Medellín y perdimos 4-0 de visitantes con Cali”.
“Eso se lo dejo a mi Dios. No lo descarto”.
“Triunfar en el exterior”.













