El 15 de junio de 2024 Atlético Bucaramanga conquistó la primera estrella.

Aldair Quintana se enfrentó cara a cara con el destino, con la posibilidad de transformarse en héroe eterno o prolongar la sequía de títulos del equipo más querido, pero a la vez, hasta ese instante, el menos emparentado con la gloria.
El arquero ibaguereño se impulsó en el cerro de Monserrate y voló alto para, con una soberbia atajada ante el remate de Julián Millán, de Santa Fe, bajar la tan anhelada estrella, que don Américo Montanini se encargó de gestionar con Dios.
La anhelada primera estrella
Y si no fue Dios, llámelo destino o la misma vida, pero detrás de la gesta de Rafael Dudamel y sus muchachos estuvo un aura que favoreció a un ‘Leopardo’ que cicatrizó las heridas adquiridas durante 75 años de historia.
La pinta de campeón se notó en el ‘auriverde’ más allá de los argumentos futbolísticos que presentó, como en aquella dramática clasificación a la final, cuando venció 3-1 al Pereira y, por si fuera poco, recibió la ‘ayuda’ del eliminado Millonarios ante Junior; o en la misma final, en la que parecía al borde del abismo y en los penaltis certificó el campeonato.
Suerte de campeón que llaman, pero también mística, jerarquía y fútbol de alto vuelo, pues el club búcaro fue líder del todos contra todos, alcanzó 14 fechas de invicto, se impuso en el ‘cuadrangular de la muerte’ y en su camino a la cima se convirtió en el David que doblegó a varios Goliat, entre ellos Junior, Millonarios y Santa Fe.

Un equipo inolvidable
En el arco, con Aldair, el Atlético encontró a un león que cuidó con fiereza de su guarida.
En la defensa, Jéfferson Mena se batió con alma, vida y corazón contra todos, para imponer su sello.
Fabry Castro, en el centro del campo, brindó equilibrio y de dio la tranquilidad necesaria a Fabián Sambueza, para que se dedicara a desplegar ese fútbol que enamoró a la gente: gambetas, asistencias y goles.
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Y Daniel Mosquera se puso el overol para ayudar a recuperar el balón, siendo el primer defensor y, cuando estuvo de cara al gol, definió con precisión, siendo el artillero con siete anotaciones.
Dudamel, el líder de un equipo y una región
El líder detrás de este grupo de futbolistas que llegaron precedidos de malas campañas fue el entrenador Rafael Dudamel, quien no solo volcó a sus dirigidos hacia el éxito, sino a toda una ciudad y departamento que siguió al pie de la letra el mensaje del timonel: “soñemos juntos”.

El 15 de junio de 2024 quedó grabado en el corazón de los hinchas de Atlético Bucaramanga, que después de 75 años pudieron gritar: “somos campeones”.
Aunque parecía sueño inalcanzable, se convirtió en una realidad que se encargaron de retratar Rafael Dudamel y sus muchachos, quienes lograron —apoyados en el amor propio, el buen fútbol y las estrategias de su orientador—, el primer título de la historia del club, ese por el que lucharon, entre otros, Américo Montanini, Hermán ‘Cuca’ Aceros, Misael ‘El Papo’ Flórez, Miguel Oswaldo González, Jorge Ramoa, Daniel Cataño y Sherman Cárdenas.
Los directivos también hicieron la tarea, desde el máximo accionista, Óscar Álvarez, y el presidente, Jaime Elías Quintero, quienes aportaron para que todo un pueblo fuera feliz e hiciera historia con un recibimiento sin antecedentes, en un majestuoso acompañamiento a los campeones desde el aeropuerto hasta el estadio, de más de ocho horas.















