Este jueves disputarán el primer partido de fútbol once de su historia, dejando atrás el título de la única nación del mundo sin selección nacional.

Las Islas Marshall, un remoto país de Oceanía formado por cinco islas, 29 atolones y unos 40.000 habitantes, han sido durante décadas una rareza en el mapa deportivo mundial: la única nación sin un equipo de fútbol.
Esa etiqueta quedará atrás este jueves, cuando, tras años de esfuerzo y organización, disputen por fin su primer partido de fútbol once.
“Ha sido muy complicado llegar hasta esto”, comenta Justin, uno de los entrenadores del equipo, desde Arkansas (Estados Unidos), horas antes del histórico debut. “Tuvimos que empezar prácticamente desde cero. Pasar de ahí a jugar un partido internacional es un gran éxito”.
Todo a pulso y sin apoyo estatal
El camino hasta aquí ha sido un trabajo completamente voluntario. Ni los entrenadores ni los jugadores reciben salario; de hecho, la mayoría ha tenido que pedir vacaciones en sus trabajos para formar parte de este proyecto.
La financiación ha llegado gracias a donaciones, venta de camisetas y algunos patrocinios.
El gobierno local no destinará fondos hasta que la selección sea aceptada como miembro de una confederación, algo que requiere seguir disputando encuentros internacionales.
De las bombas nucleares al balón
Durante la Guerra Fría, las Islas Marshall fueron escenario de 67 pruebas nucleares estadounidenses. Años después, su cultura deportiva se inclinó hacia disciplinas como el baloncesto y el béisbol, influencia directa de su pasado como territorio administrado por Estados Unidos hasta 1979. El fútbol parecía un sueño lejano.
Ese sueño comenzó a materializarse en 2020, cuando se contrató al inglés Lloyd Owers como director técnico. Se inició la búsqueda de jugadores y la planificación de lo que parecía una meta imposible. En 2023 dieron un primer paso organizando un triangular de fútbol sala con Kiribati y Micronesia.
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Un equipo diverso y con distintos niveles
La selección actual combina futbolistas locales de Majuro, jugadores de otras islas y miembros de la diáspora en Estados Unidos y Alemania. “Algunos tienen mucha experiencia y calidad técnica, otros están aprendiendo. Este será un gran reto para todos”, asegura Justin.
El debut soñado
El estreno será en un torneo amistoso en el que enfrentarán a las Islas Vírgenes de Estados Unidos, las Islas Turcas y Caicos, y al Ozark United sub-19 de Estados Unidos. El objetivo a medio plazo es ambicioso: crear una liga local, desarrollar un equipo femenino, formar entrenadores y entrar a la FIFA.
“Queremos que el fútbol sea parte de la vida en la isla, que llegue a las escuelas y que algún día podamos jugar un partido oficial en casa”, concluye Justin. Este jueves, la pelota rodará por primera vez en la historia del país, y con ella, el sueño de todo un pueblo.












