Kevin Cataño, de promesa del Atlético Nacional a figura del Torneo BetPlay.

En el Torneo BetPlay II-2025 hubo un nombre que irrumpió con fuerza, más allá del título del Cúcuta Deportivo y su esperado regreso a la primera división, Kevin Cataño, el arquero del Real Cundinamarca que, a sus 22 años, protagonizó una de las actuaciones más memorables de las finales recientes en el fútbol colombiano.
Su historia combina herencia futbolera, madurez prematura y un talento que empieza a pedir pista en la élite. Aunque el ascenso se le escapó a su equipo por detalles mínimos, Cataño salió de la serie fortalecido, consolidado y convertido en la gran revelación del torneo.
Un arquero con ADN futbolero
Kevin Cataño nació en Medellín y creció respirando fútbol. Es hijo de Édgar Cataño, exfutbolista profesional, y desde pequeño se formó entre canchas, balones y el rigor del alto rendimiento.

Pasó por procesos formativos clave como Copa 2011, donde mostró sus primeras condiciones, y también estuvo en Atlético Nacional, una escuela que pulió sus fundamentos y lo preparó para competir.
Su estatura, 1,99 metros, llamó la atención desde temprano, pero con el paso de los años la transformó en una virtud técnica y no solo física: achica bien, domina el área y tiene reflejos que no parecen compatibles con su tamaño.
Dos años de consolidación y casi 70 partidos de personalidad
Aunque apenas suma un par de temporadas como titular indiscutible, Cataño ya supera los 70 partidos profesionales, número importante para su edad en la segunda división.
En Real Cundinamarca se convirtió en una pieza inamovible: seguro, imponente, con liderazgo silencioso y una madurez que contrasta con su corta carrera.
¡En #LoMejorDeLaFecha hablamos con el guardameta de Real Cundinamarca tras el triunfo en la ida 1-0 ante Cúcuta Deportivo! ⚽🔥🤯 pic.twitter.com/GMarlBjYca
— Win Sports (@WinSportsTV) November 28, 2025
La final del Torneo BetPlay 2025 no hizo más que ratificarlo
En el partido de ida de la final, jugado ante Cúcuta Deportivo, Cataño firmó un partido inolvidable. Con seis atajadas de alta dificultad —varias de media distancia— sostuvo la ventaja parcial de su equipo y evitó el empate con intervenciones que rápidamente se viralizaron.
Publicidad
El duelo definitivo, en el estadio General Santander, volvió a encontrarlo en modo gigante.
Atajó un penal durante los 90 minutos, otro disparo se estrelló en el palo y ya en la tanda, contuvo dos cobros más, sosteniendo a Real Cundinamarca hasta el último disparo.
Allí vino el giro inesperado. Con la serie pareja, Cataño pidió ejecutar uno de los penales definitivos. Quiso coronar su actuación épica, pero el balón se estrelló en el palo. El Cúcuta ganó 3-2, ascendió y el héroe de la noche quedó en silencio.

Sin embargo, la imagen final no borró su monumental actuación. Si Real Cundinamarca peleó hasta el último cobro, fue por él.
Un futuro enorme para un gigante joven
El país entero habló de Kevin Cataño, no por el penal fallado, sino por su torrente de atajadas, su seguridad, su presencia y su valentía. Lo que mostró en la final no se entrena: se nace con eso.
Con apenas 22 años, casi dos metros de estatura y un rendimiento que ya lo perfila como uno de los mejores arqueros jóvenes del país, su nombre empieza a sonar como posible refuerzo para clubes de primera división en 2026.









