Zidane cumple su sueño y estará en el banquillo de la selección de Francia después del Mundial 2026.
El banquillo más esperado del fútbol francés empieza a tener dueño. Tras años de rumores, silencios estratégicos y ofertas rechazadas, Zinedine Zidane parece listo para dar el paso que siempre tuvo entre ceja y ceja: dirigir a la Selección de Francia.
Un movimiento que no solo sacude el panorama europeo, sino que marca el inicio de un nuevo ciclo con la mirada puesta en el Mundial de 2026.
La salida anunciada de Didier Deschamps, quien pondrá fin a su exitoso ciclo tras la próxima Copa del Mundo, abrió la puerta a una transición que parecía escrita desde hace tiempo.
En este escenario, Zidane emergió como el candidato ideal, no solo por su pasado como jugador emblemático, sino por su consolidada carrera en los banquillos.

Las conversaciones con la Federación Francesa de Fútbol habrían llegado a buen puerto, perfilando un acuerdo que lo convertiría en el próximo seleccionador nacional una vez finalice el actual proceso.
Regreso tras una larga pausa
El movimiento también representa el regreso oficial de Zidane a la dirección técnica tras cuatro años de inactividad, luego de su segunda etapa con el Real Madrid. Desde entonces, el francés se mantuvo alejado de los banquillos, aunque nunca dejó de estar en el radar de los grandes proyectos del fútbol mundial.
Su legado en el club blanco, marcado por tres títulos consecutivos de la Liga de Campeones de la UEFA, lo posiciona como uno de los entrenadores más exitosos de la era moderna, argumento suficiente para liderar una selección con aspiraciones máximas.

Decisión firme: selección o nada
Durante este tiempo, Zidane fue vinculado con múltiples equipos de élite. Incluso, habría recibido ofertas concretas de clubes importantes de Europa y del fútbol emergente, pero su postura fue siempre la misma: esperar por la selección francesa o, en su defecto, una eventual vuelta al Real Madrid.
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Esa claridad en su proyecto terminó siendo determinante. Mientras otros nombres entraban y salían del radar, Zidane se mantuvo firme en su objetivo, dejando pasar oportunidades que para muchos entrenadores habrían sido imposibles de rechazar.

Un nuevo ciclo con rumbo a 2026
La posible llegada de Zidane marca el inicio de una nueva era para Francia, una selección acostumbrada a competir al más alto nivel y que ahora se prepara para una renovación desde el banquillo.
Con el Mundial de 2026 en el horizonte, el desafío no será menor: sostener el protagonismo internacional y gestionar una generación de talento que exige resultados inmediatos. En ese contexto, la figura de Zidane aparece como el líder capaz de asumir esa responsabilidad.
La historia aún no está firmada, pero todo indica que el desenlace está cerca. Y si nada se interpone, Francia estará a punto de entregarle el timón a uno de sus hijos más ilustres, en una unión que el fútbol lleva años esperando.













