El entrenador fue trasladado a un hospital y quedó en observación tras el golpe recibido.

Lo que debía ser una noche de celebración para el Club Belgrano San Nicolás terminó convertido en un episodio que sacude al baloncesto argentino y expone, una vez más, la fragilidad de seguridad en los escenarios deportivos.
En el estadio Fortunato Bonelli, Belgrano había hecho su parte: venció 80-73 a su clásico rival, Club Regatas San Nicolás, y se subió a la cima de la división Sudeste 2 de la Liga Federal de Básquet.
Todo parecía encaminarse hacia un cierre normal, con los jugadores saludándose y la tribuna local celebrando. Pero bastaron unos segundos para que el foco pasara del resultado al escándalo.
Un hincha irrumpió en el rectángulo de juego y, sin mediar palabra, atacó con un cabezazo al asistente técnico de Regatas, Gastón Petrella.
El golpe fue directo, brutal, inesperado. Petrella cayó al suelo ante la mirada atónita de jugadores, cuerpos técnicos y los pocos presentes que no alcanzaban a comprender lo que acababa de suceder.
La escena, que rápidamente se viralizó, dejó una imagen incómoda, la del deporte vulnerado por la violencia más absurda, la que no entiende de resultados ni rivalidades. Porque el partido, según reportes locales, se había desarrollado con normalidad, incluso sin público visitante, una medida que buscaba justamente evitar conflictos.
Tras la agresión, Petrella fue trasladado a un hospital y permaneció en observación, mientras desde Regatas no tardaron en expresar su respaldo total. El club calificó el hecho como una “lamentable agresión” y remarcó la calidad humana y profesional de su asistente, además de exigir que se esclarezca lo ocurrido.
Del otro lado, Belgrano también reaccionó. Asumió su responsabilidad como organizador, pidió disculpas públicas y aseguró haber implementado medidas de seguridad, que en este caso resultaron insuficientes.
Ahora, más allá del resultado y de la tabla, el clásico de San Nicolás quedará marcado por una imagen que quedará en la retina de los aficionados y no por lo deportivo.
















