Fútbol
Lunes 04 de mayo de 2026 - 10:33 AM

Jhon Viáfara: Las impactantes confesiones después de estar en una cárcel de EE.UU.

El exfutbolista colombiano Jhon Viáfara quedó en libertad en febrero de 2026 tras pagar 6 años en prisión. Dijo que estuvo en más de 10 cárceles.

Exfutbolista Jhon Viáfara se accidentó por conducir en estado de embriaguez. (Foto: ARCHIVO / VANGUARDIA LIBERAL)
Exfutbolista Jhon Viáfara se accidentó por conducir en estado de embriaguez. (Foto: ARCHIVO / VANGUARDIA LIBERAL)

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Jhon Viáfara vuelve a escena, esta vez no para hablar de fútbol sino para recordar los duros momentos que vivió en Estados Unidos.

Tras recuperar su libertad en febrero de 2026, el exmediocampista rompió el silencio y compartió, por primera vez, detalles íntimos y estremecedores de su paso por cárceles de Estados Unidos, donde permaneció cerca de seis años, luego de ser extraditado en 2020 y condenado en 2021 por narcotráfico.

Viáfara, quien en 2019 fue capturado en Colombia y posteriormente aceptó su culpabilidad por conspiración para enviar cocaína a territorio estadounidense, logró una reducción de su pena, inicialmente de 12 años, gracias a su buen comportamiento.

Sin embargo, más allá de las cifras judiciales, su testimonio revela una experiencia marcada por el miedo, la fe y la transformación personal.

“Ir a la cárcel fue duro, son momentos que uno cree que no van a pasar en la vida. He sido fuerte y eso fue fundamental”, relató, aún con la carga emocional de lo vivido.

El exjugador de Once Caldas y campeón de Copa Libertadores, Jhon Viáfara, el día de su extradición a Estados Unidos. // Foto: Archivo - Colprensa - Externos.
El exjugador de Once Caldas y campeón de Copa Libertadores, Jhon Viáfara, el día de su extradición a Estados Unidos. // Foto: Archivo - Colprensa - Externos.

El exfutbolista asegura que la prisión no solo le arrebató años de su vida, sino también personas que consideraba cercanas.

“Cuando uno cae preso, la vida le quita gente que creía que estaba con uno, pero también le acerca a otras”, explicó.

En medio de ese contexto adverso, encontró gestos de solidaridad que lo marcaron profundamente, como el de un hombre del Cauca que le envió 200 dólares en agradecimiento por un recuerdo de su etapa como jugador profesional. “Hace años le regalé una camiseta a su hijo cuando estaba en el Once Caldas y el me vio por allá y me envió ese dinero. Eso es algo que uno no olvida”, dijo.

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Ver también: Jhon Viáfara volvió a la libertad luego de ser condenado por narcotráfico

El drama de Jhon Viáfara en la cárcel: violencia, fe y segundas oportunidades

Pero no todo fue humanidad. Viáfara describe la cárcel como “otro mundo”, donde las reglas no escritas determinan la supervivencia.

Uno de los momentos más difíciles fue su traslado a una prisión de mediana seguridad, tras el cierre del centro donde se encontraba inicialmente. Allí, el ambiente era más hostil y dominado por estructuras de poder entre reclusos.

“Lo primero que te preguntan es con quién corres, de qué grupo eres. Todo el mundo te mira. Sentí mucho miedo”, confesó.

En ese escenario, su historia dio un giro inesperado. Un recluso al que llamaban “San Patrick”, de más de dos metros de estatura, se le acercó con un mensaje que Viáfara aún no logra explicar del todo.

Según cuenta, el hombre aseguró haber recibido una señal divina sobre su llegada y lo acogió desde el primer momento, incluso con ropa preparada para él.

“Es una final más que voy a ganar”: Jhon Viáfara, ad portas de su extradición. (Foto: Colprensa/VANGUARDIA)
“Es una final más que voy a ganar”: Jhon Viáfara, ad portas de su extradición. (Foto: Colprensa/VANGUARDIA)

“Cuando todos me vieron hablando con él, todo fue tranquilidad”, relató. Aquella protección fue clave para evitar conflictos mayores dentro de un entorno donde muchos cumplían condenas de por vida.

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Hoy, en libertad, enfrenta un reto distinto, reconstruir su vida

La fe jugó un papel central en su resistencia emocional. Viáfara asegura que la oración fue su refugio constante en medio del miedo.

“El diablo se paseaba día y noche por las celdas; yo lo miraba y comenzaba a orar”, dijo. Esa convicción espiritual, afirma, le permitió mantenerse al margen de la violencia y ganarse el respeto de otros internos.

“Estuve con personas que no tenían fecha de salida, y que te respeten en ese ambiente es una bendición”.

Ver también: El narco y el futbolista: la historia del capo que introdujo a Jhon Viáfara al sucio negocio

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Aun así, no estuvo exento de tensiones, también recordó un episodio en el que tuvo un altercado con otro recluso que lo confrontó agresivamente.

Su respuesta, cargada de intimidación, evitó que la situación escalara, pero generó una consecuencia inesperada.

“Después todos me pedían cosas. Me tocaba comprar café para todos. Fue una ‘colombianada’ decir que tenía plata”, relató entre risas.

Durante su tiempo en prisión, Viáfara pasó por distintos centros, incluyendo algunos en zonas de clima extremo como Wisconsin e Illinois, cerca de la frontera con Canadá. Allí enfrentó condiciones duras, marcadas por el frío y episodios de discriminación.

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“Me tocaba recoger nieve con pala, trabajar duro. Era una prisión pesada, antigua, donde los latinos la pasaban mal”, explicó. No obstante, aprovechó programas de reducción de pena mediante estudio y trabajo, lo que le permitió acortar su condena.

“Llevo dos meses en libertad. No ha sido fácil volver a lo público”, admite. El reencuentro con su familia ha sido uno de los momentos más significativos, aunque también doloroso por el tiempo perdido. “Mi hija ya es una mujer en la universidad, mi hijo también está grande. Me perdí esa etapa”, lamentó.

El regreso de Jhon Viáfara, migración y su nueva etapa

El cierre de su historia también estuvo cargado de emociones. Viáfara relató que el proceso de salida no fue sencillo y que el paso por Migración en Estados Unidos dejó otra imagen impactante. “Cuando me venía fue duro. Llegué a Migración y encontré miles de latinos y colombianos esperando. Muchos están detenidos por temas migratorios y pueden pasar meses allí mientras se define su retorno”, explicó.

Según contó, los vuelos de repatriación se convierten en momentos de alta tensión y esperanza. “Allá llega un avión por semana para recoger a quienes ya salen. Pero Colombia manda su propio avión de la Fuerza Aérea, y eso es algo que hay que agradecer”, señaló.

Ecuador's Christian Benitez (R) and Colombia's Jhon Viafara during the friendly match between Ecuador and Colombia October 8, 2010 at Red Bull Arena in Harrison, New Jersey. AFP PHOTO/DON EMMERT
Ecuador's Christian Benitez (R) and Colombia's Jhon Viafara during the friendly match between Ecuador and Colombia October 8, 2010 at Red Bull Arena in Harrison, New Jersey. AFP PHOTO/DON EMMERT

La escena, dice, es inolvidable: “Cuando llega ese avión es como si se hubiera aparecido la Virgen. Todo el mundo aplaude”.

En esos vuelos, donde pueden viajar cerca de 200 personas, los detenidos suelen ir esposados, aunque en el caso del avión colombiano la experiencia cambia.

“Antes de subir te quitan las esposas y ahí uno siente la felicidad. Volví a vivir”, expresó.

En ese regreso, agregó, se encuentra todo tipo de historias. “Hay gente de Bucaramanga, de Medellín, de todas partes. Muchos no han hecho nada grave, otros tuvieron problemas migratorios. Pero todos comparten ese momento de volver al país”.

Con una mezcla de arrepentimiento y aprendizaje, Viáfara resume su experiencia con una frase contundente: “Fui y volví, en un mundo donde muchos no regresan”.

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