Fútbol
Jueves 28 de mayo de 2026 - 05:46 PM

Increíble historia: Hombre tardó 56 años en completar su álbum Panini del Mundial

Pagó 200 dólares por una figurita y completó el álbum más buscado del Mundial 1970.

El coleccionista que venció al tiempo: completó su álbum Panini del Mundial 1970 después de medio siglo. /FOTO: IA
El coleccionista que venció al tiempo: completó su álbum Panini del Mundial 1970 después de medio siglo. /FOTO: IA

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A veces los tesoros más valiosos no están en una caja fuerte, sino en un viejo desván lleno de recuerdos. Entre fotografías escolares, cuadernos amarillentos y objetos olvidados por el tiempo, el británico Stephen Butler encontró algo que lo devolvió inmediatamente a 1970, su álbum Panini del Mundial de México.

Lo que parecía apenas una reliquia de infancia terminó convirtiéndose en la historia de una obsesión que tardó 56 años en completarse.

Butler, hoy de 69 años, comenzó aquella colección cuando tenía apenas 13 y el fútbol se vivía de una manera distinta. Inglaterra defendía el título mundial y en su casa acababan de comprar un televisor a color, toda una revolución para la época.

Ver los partidos desde México, en directo y con imágenes a color, marcó para siempre al adolescente que corría a los quioscos en busca de sobres y soñaba con llenar cada espacio vacío del álbum.

Durante décadas creyó que la colección jamás estaría completa. Había una figurita imposible de conseguir, la de la selección de Chile, una pegatina especial que permaneció ausente por más de medio siglo.

El álbum viajó de una casa a otra, siempre guardado en cajas, como un asunto pendiente que nunca terminaba de cerrarse.

Para los coleccionistas del álbum, una de las mayores preocupaciones es la actualización de las nóminas con los nuevos jugadores. /FOTO: IA
Para los coleccionistas del álbum, una de las mayores preocupaciones es la actualización de las nóminas con los nuevos jugadores. /FOTO: IA

La historia dio un giro inesperado cuando Butler escuchó en la radio que Panini y la FIFA pondrían fin a su histórica alianza después de 2030.

La noticia despertó algo en él. Sintió que era el momento de terminar aquello que había comenzado siendo un niño. Entonces inició una búsqueda por internet hasta encontrar, finalmente, la codiciada figurita chilena.

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El precio parecía una locura, 150 libras esterlinas, cerca de 200 dólares, una cifra miles de veces superior al costo original de los sobres en 1970. Pero Butler no dudó.

Para él no se trataba de dinero ni de coleccionismo, sino de cerrar una historia personal que había permanecido abierta durante toda una vida.

FIFA confirmó el final de su histórica alianza con Panini tras 60 años. /FOTO: @PaniniCol
FIFA confirmó el final de su histórica alianza con Panini tras 60 años. /FOTO: @PaniniCol

El momento tuvo incluso un simbolismo especial. El mismo día en que se confirmó oficialmente el futuro final del vínculo entre Panini y la FIFA, Butler pegó la última figurita y completó su álbum del Mundial de México 70. Una coincidencia perfecta para una colección que representa mucho más que fútbol: es memoria, nostalgia y el recuerdo intacto de una generación.

Aunque expertos aseguran que un álbum completo de aquella época podría alcanzar entre 7.000 y 10.000 libras esterlinas en subastas especializadas, Butler no piensa venderlo.

Para él, el verdadero valor no está en el mercado, sino en las emociones que despierta cada página. “Es parte de mi vida”, confesó el británico, que actualmente vive cerca de Chichester junto a su esposa Helen.

Su imagen está en todas partes y es una prueba tangible del amor particular de una afición por aquel ídolo que los llevó a la cúspide. El Maradona del Napoli no muere.
Su imagen está en todas partes y es una prueba tangible del amor particular de una afición por aquel ídolo que los llevó a la cúspide. El Maradona del Napoli no muere.

Sus tres hijos ya han mostrado interés por quedarse con la joya familiar, aunque Butler bromea diciendo que “tendrán que pujar por ella”.

Más allá de la broma, el álbum ya encontró su lugar definitivo: no en una vitrina, sino en la historia íntima de una familia que entendió que algunas figuritas pueden tardar décadas en aparecer, pero nunca dejan de buscarse.

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