Fútbol
Viernes 04 de septiembre de 2026 - 11:19 AM

Los Riveros Beltrán, una dinastía envuelta en ‘paquetes’ de mucha calidad futbolística

Los hermanos Riveros, conocidos como los ‘paquetes’, dejaron un sello de calidad futbolística y humana en el fútbol de Santander y Colombia.

Los 'Paquete' Riveros es una de las dinastías futbolísticas más llamativas de Santander y Colombia. Foto: Suministrada.
Los 'Paquete' Riveros es una de las dinastías futbolísticas más llamativas de Santander y Colombia. Foto: Suministrada.

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A ‘Juanito’ Riveros, uno de los futbolistas santandereanos más talentosos de las décadas de 1970 y 1980, le cuesta gambetear la nostalgia.

Frentero, como buen santandereano, y de carácter fuerte, suele hablar de aquellos años con la misma firmeza con la que alguna vez enfrentó a los defensores. Pero cuando el recuerdo lo lleva hasta su casa, hasta sus padres y hasta aquella numerosa familia que parecía un equipo de fútbol completo, la voz se le quiebra. En sus mejillas, entonces, aparecen algunas lágrimas que evidencian lo que las palabras no alcanzan a decir.

Habla de sus ‘mejores entrenadores’: papá y mamá. Ellos dirigieron, con amor, disciplina y sacrificio, la dinastía de los ‘paquetes’ Riveros, una familia conformada por 14 hijos: nueve hombres y cinco mujeres.

“Mi papá y mi mamá fueron los mejores. Tener unos padres que sacan adelante a 14 hijos eso no tiene cómo valorarse. Además, eran campesinos y lograr sacar a 14 hijos adelante es lo mejor. Nos inculcaron buenos valores y la disciplina no se negociaba”, recuerda ‘Juanito’.

Pedro Elías Riveros y Ana Beltrán construyeron un hogar lleno de deportistas que dejaron en alto el nombre de Santander. Foto: Suministrada.
Pedro Elías Riveros y Ana Beltrán construyeron un hogar lleno de deportistas que dejaron en alto el nombre de Santander. Foto: Suministrada.

Con don Pedro Elías Riveros García y doña Ana Beltrán Medina comenzó esta historia. Ellos fueron los encargados de levantar, como dice la canción de Rubén Blades, con “amor y control”, a una verdadera ‘selección’ familiar.

En 1958 dejaron Girón y se trasladaron a Bucaramanga con la ilusión de construir un futuro mejor. Primero se establecieron en el barrio Gaitán y luego en el Alfonso López, el mismo sector donde estaba el estadio que, años después, sería escenario de las gambetas y los goles de varios de sus hijos.

Don Pedro Elías y doña Ana encontraron en el Molino Rivero y, posteriormente, en el Depósito de Víveres La Cosecha, el sustento para sacar adelante a la ‘catorcena’ de hijos. No era una vida fácil, pero en aquella casa había algo que nunca faltó: disciplina, valores y una pelota rodando de un lado para otro.

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Se prendió la llama del fútbol

El mayor de los Riveros, Pedro Elías (QEPD), fue quien encendió la primera llama del deporte en la familia.

Tenía talento para sacar el balón limpio desde la zona defensiva y, sobre todo, un liderazgo que se transmitía a sus compañeros. Su fútbol pronto le abrió las puertas de las selecciones Santander y del Atlético Bucaramanga.

Atlético Bucaramanga de 1967, en el que jugó Pedro Elías Riveros (número 5), el mayor de los 'paquetes', reconocidos futbolistas de Santander. Foto: Archivo Vanguardia, restaurada con IA.
Atlético Bucaramanga de 1967, en el que jugó Pedro Elías Riveros (número 5), el mayor de los 'paquetes', reconocidos futbolistas de Santander. Foto: Archivo Vanguardia, restaurada con IA.

En las canchas del Alfonso López, Campo Hermoso y La Joya, entre otras, los hermanos Riveros comenzaron a dejar su sello. Allí, donde muchas veces una cancha de barrio era apenas un terreno irregular y un par de piedras podían convertirse en arcos, los Riveros aprendieron a jugar y a entender el fútbol.

Después de Pedro Elías fueron llegando los demás. Cada uno tomó una posición diferente dentro de la cancha, pero todos compartieron algo que venía en la sangre: una técnica depurada, agilidad y una particular manera de entender el balón.

“Todos fueron muy técnicos, guapos para jugar al fútbol y muy ágiles y desequilibrantes”, recuerda ‘Pipe’ Zarruk, columnista de esta casa periodística.

En el Atlético Bucaramanga, además de Pedro, estuvieron Nelson David (QEPD), recordado por su desequilibrio como delantero derecho; Juan Bautista, volante ocho o diez, y César Augusto, un calidoso mediocampista de creación.

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Los 'Paquete' Rivero es una de las dinastías futbolísticas más llamativas de Santander y Colombia. Foto: Suministrada.
Los 'Paquete' Rivero es una de las dinastías futbolísticas más llamativas de Santander y Colombia. Foto: Suministrada.

Germán Darío, habilidoso puntero izquierdo, también hizo parte de la selección Santander y llegó al fútbol profesional con Canarias, en Venezuela. William Javier representó igualmente a Santander, mientras Wilson Jesús y Reynaldo demostraron buenas condiciones futbolísticas.

Incluso Luis Alberto, quien se dedicó menos tiempo al ‘deporte rey’, tenía lo suyo con el balón.

Así, casi sin proponérselo, los Riveros fueron convirtiendo las canchas de Bucaramanga en una extensión de su propia casa.

El remoquete de los ‘paquetes’

A aquella historia familiar le faltaba un nombre. Y también llegó desde el mayor de los hermanos.

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Pedro Elías era, según recuerda ‘Juanito’, un hombre elegante, muy bien vestido y con una particular costumbre: llevaba todo en una bolsa.

“Pedro era muy pintoso, muy bien vestido y todo lo llevaba en una bolsa. Entonces sus compañeros le pusieron el apodo del ‘paquete’, que después el resto de hermanos recibimos”, cuenta.

Nelson Riveros toda el tiempo estuvo vinculado al fútbol, primero en el profesionalismo y luego en la barriada. Foto: Archivo / VANGUARDIA.
Nelson Riveros toda el tiempo estuvo vinculado al fútbol, primero en el profesionalismo y luego en la barriada. Foto: Archivo / VANGUARDIA.

Y así nació el remoquete que terminaría acompañando a toda una generación: los ‘paquetes’ o ‘paqueticos’ Riveros.

El apellido comenzó a hacerse habitual en las canchas santandereanas. Aparecía en el fútbol profesional, en los torneos aficionados y en aquellas competencias de barrio donde las ganas de ganar y brindar espectáculo eran la constante.

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En 1974, varios de ellos conformaron Gencor (Gente Cordial), una escuadra que se quedó con el título del Campeonato de Primera Categoría organizado por la Liga Santandereana de Fútbol.

Y hubo otra página memorable. En la primera edición del Torneo de la Cancha Marte, a comienzos de la década de 1980, Calzado Lobolini se coronó campeón con Germán como entrenador y Nelson, Juan y César como jugadores.

Los 'Paquetes' Riveros es una de las dinastías futbolísticas más llamativas de Santander y Colombia. Foto: Suministrada.
Los 'Paquetes' Riveros es una de las dinastías futbolísticas más llamativas de Santander y Colombia. Foto: Suministrada.

Aquel equipo también contó con reconocidos jugadores, entre ellos Hernando García, ‘Pelé’ Villamizar, Jorge ‘Chiqui’ Triana, ‘Bombi’ Arias y Roberto Alirio Frascuelly.

Los Riveros seguían dejando huella. Ya no era solamente una familia de hermanos jugando fútbol. Era una estirpe deportiva que comenzaba a echar raíces en Santander.

La selección Santander de 1971, subcampeona nacional, contó con Germán en la nómina; la campeona de 1975, bajo el mando de Álvaro ‘El Pipa’ Solarte, tuvo a Nelson y Juan; la segunda de 1976 contó con Juan y la recordada campeona de 1981, orientada por Alberto ‘El Coco’ Forero, contó con César.

El apellido también brilló lejos del fútbol

Pero la pelota no fue el único objeto deportivo que conocieron las manos de los Riveros.

La condición atlética de la familia encontró otros caminos: voleibol, tenis, bolo americano, patinaje y hasta boxeo.

Doris Rocío integró la selección Santander de voleibol durante la década de 1970 y, años después, sería la madre del tenista Daniel Galán Riveros, quien llegó a ocupar la casilla 56 del escalafón mundial de la ATP.

Sus hermanas Alba Lucía y Ana Patricia también se destacaron en el voleibol y defendieron los colores de Santander.

Germán, por su parte, encontró en el bolo americano otra manera de competir. Durante varios años brilló en el ámbito nacional e internacional y llegó a integrar la selección Colombia.

Daniel Galán se destacó en el tenis. Archivo / VANGUARDIA
Daniel Galán se destacó en el tenis. Archivo / VANGUARDIA

Wilson Jesús también probó suerte en el boxeo. Practicó durante un tiempo, hasta que sus padres intervinieron.

“Mis papás no querían que siguiera porque consideraban que era un deporte muy violento”, recuerda ‘Juanito’.

En aquella familia, el deporte podía abrir muchas puertas, pero había una regla que estaba por encima de todas: la palabra de papá y mamá.

La posta pasó a la siguiente generación

La historia no terminó con los 14 hermanos.

Como ocurre en las grandes familias deportivas, la pasión encontró la manera de pasar de una generación a otra.

Iván, hijo de Germán, hizo parte de las selecciones Santander de patinaje y bolo americano, además de integrar la selección de Cundinamarca en esta última disciplina.

Paola, también hija de Germán, siguió los caminos del patinaje y llegó a representar a Santander.

Wilson, conocido como ‘Chuchín’ e hijo de Wilson Jesús, perteneció a la selección Santander y también vistió las camisetas del Atlético Bucaramanga y el Real Santander. Incluso hizo parte de la preselección Colombia dirigida por Eduardo Lara.

Wilson 'Chuchín' Riveros hizo parte del Real Santander, el Atlético Bucaramanga y la selección Colombia, en las categorías menores. Foto: Archivo / VANGUARDIA.
Wilson 'Chuchín' Riveros hizo parte del Real Santander, el Atlético Bucaramanga y la selección Colombia, en las categorías menores. Foto: Archivo / VANGUARDIA.

Juan David, hijo de Nelson, también defendió los colores de Santander en el fútbol.

Juan José, hijo de Juan, es de la selección de baloncesto de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Y así, de generación en generación, el apellido Riveros continúa ligado al deporte.

Quizá por eso, cuando ‘Juanito’ habla de sus padres, la nostalgia termina ganándole el partido a la razón. Porque detrás de los goles, los títulos, las camisetas y las selecciones hubo algo mucho más grande: una familia que aprendió a competir unida, a levantarse después de cada derrota y a celebrar cada triunfo como propio.

“La felicidad de nuestros padres era vernos triunfar en el deporte, pero más aún vernos como profesionales y siendo valiosos para la sociedad”, recordó ‘Juanito’.

La sangre deportiva sigue corriendo por las venas de los Riveros. Y seguramente vendrán nuevos nombres que escribirán grandes historias.

La posta, aquella que Pedro Elías tomó en los años de 1960 y que después fueron llevando sus hermanos, ya está en otras manos, pero la camiseta sigue siendo la misma.

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