La Dimayor abrió el proceso para adjudicar los derechos audiovisuales y digitales de 2027 a 2030, con varias ofertas sobre la mesa.

Durante 14 años, los aficionados al fútbol colombiano han visto cambiar los estadios, los formatos de competencia, las plataformas digitales y hasta la manera de consumir un partido. Pero hay algo que se ha mantenido, el canal Win Sports como operador de referencia de las transmisiones del Fútbol Profesional Colombiano.
Ahora, esa historia entra en una etapa decisiva. El contrato vigente termina en diciembre de 2026 y la Dimayor abrió un proceso para recibir ofertas por los derechos audiovisuales y digitales de sus competencias para el periodo que comenzará en 2027.
La entidad confirmó en agosto que recibió varias propuestas y, tras la asamblea del 21 de septiembre, trascendieron versiones sobre una oferta cercana a los 90 millones de dólares anuales. La identidad y las condiciones definitivas del negocio no han sido divulgadas oficialmente en su totalidad.
El escenario pone sobre la mesa una discusión que va más allá de saber quién transmitirá la próxima Liga BetPlay. ¿Qué debe recibir el aficionado colombiano por consumir y pagar por el fútbol nacional?

De un canal de fútbol a un modelo premium
Win Sports comenzó a transmitir de manera ininterrumpida el fútbol profesional colombiano en 2012. Con el paso de los años, el modelo evolucionó hacia una oferta que combina una señal deportiva y un servicio premium, con contenidos de la Liga, Torneo, Copa, Superliga y Liga Femenina.
Actualmente, Win Sports señala que posee los derechos de producción, registro, grabación, edición, difusión y distribución de las principales competencias de la Dimayor.
Su plataforma premium también promociona transmisiones con hasta 13 cámaras y herramientas tecnológicas para el análisis de los partidos.
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El modelo permitió centralizar buena parte del fútbol colombiano en una misma estructura televisiva, pero también convirtió el acceso a los partidos en un asunto de pago para una parte importante de los aficionados.

Ahí aparece una de las principales discusiones de estos años, la relación entre el costo del servicio, la cantidad de partidos disponibles y la calidad de la experiencia que recibe el espectador.
El fútbol colombiano busca un nuevo salto
La propia Dimayor reconoce que el consumo de contenidos deportivos está cambiando.
Cuando abrió en abril el proceso para adjudicar los derechos audiovisuales y digitales de sus competencias entre 2027 y 2030, la entidad habló de innovación, nuevas narrativas, tecnología, formatos múltiples y una experiencia más cercana para los espectadores.
Ese planteamiento es importante porque el negocio ya no consiste únicamente en poner una cámara frente a una cancha.
El nuevo consumidor quiere televisión, pero también contenidos digitales, estadísticas, repeticiones, interacción, diferentes dispositivos y posibilidades para seguir a su equipo sin importar dónde esté.
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En ese escenario, Colombia tiene una oportunidad para replantear la manera de presentar su principal producto deportivo.

2027 puede cambiar el mapa
La competencia por los derechos del fútbol colombiano ya es una realidad. La Dimayor confirmó que recibió una pluralidad de ofertas y anunció que continuaría con el proceso de selección.
En las últimas horas, diferentes medios reportaron una propuesta cercana a los US$90 millones anuales, atribuida a un consorcio que competiría con el actual operador. También se ha informado que Win Sports tendría una posibilidad contractual de responder a esa oferta, aunque los detalles definitivos del proceso permanecen bajo reserva.
Por eso, todavía no puede darse por hecho que el fútbol colombiano cambiará de operador.
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Lo que sí está claro es que por primera vez en varios años el modelo actual enfrenta una competencia concreta por los derechos.
Y eso obliga a mirar el negocio desde dos lados: lo que reciben los clubes y lo que recibe el aficionado.

¿Qué debería ganar Colombia con el nuevo ciclo?
Los derechos de televisión representan una fuente importante de ingresos para los clubes. Win Sports ha señalado que los pagos por estos derechos constituyen una de las principales fuentes económicas para las instituciones del fútbol profesional colombiano.
Por eso, una eventual modificación del operador no sería simplemente un cambio de logo en la pantalla.
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Está en juego la distribución de recursos para los clubes, el alcance de la Liga, la exposición internacional del campeonato y la experiencia de millones de aficionados.
Para Colombia, además, existe un desafío particular, conseguir que el producto sea atractivo no solamente para quienes ya siguen el fútbol nacional, sino también para nuevas generaciones acostumbradas a consumir deporte mediante plataformas digitales.
El debate, entonces, ya no debería limitarse a Win Sports sí o Win Sports no. La pregunta de fondo es otra: ¿cómo quiere Colombia que se vea, se consuma y se valore su fútbol durante los próximos años?
Después de 14 años con Win Sports como protagonista de las transmisiones, el fútbol colombiano está frente a una nueva negociación. Y esta vez, además del dinero, la tecnología y los derechos, la experiencia del aficionado será uno de los asuntos centrales.














