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Domingo 04 de julio de 2010 - 10:00 AM

El General desobediente

La exhumación de los restos de seis militares del Cementerio Universal trajo al presente la historia de Pedro Rodríguez Esteban. Mientras los militares afirman que fue uno de los Generales más importantes en la guerra de finales del siglo XIX entre liberales y conservadores, la historia lo muestra como uno de los principales ideólogos del movimiento de resistencia artesanal conocido como La Culebra Pico de Oro.

Publicado por: Xiomara k. Montañez M.

Las palas de las retroexcavadoras acabaron con el descanso que durante 83 años tuvieron los restos mortales de seis militares protagonistas de hechos de finales del siglo XIX y la Guerra de los Mil Días, que estaban enterrados en el Cementerio Universal.La que se suponía era su última morada, fue borrada para dar paso al desarrollo. La exhumación sacó también a la luz pedazos de nuestra historia, pocas veces contada o contada a medias que es peor.De acuerdo con la orden de exhumación, eran los restos de dos generales, Carlos Jesús Gómez y Pedro Rodríguez Esteban. Además, los restos del coronel Nicanor Hernández y los de tres soldados, Renigio Carreño Santander, junto a su esposa Mercedes de Santander; Jorge González y finalmente un N.N. La labor de transportarlos de un  lugar a otro no pasó desapercibida para algunos curiosos, quienes se detuvieron a mirar las lápidas de las bóvedas y las esculturas destrozadas que lucían desde hace más de un siglo sobre las tumbas ubicadas en el piso. La Quinta Brigada decidió trasladarlos al panteón militar y rendirles homenaje por los ‘hechos’.Y aquí surgen las primeras dudas. ¿Cuáles hechos?El testimonio del administrador del Cementerio, Alfredo Cifuentes, ayudó a reconstruir la historia y a entender el interés de las Fuerzas Militares en estos personajes. Del pasado de los uniformados no se conoce mucho. Hasta los encargados de trasladarlos, entre los que se encontraba un voluntario de la Fundación Héroes Caídos, Juan Carlos Ramírez Fuentes, se declararon impedidos para hablar. Los primeros datos históricos que salieron a la luz fueron tomados de las lápidas. Por ejemplo, que el soldado que aparece sin nombre participó en la Guerra de los Mil Días y que fue sepultado en 1945, 43 años después de finalizado el conflicto. Sobre Renigio Carreño y su esposa Mercedes, el encargado de precisar la historia fue el administrador Cifuentes, quien  conserva gratos recuerdos de la pareja como narradores de las guerras de esa época, pues luego de participar en los enfrentamientos entre liberales y conservadores, terminaron sus días como ayudantes de don José Nicomedes Cifuentes, padre de Alfredo y primer cuidador del cementerio. Tanto para Alfredo Cifuentes como para Juan Carlos Ramírez, el acto de darles una nueva sepultura a los ‘héroes de la lucha santandereana’ recobra sentido por el papel que desempeñó Pedro Rodríguez Esteban, que según los testigos, fue un reconocido general de la época, fallecido en 1907 y trasladado al Cementerio Universal en 1929 en una multitudinaria parada militar.Sin embargo, sorprende que siendo un general tan importante, sus restos no terminaran reposando en un camposanto militar sino en un cementerio destinado a masones, ateos, liberales, suicidas y prostitutas, entre otros. ¡Lo picó la culebra!La historia revela que Rodríguez Esteban fue un ideólogo de uno de los movimientos de resistencia artesanal de 1879 conocido como ‘La Culebra Pico de Oro’. El general Solón Wilches, entonces presidente del Estado Soberano de Santander, lo nombró jefe de la Provincia Departamental de Soto y desde allí, el entonces coronel Rodríguez Esteban, nombró en cargos públicos a varios de sus amigos y líderes del movimiento ‘Pico de Oro’, la oposición por esos días.Los hechos desencadenaron en un enfrentamiento el 7 y 8 de septiembre de ese año, luego de las elecciones para Concejo de la ciudad que en ese entonces era conocida como la villa de Bucaramanga.Rodríguez Esteban fue acusado por su participación permisiva en el hecho y el presidente Wilches lo retiró del cargo.Hasta ahí, pocón pocón de título de ‘héroe’ para este hombre, cuyos restos recibieron honores militares el pasado jueves en la Quinta Brigada.Otra de las cosas que se conocen de la historia de este hombre es que también llegó al Congreso de esa época.  'Allí también fue bastante cuestionado por su papel en esos hechos de 1879', añadió el historiador Orlando Pardo Martínez. ¡Qué viva la revolución!Los pasos de Rodríguez Esteban parecen perderse en el tiempo.Sin embargo, otros datos históricos lo ubican ya como general en las tropas liberales que combatieron en la Guerra de los Mil Días (1899-1901)En el libro Mis Batallas, escrito por el coronel Bernardo Rodríguez, combatiente de esta guerra considerada el mayor conflicto bélico entre liberales y conservadores, se hace referencia a la participación de Rodríguez Esteban, primero en la batalla de Enciso, luego como uno de los comandantes en la batalla de Palonegro y finalmente como el jefe del Tercer Ejército Liberal.Los liberales perdieron la guerra, lo que permitió la consolidación del centralismo que gobernaría el país hasta el cambio de constitución en 1991.El hecho  de combatir en el bando contrario al gobierno nacional, ubican, sin duda, al general Pedro Rodríguez como un revolucionario y explicarían en parte por qué sus restos no reposaban en un panteón militar.El último dato del general Pedro Rodríguez Esteban estaba en su lápida. Murió en el año 1907 y su cuerpo reposó en un lugar indeterminado hasta 1929 cuando fue trasladado al cementerio universal.El gran general liberal recibía entonces honores en lo que sería el último año de la hegemonía conservadora, que culminó en 1930 con la llegada al poder de Enrique Olaya Herrera, el primer presidente ‘rojo’ del siglo XX.Hoy, a más de un siglo de la guerra fratricida entre liberales y conservadores, los bandos ganadores y perdedores de aquella época se confunden y ya, sin mayores distinciones, todos parecen merecer los honores con el que se despiden a los héroes, como fue despedido Pedro Rodríguez Esteban el ‘Pico de Oro’ el ‘Liberal’el General.‘Los Pico de Oro’Casi cinco décadas de fuertes disputas, entre 1850 y 1900, dejaron como protagonistas en la historia de Santander a los artesanos y comerciantes, quienes dividían a la villa de Bucaramanga por la actividad económica y los ideales políticos. Los artesanos, por ejemplo, fueron conducidos por la agitación y la resistencia. Eran de ideología crítica y de protesta. Por su parte, los comerciantes se destacaban por la expansión de los mercados y la imposición de impuestos a las clases más pobres. Datan de esa fecha una serie de capitulaciones aprobadas por los comerciantes en las que obligaban a los artesanos hombres, mayores de 18 años y menores de 60, a contribuir con dinero o trabajo un subsidio para arreglar las vías de la ciudad. Ante la represión nace en la ciudad el movimiento de resistencia artesanal conocido como La Culebra Pico de Oro, donde la presencia de Pedro Rodríguez Esteban fue importante y decisoria. Cuenta el historiador y actual director de  la Escuela de Derecho de la Universidad Industrial de Santander, Orlando Pardo Martínez, que ‘Los Pico de Oro’, reconocidos por los comerciantes como 'una  pandilla', estaban amparados en la legalidad. Sin embargo, con frecuencia, participaban en actos violentos contra los almacenes de importación de los comerciantes instalados en la calle del Comercio. Pardo Martínez asegura que durante su investigación encontró que Rodríguez Esteban llegó a ser Coronel, que combatió en guerras civiles, que se destacó como político y que llegó a ser líder de las milicias de la época. Sin embargo, nunca encontró si fue un General del Ejército del Estado de Santander. 'Fue un liberal independiente. En las milicias les daban rangos, fueran o no militares', explicó el historiador. Para la época, Rodríguez Esteban gozaba de un gran reconocimiento. Fue nombrado por el general Solón Wilches en 1860, como presidente del Cabildo de Bucaramanga y Jefe del Departamento de Soto, pese al inconformismo de los comerciantes que lo conocía como un cabecilla de la sociedad democrática. Luego de los hechos que desencadenaron una nueva guerra entre liberales y conservadores -las elecciones al Concejo de Bucaramanga el 7 de septiembre de 1879- que dejaron varias muertes como la del conservador y coronel Obdulio Estévez y la persecución a otros comerciantes como Geo von Lengerke y Adolfo Harker. El general Pedro Rodríguez Esteban tuvo que entregar su cargo al General Solón Wilches, luego del llamado que le hicieron los comerciantes.Otros datos históricosSegún Alfredo Cifuentes, durante muchos años una mujer, que a lo mejor era hija o nieta del General Pedro Rodríguez Esteban, lo visitaba y le llevaba una corona de flores conocidas como ‘botones de oro y siempre vivas’. Sobre el General Carlos de Jesús Gómez, el administrador del Cementerio Central aseguró que era un conservador proveniente de Zapatoca, pero que fue enterrado por su familia en el Cementerio porque era protestante. Como Rodríguez Esteban, el Coronel Nicanor Hernández era un liberal independiente, que murió en 1919.LISTAHechos que involucrana Rodríguez Esteban El hostigamiento a la comunidad para que eligiera a Los Pico de Oro. El nombramiento como alcalde de Bucaramanga en 1878 de Pedro José Collazos Puyana, un joven de 22 años, líder del movimiento. La elección de alcaldes de los municipios de Rionegro y Girón, Carlos Delgado Rodríguez y Felipe Serpa, respectivamente, también de los ‘Pico de Oro’. El nombramiento de revolucionarios como el Secretario de la Alcaldía, el alcaide de la Cárcel Municipal, la Colecturía de Hacienda, la Notaría Primera y el Juzgado de Distrito.

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Publicado por: Xiomara k. Montañez M.

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