El triunfo de los Comuneros en Puente Real de Vélez (en la actualidad municipio de Puente Nacional) llenó de temor y pánico a las autoridades españolas en Santafé, capital del virreinato. Se trató de la primera victoria contra España en toda América.
Publicado por: Juan Carlos Gutiérrez t. / cgutierrez@vanguardia.com
La mañana del viernes 8 de mayo de 1981, Puente Nacional, pueblo cálido y olvidado en el extremo sur del mapa de Santander, hervía de fervor comunero. El polvo de sus calles, que se revuelca a 22 grados centígrados, era levantado al paso de camiones, caballos y mulas en un día declarado cívico. No sólo se celebraba el segundo centenario de la batalla de Puente Real de Vélez, considerada como la primera victoria comunera contra los españoles en toda América, sino que se inauguraría un monumento a esa insurrección. Ceremonia que interrumpió, tambaleante, para la posteridad en Santander por una pequeñísima falla, que luego se sabrá.Buena parte de los habitantes de este pueblo y sus autoridades treparon hasta una planicie dominada por dos grandes ceibas y una galería de casas con fachadas humildes en ladrillo, donde pocas tienen segunda planta. Sobre la vía en cemento se detuvo el gentío. Justo en el jardín delantero de la Escuela Normal Superior 'Antonia Santos', ubicada en el barrio Chicó y que alberga a 1.236 estudiantes de la Provincia de Vélez, bajo la tutoría desde 1953 de la comunidad Terciarias Capuchinas, se descubriría el monumento a los Comuneros. Horas atrás, la volqueta que pertenece a la Alcaldía de Puente Nacional regresó de San Gil y descargó una piedra de un diámetro irregular de unos dos metros. En uno de sus lados contenía una placa en la que se lee: 'En este lugar acamparon las tropas comuneras que derrotaron el poderío español por primera vez en América'.Luego de los discursos correspondientes, Puente Nacional regresó al parque para seguir con la fiesta, el almuerzo con piquete y chicha, convencidos de que en ese preciso lugar, un ejército de unos 4.000 comuneros armados con palos y machetes, dos siglos atrás, acampó y diseñó la estrategia para vencer a los españoles. Gran error que la gente creyó.Así quedó la piedra Desde entonces, a los visitantes de Puente Nacional los invitan a conocer este lugar y les narran cómo se concretó la primera victoria comunera, sin disparar un sola arma o derramar sangre. La religiosa Esther Restrepo Giraldo, administradora de la Normal, aseguró que aunque no conoce la historia de la piedra, muchos estudiantes la tienen como referente de la insurrección comunera y la batalla de Puente Real de Vélez.Diego Suárez Pinzón, actual secretario de Gobierno de Puente Nacional y una de las personas que más se ha preocupado por recuperar la memoria histórica de la localidad, admite que sólo hasta unos cinco años atrás, la comunidad se interesó por conocer qué pasó en esa memorable batalla y conmemorarla año tras año.Sobre la piedra advierte que es un monumento respetable, pero para nada está seguro que en ese preciso lugar hayan acampado las tropas comuneras, desvirtuando así el criterio histórico para su ubicación.'En los últimos años hemos recuperado la historia de Puente Nacional. La gente conoce qué pasó en la insurrección comunera. Del monumento de la piedra sabemos que en esa área debieron acampar parte de las tropas comuneras. Ese era parte del entonces Camino Real y se le conocía como Lomitas. Pero la certeza que allí se asentaron, justo donde se ubicó la piedra, no la tenemos...'.Suárez Pinzón agregó que aún así, el lugar es uno de los sitios turísticos de Puente Nacional y escenario para la partida de desfiles y comparsas en fechas especiales. Mejor dicho, hubo un error histórico de ubicación, pero es bien utilizado en Puente Nacional.Gráfico que explica la primera batalla de la Revolución de los Comuneros.Ni la piedra es de Puente Nacional- ¿Dónde descargo la piedra?La pregunta la hizo el obrero de la Alcaldía de Puente Nacional, en mayo de 1981, encargado de traer la piedra con la placa conmemorativa de un taller artesanal de San Gil. Nadie respondió. No existía una investigación que determinara, bajo criterios históricos, el lugar donde descansaron, si así lo hicieron, las tropas comuneras en esta zona. Ante la duda, el entonces concejal Gonzalo Suárez, el personero Antonio Parra y otras autoridades, de gran espíritu patriota, sin bases o investigaciones certeras, determinaron por deducción el lugar donde reposaría la piedra.'Así lo hicimos, dedujimos...', admitió Gonzalo Suárez, natural de Puente Nacional y de 73 años.'Ese monumento nació en homenaje a la insurrección comunera. Yo hice la propuesta, pero como era minoría en el Concejo, no la aceptaron. Así que hablé con el Personero y la mandamos hacer a San Gil'.Suárez agrega que lo llamaron para preguntar dónde ubicar la piedra 'y les dije, pensemos esto: Los Comuneros venían por el camino Real. Por donde queda en la actualidad la Escuela Normal. Ellos debían buscar un sitio más o menos plano y que tuviera agua. Entonces yo creo que ese sitio debió ser. Y allí quedó...'.Desde entonces Puente Nacional le cuenta a sus hijos que en esa piedra descansaron los Comuneros, hasta se habla que allí asentó sus patrioticas posaderas el mismísimo José Antonio Galán, fatigado por el camino. Lo que ellos no saben es que no hay certeza histórica de nada. Incluso esa enorme piedra, el 8 de mayo de 1781, fecha de la batalla de Puente Real de Vélez, estaba a no menos de 129 kilómetros de allí. ¿Por qué? El artesano encargado del trabajo escogió una piedra de San Gil y no de Puente Nacional para construir el monumento.














