Estados Unidos quiere hacer historia ante Bélgica; un duelo de alto voltaje por un lugar en los cuartos del Mundial 2026.

Estados Unidos, impulsado por el respaldo de su afición y el trabajo del técnico argentino Mauricio Pochettino, buscará eliminar a una Bélgica que, aunque ha mostrado muchas dudas durante el torneo, sigue contando con futbolistas capaces de cambiar cualquier partido.
El escenario será el Lumen Field de Seattle (lunes 6 de julio 2026, 7:00 p.m.), donde los estadounidenses intentarán romper una historia que durante años les ha sido esquiva frente a los Diablos Rojos. Doce años después de la recordada eliminación en Brasil 2014, el equipo norteamericano tendrá una nueva oportunidad de revancha, esta vez como anfitrión y con la ilusión de instalarse entre los ocho mejores del campeonato.
Estados Unidos llega con confianza y una identidad definida
Pocas selecciones han mostrado una evolución tan evidente como Estados Unidos en este Mundial.
El conjunto dirigido por Mauricio Pochettino ha encontrado equilibrio entre intensidad, orden táctico y velocidad para atacar. Más allá de los resultados, el equipo transmite una sensación de solidez que lo ha convertido en uno de los rivales más incómodos del torneo.
Las victorias sobre Paraguay, Australia y Bosnia demostraron que Estados Unidos sabe adaptarse a distintos contextos de juego. Puede presionar alto, defender con disciplina y aprovechar los espacios cuando recupera el balón.

Sin embargo, el gran reto llegará ahora frente a un rival con mucha más experiencia en este tipo de instancias.
La ausencia de Balogun obliga a reinventar el ataque
El delantero Folarin Balogun, máximo referente ofensivo de los estadounidenses durante la Copa del Mundo, no podrá jugar tras ser expulsado en el compromiso anterior.
Su ausencia representa un golpe importante para el sistema ofensivo de Pochettino, ya que el atacante había sido determinante con tres anotaciones en el torneo.
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Ahora el entrenador argentino deberá redistribuir responsabilidades en ataque y confiar en el funcionamiento colectivo para suplir la ausencia de su goleador.
Será una prueba de carácter para una selección que aspira a consolidarse entre las grandes potencias del fútbol mundial.

Bélgica sobrevive gracias a su experiencia
Si Estados Unidos llega en crecimiento, Bélgica avanza con muchas más dudas que certezas.
Los europeos estuvieron cerca de quedar eliminados en la ronda anterior frente a Senegal y necesitaron una reacción en la segunda mitad para remontar un partido que parecía perdido.
El rendimiento colectivo no ha convencido, pero el plantel mantiene una enorme calidad individual.
Kevin De Bruyne continúa siendo el principal cerebro del equipo, Jeremy Doku aporta desequilibrio constante por las bandas y Romelu Lukaku, pese a una temporada marcada por las lesiones, ha vuelto a demostrar que sigue siendo un delantero decisivo cuando aparece cerca del área.
Precisamente esa capacidad para resolver partidos complicados mantiene viva la ilusión belga.
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Una revancha que llega doce años después
El antecedente más recordado entre ambas selecciones se remonta al Mundial de Brasil 2014.
En aquella ocasión, Bélgica eliminó a Estados Unidos en el tiempo suplementario gracias a los goles de Kevin De Bruyne y Romelu Lukaku, en uno de los partidos más emocionantes de aquella Copa del Mundo.
Hoy el contexto es diferente. Estados Unidos juega como local, llega con mayor confianza y atraviesa uno de los procesos deportivos más sólidos de los últimos años.
Bélgica, por el contrario, ya no exhibe el dominio de su denominada “generación dorada”, aunque conserva futbolistas con suficiente jerarquía para inclinar la balanza.
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El Lumen Field promete convertirse en uno de los escenarios con mejor ambiente de estos octavos de final.
La expectativa alrededor de la selección estadounidense ha crecido partido tras partido y la posibilidad de alcanzar los cuartos de final en un Mundial disputado en casa representa una oportunidad histórica para el fútbol del país.

Bélgica intentará enfriar ese entusiasmo con la experiencia de sus referentes, mientras Estados Unidos buscará imponer la intensidad y el dinamismo que lo han caracterizado durante el campeonato.
Mucho más que un cupo entre los ocho mejores
El ganador de esta serie no solo avanzará a los cuartos de final.
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También reforzará su candidatura para pelear por algo más importante en un Mundial donde varias potencias ya han demostrado que cualquier error puede resultar definitivo.
Estados Unidos quiere confirmar que su crecimiento dejó de ser una promesa para convertirse en realidad.
Bélgica pretende demostrar que la experiencia todavía puede marcar diferencias en los partidos de máxima presión.
















