Los deportistas son los principales damnificados del mal estado del coliseo Edmundo Luna Santos. Pasan los años y las administraciones gubernamentales ‘gambetean’ la remodelación.

Deportistas de microfútbol (o fútbol de salón), karate do, taekwondo y boxeo deben enfrentarse, además de a fuertes oponentes, a un escenario como el coliseo Edmundo Luna Santos que no reúne las condiciones mínimas para la práctica de sus disciplinas.
El maderamen, donde se practica fútbol de salón, hace rato cumplió su ciclo y en la actualidad incluso puede ser perjudicial para los jugadores, debido a que hay tablas levantadas, desniveles pronunciados y, si llueve, el agua se filtra por las goteras.
A su vez, las luminarias perdieron el partido hace rato y la visión de los ‘salonistas’ se pone a prueba cuando cae la noche.
El tablero electrónico, por su parte, sigue su proceso de desmoronamiento y ya “no da ni la hora”.
El escenario, que se adecuó para los Juegos Nacionales de 1996, también sirve para la práctica de deportes como el karate do, el taekwondo y el boxeo.

Estas disciplinas, al igual que los ‘micreros’, tienen que batallar contra las palomas que se apropiaron del lugar y dejan sus excrementos por todos lados.
La implementación, así mismo, es precaria y los pugilistas, por ejemplo, no cuentan con su cuadrilátero, debido a que el presidente de la Liga de Boxeo optó por llevárselo a San Gil. Mientras tanto, los boxeadores del área metropolitana de Bucaramanga quedaron ‘noqueados’.
El Coliseo Edmundo Luna Santos pide a gritos una urgente remodelación
Henry Vargas Pérez lleva toda una vida dedicada a la dirección técnica del karate do. En la actualidad, tres de sus pupilos —Daniel González, Juan Carlos Gutiérrez y Xavy Rojas— hacen parte de la selección Colombia de este arte marcial.
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Esa es la principal motivación para el ‘profe’: que sus dirigidos brillen en el panorama nacional e internacional y ver retribuido el esfuerzo de los entrenamientos.
Lidiar contra la falta de apoyo se ha convertido en su especialidad y, seguramente por eso, los escollos que encuentra a su paso parecen normales.
A un costado del espacio reservado para el karate do y el taekwondo en el coliseo Edmundo Luna Santos —que tiene una dimensión aproximada de 5 por 17 metros, a ojo de buen cubero— se encuentra Henry impartiendo indicaciones a sus pupilos, con ‘implementos’ como una escoba, un trapo y una botella llena de agua con jabón.
Estos utensilios son piezas clave parte del entrenamiento, debido a que las palomas hacen de las suyas y suelen llenar de excremento el recinto.
“La escoba y el agua con jabón son para limpiar el popó de paloma. Tenemos algunas dificultades en el escenario, pero uno se adapta con la esperanza de que todo mejore”, sostiene Henry.
Precisamente la esperanza —como dice la frase— “es lo último que se pierde”, más allá de que también tiene que ‘combatir’ contra la ‘deserción’ de muchos deportistas que se van en busca de mejores condiciones.
“Es impresionante cómo se llena todo de popó de paloma. Esa es la dificultad, además de las goteras que existen. Las personas que llevamos mucho tiempo nos adaptamos, pero para los nuevos es difícil y muchos desisten y se retiran”, confiesa con pesar el entrenador.
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Añade que la administración municipal anterior planteó un proyecto para adecuar el escenario, pero una tutela frenó todo.
Mientras tanto, reconoce que después de un fin de semana, o cuando hay lunes festivo, el regreso a los entrenamientos es complicado por el estado del coliseo.
“A veces nos vamos un sábado y volvemos el martes, cuando hay lunes festivo, y esto está terrible. Es impresionante cómo en dos días el espacio se llena de popó de paloma”, agregó Vargas Pérez, quien además reveló que no cuentan con la suficiente dotación.
Entrenador, pero también ‘carpintero’
A la preparación como director técnico de microfútbol —no solo en los aspectos técnicos y tácticos, sino también en pedagogía y manejo de grupo— el entrenador Gerson Gómez ha tenido que añadirle conocimientos de carpintería para arreglar el vetusto maderamen del coliseo Edmundo Luna Santos.
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“Ha tocado buscar palos, tablas, esparadrapo y cinta entre nosotros mismos, entre los demás profesores y con el secretario de la Liga de Microfútbol, Héctor de Jesús Pita, para hacer el arreglo del maderamen. Nos corresponde tocar puertas, llamar y pedir colaboración también a los árbitros para poder hacer arreglos de carpintería y todo lo relativo al maderamen”, comentó el entrenador.

De igual forma, indicó que han tenido que buscar canchas alternas para la práctica de esta disciplina en las noches, debido a que la iluminación del Edmundo Luna es escasa.
De hecho, las luminarias no funcionan y existen unos reflectores que apenas evitan que la oscuridad sea total.
“No podemos quedarnos quietos, porque pretendemos fortalecer el microfútbol de la región. Por eso nos movemos a otras canchas, porque en el Edmundo Luna la iluminación es defectuosa”, explicó.
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A su vez, Héctor de Jesús Pita, secretario de la Liga, recuerda que el escenario tuvo una remodelación para los Juegos Nacionales de 1996, cuando se instaló el maderamen; no obstante, desde entonces “no se le ha hecho ninguna refacción”.
“Siempre he estado pendiente de lo que necesita el coliseo, pero en estos momentos ya requiere una refacción total en factores como la parte eléctrica, el maderamen, las graderías y la pintura. Entonces es un llamado de atención para que los entes gubernamentales nos colaboren con el arreglo del escenario, porque muchos deportistas se ven afectados”, indicó Pita.
¿Y el ring de boxeo?
El pugilismo de Santander, que ha contado a lo largo de su historia con grandes deportistas —entre ellos Raúl Ernesto Díaz, Moisés Fuentes Rocha, Rafael Luna y Rocky Valdés—, en la actualidad se encuentra ‘contra las cuerdas’, no solo por el deterioro del coliseo, sino porque no cuenta con ring.
Al igual que otras disciplinas de combate como el karate do y el taekwondo, el boxeo tiene un espacio en el coliseo Edmundo Luna Santos; no obstante, llama poderosamente la atención que no exista cuadrilátero.

Es, guardando las proporciones, como si un nadador no tuviera piscina para entrenar, los futbolistas no contaran con una cancha o los atletas se vieran obligados a practicar sobre césped o cemento y no en una pista reglamentaria.
“El presidente de la Liga Santandereana de Boxeo (Jhon Ayax Moreno García) trasladó la Liga a San Gil y armó un parapeto. Dijo que el ring estaba dañado, lo desarmó para hacerle un acondicionamiento y se lo llevó. Desde enero de 2025 el ring está en San Gil”, indicó Alex Quintero, entrenador de ‘The Champion Boxing Club’.
Moreno García le indicó a Vanguardia en agosto de 2025 que el ring está “desarmado” y no tiene problema en devolverlo a Bucaramanga —donde estuvo por más de 40 años— “siempre y cuando la Liga y todos los clubes que están inconformes reunamos el fondo y le devolvamos el dinero invertido al club sangileño, que lo recuperó de las deplorables condiciones en las que estaba en Bucaramanga”.
Dicho club es el Morega, que fue fundado por el actual presidente de la Liga Santandereana de Boxeo.
A la falta del cuadrilátero y los inconvenientes internos que afectan el pugilismo de la región hay que sumarle, como sostiene Alex Quintero, que “el tema de las palomas es claro y el tema de la iluminación del Edmundo Luna Santos es bastante precario. Aquí hay más palomas que atletas, aquí hay más palomas que gente y tampoco contamos con implementación”.
El mejor homenaje para Giovanny Hernández
Decir Giovanny Hernández es decir crack, humildad, gambeta, magia, goles y asistencias.
Es hablar de un referente del microfútbol de Santander y Colombia, que dejó huella por su calidad dentro y fuera del campo, como hijo, padre, esposo y amigo.
Es recordar a uno de los precursores de los éxitos de la selección Colombia en este deporte, ya que muchos crecimos viendo la generación que en el 2000 se proclamó campeona del mundo.

El nombre del santandereano Giovanny Hernández está estrechamente ligado a la calidad y habilidad para jugar microfútbol o fútbol de salón, una de las disciplinas más practicadas en los barrios de Colombia.
Aún permanecen en la memoria las imágenes televisivas en las que el capitán es levantado en andas por sus compañeros, entre ellos John Celis, John Jairo Pinilla y Engelbert Vergel.
Por esta y más razones surgió la iniciativa de modificar el nombre del coliseo Edmundo Luna Santos por el de Giovanny Hernández, para rendirle tributo al deportista surgido en el barrio San Cristóbal de Bucaramanga, quien falleció el pasado 16 de febrero.
La familia del ‘micro’ de la región es la más ilusionada con esta determinación; sin embargo, tiene algunos reparos.

“Yo creo que cambiarle el nombre al coliseo es lo mejor que podemos hacer en homenaje a Giovanny Hernández, un crack del microfútbol santandereano. La idea es que podamos hacerlo y ustedes saben que la unión hace la fuerza. Y lo más importante es que el homenaje y el cambio de nombre vengan acompañados de la remodelación y no que solo le cambiemos el nombre y sigamos en las mismas”, afirmó el entrenador Gerson Gómez.
Víctor Santos, quien jugó junto a Giovanny en la selección Colombia, señaló que “la iniciativa de todos los ‘salonistas’ de Santander y Colombia es rendirle un homenaje a esa gran persona y deportista que fue Giovanny Hernández, para que el coliseo lleve su nombre, con el respeto que merece Edmundo Luna Santos, quien fue un gran jugador de baloncesto”.
Entre tanto, Héctor de Jesús Pita, secretario de la Liga Santandereana de Microfútbol, precisó que le parece una “idea maravillosa cambiarle el nombre al coliseo, porque Giovanny Hernández fue el mejor jugador del mundo de fútbol de salón. Pero para esto, además de cambiarle el nombre, necesitamos que remodelen el coliseo para darle un buen uso a este escenario”.
Sin eventos importantes
El coliseo Edmundo Luna Santos era un hangar del aeropuerto Gómez Niño de Bucaramanga, ubicado en la Ciudadela Real de Minas, y la infraestructura fue la base para construir el escenario deportivo en 1974.
Recibió en nombre en honor a un uno de los mejores jugadores de baloncesto de Santander.
Allí se practicó el deporte de la ‘pelota naranja’ y el voleibol, pero con el pasar de los años quedó marcado en el microfútbol, además del boxeo, karate y taekwondo.
Fue epicentro de importantes veladas boxísticas, de Juegos Nacionales, de la Copa Profesional de Microfútbol y de eventos de carácter nacional.
Sin embargo, en la actualidad no reúne las condiciones para albergar esta clase de eventos. De hecho, difícilmente funciona para los entrenamientos.
Vanguardia contactó al Inderbu, encargado de administrar el coliseo, desde el pasado 25 de febrero, pero luego de tres semanas de pedir un pronunciamiento no se recibió respuesta. Entre tanto, los deportistas esperan que las administraciones gubernamentales no le tiren más ‘gambetas’ a la remodelación.













