Tras retirarse en 2016, Michael Phelps se convirtió en un referente mundial en salud mental y bienestar emocional.

Durante años, Michael Phelps fue sinónimo de perfección, el hombre que parecía invencible dentro del agua acumuló medallas, récords mundiales y una fama que lo convirtió en uno de los deportistas más admirados del planeta.
Pero lejos de las piscinas olímpicas, el campeón más ganador de la historia enfrentaba una batalla silenciosa que casi termina consumiéndolo por completo.
El exnadador estadounidense abrió nuevamente su corazón en una entrevista con CNN y dejó una confesión estremecedora sobre los difíciles años posteriores a su retiro deportivo.
“Llegué al punto de no querer seguir vivo”, admitió Phelps al recordar la profunda crisis emocional que atravesó después de abandonar la competencia en 2016, luego de conquistar 28 medallas olímpicas y convertirse en leyenda absoluta de la natación mundial.
La figura norteamericana explicó que el vacío emocional tras el retiro, la presión acumulada durante años y las dificultades para encontrar un nuevo propósito lo llevaron a tocar fondo.
Fue entonces cuando entendió que necesitaba ayuda profesional. “Algo estaba mal y tenía que pedir ayuda”, recordó el multicampeón olímpico, quien aseguró que reconocer su vulnerabilidad fue uno de los momentos más difíciles de toda su vida.

Lejos de esconder su sufrimiento, Phelps decidió transformar esa experiencia en una causa pública. Hoy, el exdeportista lidera campañas internacionales enfocadas en la salud mental y el bienestar emocional, especialmente en niños y jóvenes.
A través de la Fundación Michael Phelps y alianzas con organizaciones como Talkspace, impulsa programas de prevención, acompañamiento psicológico y espacios para hablar abiertamente sobre depresión, ansiedad y autoestima.
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Phelps también reveló que convivió desde niño con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), situación que marcó gran parte de su infancia y que encontró en la natación una vía de escape.
El agua terminó convirtiéndose en el lugar donde pudo canalizar su energía, construir disciplina y desarrollar confianza personal, elementos que posteriormente lo llevaron a dominar el deporte olímpico durante casi dos décadas.
Fuera de los triunfos y las medallas doradas, el estadounidense asegura que su mayor legado no está en los récords. Para él, el verdadero valor de su historia está en ayudar a otros a entender que pedir ayuda no es una señal de debilidad.
“Si compartir mi experiencia puede salvar una vida, entonces todo habrá valido la pena”, dejó como mensaje una de las mayores leyendas del deporte mundial.
El recorrido deportivo de Michael Phelps
Phelps fue uno de los deportistas más dominantes y exitosos de toda la historia del olimpismo. El nadador estadounidense revolucionó la natación mundial gracias a una combinación de talento físico, disciplina extrema y una mentalidad competitiva que lo llevó a romper récords durante casi dos décadas.

Nacido en Baltimore, Estados Unidos, Phelps apareció muy joven en la élite internacional. Con apenas 15 años debutó en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 y desde entonces comenzó una carrera histórica que alcanzó su punto más alto en Atenas 2004, Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016.
A lo largo de su trayectoria conquistó 28 medallas olímpicas, de las cuales 23 fueron de oro, convirtiéndose en el atleta más ganador en la historia de los Juegos Olímpicos. Su actuación en Beijing 2008 quedó grabada para siempre en el deporte mundial, tras conseguir ocho medallas doradas en una sola edición olímpica, superando el récord histórico de Mark Spitz.
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Phelps dominó distintas pruebas de la natación, especialmente mariposa, combinado individual y relevos. Además, estableció 39 récords mundiales y fue reconocido por su enorme capacidad física, resistencia y versatilidad en el agua. Su entrenador, Bob Bowman, fue clave en la construcción de una carrera marcada por entrenamientos intensos y una preparación obsesiva.
Más allá de los números, Michael Phelps se convirtió en un símbolo del deporte moderno. Su impacto trascendió la natación y ayudó a popularizar las competencias olímpicas en todo el mundo.

















