El fútbol, como la vida, entrega revanchas, y James Rodríguez es la prueba de esto, debido a que, a pesar de las dificultades que lo tienen como suplente en Sao Paulo, y las críticas que recibe, apareció con toda su magia para destacarse con la selección Colombia, en un partido ante Uruguay donde se le escapó el triunfo.

Publicado por: Néstor González Álvarez
Con su botín derecho anestesió, en el área, un balón que envió desde el costado derecho uno de sus viejos socios, Santiago Arias, y después con la misma calidosa pierna izquierda que puso a celebrar como nunca a un país, en el Mundial de 2014 ante el mismo rival, Uruguay, James David Rodríguez Rubio ubicó con precisión el balón a un costado del arquero Santiago Mele para abrir, a los 35 minutos, el cerrojo que imponían los charrúas en Barranquilla.
Clavó la cabeza en el verde césped del estadio Metropolitano, sus ojos se inundaron y seguramente, por su cabeza, pasaron en cuestión de segundos, las verdes y las maduras que ha tenido que enfrentar en su carrera deportiva.
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En esas verdes, figuran los años relegados al banco de suplentes del Real Madrid, las lesiones que lo privaron de volver a ser determinante cuando pasó por el Everton y el Al-Rayyan, las críticas por su vida extrafutbolística y los miles de señalamientos por alejarse del Olympiacos y no ser titular después en el Sao Paulo.
En esas maduras, sin duda, aparecen los destellos de magia que lo llevaron del Envigado al Banfield, el exitoso paso por el Oporto y el Mónaco y las actuaciones en la selección Colombia, especialmente en el Mundial de Brasil 2014, que lo catapultaron al Real Madrid, donde tocó el cielo con las manos.

Ese James de antes o mejor, de siempre, porque cada vez que se puso la camiseta de la selección Colombia mostró su calidad y rol protagónico, salvo contadas excepciones, apareció en toda su dimensión, para, con su buen juego, silenciar a sus detractores.
Corrió como nunca, para ponerse el traje de volante de marca para ayudar a recuperar el balón y, cuando lo tuvo en su poder, lo administró con autoridad.
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Colombia, que de todas formas, mostró falencias en su funcionamiento, especialmente en el centro del campo, donde dejó espacios, y también a la hora de salir jugando desde la zona defensiva, se fue al descanso con una victoria 1-0.
Pero de entrada, en el complemento, recibió una dura cachetada de ‘La Celeste’, que igualó las acciones gracias a Mathías Olivera, en una desconcentración defensiva de los ‘cafeteros’, tras un tiro de esquina. El jugador entró como ‘Pedro por su casa’ para igualar de cabeza.

Pero allí volvió a aparecer James, para pedir el balón y proyectar la ofensiva de Colombia. De esta manera, llegó el segundo gol del equipo ‘amarillo’, de otro de los criticados, Matheus Uribe (52’), quien pisó el área e impactó un centro desde el costado de Rafael Santos Borré, que antes rebotó en James.
Luego, la Selección Colombia tuvo para liquidar el partido, con tres posibilidades no claras, clarísimas de gol, en los pies de Luis Díaz, Jhon Arias y James Rodríguez, pero el primero tiró el balón a cualquier parte, mientras que Arias y Rodríguez lo enviaron al palo.
Uruguay estaba para el nocaut, no obstante, Colombia quiso hacer el cuarto tanto antes que el tercero y le dio los espacios a un rival que no renunció y se mostró muy combativo.
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Además, James Rodríguez se cansó y la escuadra ‘cafetera’ no logró administrar el resultado, ni con la tenencia de balón y menos con el orden táctico para contener el ímpetu del contrincante.
En el tramo final, el arquero Camilo Vargas, que también se había destacado por sus impresionantes atajadas, cometió un penalti, vio la cartulina roja y Darwin Núñez decretó la igualdad con Álvaro Montero en el arco.
De esta manera, la selección Colombia cede dos puntos de local y queda con cinco tras tres presentaciones, pero encuentra a un renovado James Rodríguez que, de seguir así, será clave para asistir al Mundial de 2026.
Ahora, el equipo que dirige Néstor Lorenzo intentará recuperarse cuando visite, el próximo 17 de octubre, a Ecuador en Quito, en partido pactado para las 6:30 p.m.














