El ruso Medvedev, top-10 mundial, no logró ganar un solo juego en todo el partido ante el italiano Matteo Berrettini.

Ni las estadísticas ni la lógica alcanzan para explicar lo que pasó en la pista central del Masters de Montecarlo. En un circuito donde cada punto se disputa al límite, un marcador perfecto, sin respuesta del rival, dejó de ser una rareza para convertirse en un síntoma.
El resultado fue tan contundente como incómodo; doble 6-0 en apenas 50 minutos. La víctima, Daniil Medvedev, actual top-10 del ranking ATP, superado sin matices por Matteo Berrettini, número 90 del mundo e invitado al torneo.
No hubo reacción, ni siquiera resistencia. Solo una secuencia de errores, frustración acumulada y un desenlace que desató abucheos desde las gradas.
El episodio tuvo momentos que reflejan el quiebre competitivo. Medvedev, incapaz de encontrar ritmo o respuestas, terminó descargando su impotencia contra la raqueta, rompiéndola tras varios golpes contra el suelo.
Este es el clip del milenio pic.twitter.com/mp5lydngdG
— MUNAR 'EL MAGICO' (@BerridosDeMunar) April 8, 2026
La escena contrastó con la frialdad de Berrettini, que entendió rápido el contexto: no relajarse, no especular, cerrar el partido con la misma intensidad con la que lo inició.
Más allá del marcador, el dato estructural es aún más llamativo: el italiano ganó los 12 juegos que disputó en el torneo hasta ese momento, considerando su debut con retiro incluido ante Roberto Bautista.
Un dominio absoluto que no solo lo mete en octavos de final, sino que lo reposiciona en un circuito donde su carrera venía golpeada por lesiones.
Para Medvedev, la derrota corta de raíz una racha que insinuaba recuperación. Venía de títulos en Brisbane y Dubái, además de una final en Indian Wells, donde incluso derrotó a Carlos Alcaraz.
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Medvedev is going completely crazy, this is only the first of many!😭😭😭😭
— TenvyBets (@TenvyBets) April 8, 2026
Clayvedev is back!
Berrettini probably expected a harder match today😅😅 pic.twitter.com/2vXD3ONd6a
En Montecarlo, sin embargo, no hubo continuidad: pasó de competir al más alto nivel a quedar expuesto en uno de los escenarios más exigentes de la gira sobre tierra batida.
El contraste define el momento de ambos. Berrettini encuentra oxígeno competitivo y una oportunidad para reconstruir su ranking; Medvedev, en cambio, suma una derrota que trasciende el resultado y obliga a revisar su adaptación a la superficie.













