Aunque La Guajira y Cesar son los mayores productores en el país; Santander logra una producción anual de 250 mil toneladas. El 91% se exporta como coque metalúrgico y el 9% térmico se utiliza en el país como generador de energía.

Publicado por: Luisa Fernanda Ruiz Villamizar
Hay quienes dicen que el carbón tiene los días contados, todo por el compromiso de la comunidad internacional contra el cambio climático. Sin embargo, el sector tiene una perspectiva diferente, especialmente cuando se habla de abrirle paso a la transición energética.
Aunque las energías renovables han aumentado su participación a nivel mundial, Carlos Andres Cante Puentes, presidente ejecutivo de Fenalcarbón, asegura que el mineral brinda confiabilidad y estabilidad que no dan las energías renovables. “El hecho de mantener prendidas las plantas de generación térmica a base de carbón nos permite garantizar la no intermitencia, lo que no tienen las energías renovables que dependen del viento y sol. Esa estabilidad no se garantiza por más avance en el cambio energético”.
Colombia produce los dos tipos de carbón existentes: térmico y metalúrgico. El primer mineral sirve para la generación de energía y el segundo, después de un proceso de transformación industrial, se convierte en coque metalúrgico, principal insumo para la producción del acero.
En materia de carbón térmico, es el quinto exportador mundial y el tercero en metalúrgico, a pesar que en los últimos tiempos ha enfrentado problemas con la minería al interior del país que afectó la producción: pasó de 77 millones de toneladas, en el 2019, a 56 millones, en el 2020.
Aunque La Guajira y Cesar son los mayores productores en el país; Santander logra una producción anual de 250 mil toneladas. El 91% se exporta como coque metalúrgico y el 9% térmico se utiliza en el país como generador de energía.
Para Cante el costo de la tecnología de las energías renovables indica que no todos los países pueden avanzar al mismo tiempo su transformación.













