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Lunes 29 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Lo qué hizo la empresa santandereana Conexalab para estar entre las más innovadoras del país

En el 2016, Iván Ramírez fundó su empresa con el fin de crear e integrar soluciones de alto valor tecnológico, seis años después es la octava ‘startup’ que más innova en Colombia. Vanguardia habló con este empresario de la región para conocer su visión.

Suministrada / VANGUARDIA Iván Ramírez, CEO de Conexalab.
Suministrada / VANGUARDIA Iván Ramírez, CEO de Conexalab.

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Publicado por: Miguel Orlando Alguero

Sentado en su oficina frente a una mesa llena de robots y luego de haber atendido una videollamada, el empresario santandereano Iván Guillermo Ramírez da algunas puntadas sobre lo que significa innovación y cómo hizo que su ‘startup’ en seis años en el mercado sea hoy reconocida entre las más innovadoras del país.

Su empresa es Conexalab que, en el reciente Ranking de Innovación del 2022, realizado por la Andi y la Revista Dinero, ocupó el octavo lugar del top 10 en la categoría de las ‘startups’ más innovadoras 2022, con hasta 10 años de creación. Hoy genera 10 empleos directos y 20 indirectos.

Vestido de camisa manga larga de rayas y pantalón dril, este emprendedor, ingeniero financiero de la Unab, se ha dedicado a las tecnologías de la información para dar soluciones y mejorar las condiciones de vida de las personas, por eso el lema de su empresa es Acercar al futuro.

Entre sus principales aportes están las ayudas con inteligencia artificial, la aplicación de ciencias de datos y el ‘blockchain’.

Vanguardia habló con Ramírez, quien es magíster en Ingeniería Financiera y en Estudios de la Ciencia y la Innovación, sobre este reconocimiento, su visión del emprendimiento en Santander, su carrera y sus recomendaciones para impulsar el tejido empresarial de la región.

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¿Cómo entiende la innovación, qué es?

Innovar es como respirar. Son esas actividades, esas acciones que se hacen en la empresa y se piensa como un ecosistema integrado por personas. Son como los pulmones, como la respiración, si nosotros no innovamos, nos morimos, es decir, si no respiramos, fallecemos. Dar definiciones sofisticadas sobre innovación lo podemos hacer, pero innovar son esas acciones que nos permiten vivir, es nuestro ADN, es como nuestro sistema de supervivencia.

¿Qué llevó a Conexalab a ser reconocida entre las 10 empresas emergentes más innovadoras del país?

Lo que hacemos, lo hacemos bien. Nuestro equipo ha entendido la pasión y la responsabilidad que se debe tener para cumplir nuestro propósito superior que es hacer herramientas que mejoren la vida de las personas. Entonces, para hacerlo realidad tenemos que innovar. También identificamos unas macrotendencias para poner en marcha unas apuestas de valor que vayan acorde con el propósito superior, entonces cumpliéndolo hemos desarrollado unos servicios y productos tecnológicos que han permitido ser punta de lanza en desarrollo de estos.

¿Cuáles son esos productos o servicios de su empresa que lo han destacado?

Hay dos en especial. Uno que se llama Mamus, que es nuestro producto de responsabilidad social empresarial. Nace con una pregunta investigación, como todos los productos y servicios que se originan primero preguntándose algo, entonces nuestra pregunta era cómo hace una microempresa, como nosotros, para reducir las brechas sociales. Nos reunimos con un grupo interdisciplinario, saberes en mecánica, electrónica, eléctrica, sistemas, economía y finanzas. Hicimos un proceso de investigación y creamos ese producto que tiene un kit de robótica Stem (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), que se llama Octavio.

¿Cómo reducen esa brecha social mediante la tecnología?

Ese producto es nuestro proyecto de corazón porque la tecnología y la educación son las herramientas para reducir las brechas sociales, pero también nos dimos cuenta de que la tecnología está abriendo la brecha, por eso construimos una serie de herramientas e identificamos unas necesidades y entregamos los kits, que han sido revolucionarios, hemos podido llegar a por lo menos 1.200 niños y niñas, dándoles una introducción de robótica y programación. Hemos logrado que ellos digan: “Yo lo puedo hacer, puedo programar un robot”, y lo programan en dos o tres horas. Son ellos, precisamente, los que reducirán la brecha social a través del acceso a estas herramientas, por eso mantenemos el acceso a esta experiencia.

¿Cuál es el otro producto?

Identificamos una gran necesidad que lo ambiental y agrario. Hoy en día hay cultivos de mediano y largo plazo, como el cacao, el café, el aguacate y la palma, son ecosistemas agroforestales que hacen capturas de CO2, entonces esas empresas pueden reclamar como valor añadido esas capturas en bonos de CO2, pero resulta que el acceso a esos bonos está enfocada a grandes extensiones de tierra. Entonces encontramos la necesidad de democratizar el acceso que va alineada a nuestro propósito superior de hacer herramientas que mejoren la vida. Hoy tenemos un producto que se llama I-CO2.

¿Qué le está faltando a Santander para hacer una región más innovadora?

Hay unos aspectos culturales que se deben trabajar muy fuertes, ese trabajo hay que hacerlo desde la casa, desde el colegio, y reforzarlo en la universidad y en las mismas empresas. Primero, creerse ese estatus de valoración, de que aquí hay una mano de obra espectacular, personas con unas ideas top, de otro planeta, pero muchas veces toca irse a Bogotá o a otras partes del mundo para mirar qué hay. En resumen, nos creamos muy poco, debemos valorarnos más. Segundo, que esa empresa sea consciente de que, si le está yendo bien, es por algo y tiene responsabilidad de compartir ese conocimiento. Hace falta esa unión, trabajar en equipo. Entonces debe a ver un cambio de mentalidad, ser más colaborativos y reconocer las fortalezas. Tercero, fortalecer el ecosistema de emprendimiento y eso se hace con un mapeo de lo que hay en la ciudad, se debe revisar lo que tenemos y lo que nos hace falta. Y por último al empresariado santandereano, en general, no le gusta contar lo que hace, son muy pocos los que sí cuentan, la invitación es a compartir más las cosas buenas que están haciendo.

¿Entonces el problema es de comunicación?

Como dije hay unos temas culturales que se deben reforzar y también otros de comunicación que tenemos que cambiar, tenemos que saber contar las historias. Invito a los gobiernos locales a que se unan y luego monten las estrategias en conjunto para la innovación en el departamento. Hay gestos muy importantes que hace la Cámara de Comercio en fortalecer el ecosistema de innovación. Debemos plantearnos una ruta de desarrollo de la innovación regional, hay que empezar con esos cambios, hacer esas interacciones que funcionen más rápido, más colaborativas en pro de generar esas gestas de innovación, con enfoque a largo plazo, que no sea un tema del gobierno de turno, sino que sea un acuerdo de la sociedad santandereana.

¿Y el inglés entra en esas falencias de la región?

Ese tema me llama mucho la atención y es necesario que el departamento avance más en el segundo idioma del inglés para estar en esas grandes ligas del emprendimiento y de la innovación. Eso es lo que tenemos que tratar de mejorar cada vez más, romper esas barreras y quitar esos elementos que impiden aprovechar sus talentos. Por ejemplo, hoy en día la India es el referente de programación por el manejo del inglés. Acá hay unos talentos en programación muy buenos, pero si esa persona no se comunica con la demanda porque no habla inglés, o muchas veces las empresas ni siquiera tienen su página web inglés, entonces quedan incomunicados, relegados.

¿Qué recomendaciones le da a esos empresarios o emprendedores que buscan el camino de la innovación?

El tema es derribar paradigmas. Hay que revisar las macrotendencias del mercado, ofrecer productos o servicios que tengan valor, es decir, buscando que ese proceso que haga agregue valor y tenga un propósito superior. Además, quitar el imaginario que solo los grandes innovan, todos podemos, así sea usted un emprender o una pequeña empresa lo puede lograr y se hace dándole más valor a sus cosas, también está el amor y la pasión con que haga las cosas.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero

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