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Viernes 08 de marzo de 2024 - 06:31 AM

Caficultores de Páramo, Santander le apuestan al abono orgánico

Por medio de talleres y charlas, los caficultores de Páramo, Santander aprendieron sobre la importancia de aprovechar los residuos del café para hacer abono orgánico.

Durante este periodo, la UDES, la CAS y la Federación Nacional de Cafeteros llevaron las aulas de clase al campo.
Durante este periodo, la UDES, la CAS y la Federación Nacional de Cafeteros llevaron las aulas de clase al campo.

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Publicado por: Valeria Quiroga

Desde septiembre de 2023, más de 120 caficultores de Páramo, Santander, hicieron parte de un proyecto que le apostó al aprovechamiento de residuos de la actividad productiva cafetera por medio de la elaboración de abono orgánico.

A través de socializaciones y talleres a cargo de la Universidad de Santander, Udes, la Corporación Autónoma Regional de Santander, CAS, y la Federación Nacional de Cafeteros, la comunidad de este municipio perteneciente a la provincia de Guanentá aprendió sobre la importancia de los abonos orgánicos con residuos de café como una alternativa viable para ayudar a mitigar los impactos medioambientales de esta práctica agropecuaria.

Yenis del Carmen González, directora del programa de Ingeniería Agroindustrial Udes y líder de este proyecto, destacó la importancia de estos espacios con la población rural y llevar las aulas de clase al campo.

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“La siembra del cultivo de café es una actividad de gran importancia económica para las familias que se dedican en la región. Sin embargo, se ha evidenciado un grave problema de contaminación ambiental debido a los inadecuados subproductos del café. Se han generado grandes descargas de residuos y aguas residuales, las cuales representan un alto riesgo de contaminación”, explica González.

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Una tierra ácida

Omar Meza es uno de los caficultores de la vereda Juan Curí y se dedica al cultivo del café hace ocho años. Meza describe que la tierra de este territorio es ácida y requiere de nutrientes orgánicos.

“Es una parte alta y el efecto de las lluvias torrenciales lavan un poco el terreno y eso nos hace perder capa vegetal. Por lo tanto, debemos y tenemos la obligación, si queremos sacar buenas cosechas, de recuperar esos subsuelos y sembrar otros cultivos para tener unos mejores suelos”, explica Meza.

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El caficultor, quien estuvo presente en este espacio pedagógico, reflexionó sobre la importancia de capacitarse en el aprovechamiento de residuos para sus cultivos y la preservación del medio ambiente. “Muy pocos nos queremos capacitar hoy en día porque no sacamos el tiempo disponible, no tenemos la cultura de ir un poquito más allá y aprovechar estos residuos”, afirma.

Además, desde hace dos años cuenta con un pequeño beneficiadero de café y esto le ahorra el paso de trasladar el producto hasta donde sus vecinos. Omar también destaca que con mucho esfuerzo adquirió un sistema que le permite aprovechar al máximo el café que produce y un equipo que no malgasta el agua.

“Con esta capacitación complemento un poco más lo que venía haciendo, pero ya nos dejaron una mejor idea. Sí nos esforzamos y le dedicamos tiempo a esto que es de gran beneficio para cada uno de nosotros, nuestras fincas y el buen manejo de las cuencas hídricas, al final no contaminamos y ayudamos a nuestro medio ambiente”.

Por su parte, el proyecto también contó con el análisis microbiológico de la docente Ana María Mantilla Moreno, quien luego de los estudios evidenció que los abonos orgánicos hechos con los residuos del café cuentan con múltiples beneficios y ventajas con respecto a otros productos de origen químico, convirtiendo a la pulpa como un recurso a tener en cuenta en la agricultura local para lograr una práctica más sostenible y estable.

Luego de seis meses de trabajo con la comunidad, el grupo de expertos concluyó que el compost resultante de este proceso puede utilizarse como una enmienda orgánica valiosa en la agricultura y la jardinería. Además, sostienen que proporciona nutrientes esenciales para las plantas, mejora la estructura y la retención de agua del suelo, y fomenta la actividad microbiana beneficiosa del sector.

Publicado por: Valeria Quiroga

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