De esta forma los propietarios lograron preservar ocho empleos. Los Dj’s, meseros y cajeras se capacitaron y ahora hacen parte de la empresa fumigación.


Publicado por: Redacción Vanguardia.com
La crisis por coronavirus puso en aprietos a la economía mundial y Bucaramanga no es la excepción. La pandemia obligó a muchos a replantearse la forma de generar ingresos. Conozca el caso de una bumanguesa que generó un nuevo emprendimiento tras cerrar sus discotecas.
El coronavirus nos arrebató los lugares para el esparcimiento. Las noches de copas con familiares y amigos desaparecieron, la rumba se apagó. Desde hace casi dos meses, las zonas donde solía haber fiestas en Bucaramanga permanecen desoladas.
Los fines de semana ya no se ve gente bebiendo alcohol. Ahora los festejos se realizan a través de videollamadas y los banquetes llegan a domicilio, porque hasta los restaurantes cerraron sus puertas.
Detrás de esa calma se esconde todo un tormento. Uno de los primeros sectores económicos en sentir el impacto del COVID-19 en Bucaramanga fueron los bares, cuando el pasado 12 de marzo fueron obligados a suspender sus actividades, sin saber por cuánto tiempo.
Una de las afectadas es Vanessa Hernández Manrique, propietaria de dos discotecas cuyos alquileres le cuestan aproximadamente $5 millones cada uno.La empresaria lamenta que a la fecha el Gobierno Nacional no les ha ofrecido ningún tipo de alivio.
“No nos han favorecido ni siquiera con los arrendamientos. Hemos tenido que seguir pagando los alquileres, los dueños de los alquileres nos mandan a las inmobiliarias y allá no nos dan soluciones. Dicen que tenemos que seguir pagando, produzcamos o no. Estamos peleando legalmente para que nos reciban los establecimientos”.
Hernández asegura que de las 75 discotecas que hay en Bucaramanga, un 30% ya quebró. “Los dueños han asegurado que no van a volver a abrir de nuevo porque no hay como cubrir esos alquileres tan altos. No tenemos ninguna facilidad”.
La empresaria afirma que pese a que Asobares ha expuesto esta situación, ningún ente les ha prestado atención. “En ningún momento hemos recibido respuesta del Gobierno Nacional ni de la Alcaldía de Bucaramanga. Nadie ha expresado interés de querer hablar con nosotros”.
Hernández afirma que sus dos establecimientos generaban 15 empleos directos y ocho indirectos. “Muchos de los muchachos trabajan para pagar su universidad”.
Nuevos horizontes
Debido a esta situación la mujer se vio obligada a buscar otra alternativa para generar negocios y así mantener la mayor cantidad de empleos posibles. “Estaba sacando de mi propio bolsillo para colaborarles con algo quincenalmente, pero ya no puedo continuar así, porque siempre suma”.
Tras hacer un estudio de mercadeo surgió un nuevo emprendimiento. Se trata de Fumidex, una empresa de desinfección y fumigación. “Con mi esposo nos pusimos a pensar cómo podíamos ayudar al personal. Vimos que por la contingencia por coronavirus era una buena opción”.
La mujer cuenta que su hermano y su esposo se encargaron de estructurar el nuevo negocio y luego se brindaron capacitaciones al personal de la mano de ingenieros y expertos del sector salud.
De esta forma se han logrado preservar ocho empleos, entre los que se encentran antiguos Dj’s, meseros y cajeras. “La idea es crecer más para poder brindarle trabajo al personal que me hace falta. Muchos eran familiares, así que tuve que elegir uno por casa para ayudar a todas las familias”.
Hernández detalló que ofrecen diferentes propuestas para desinfectar centros comerciales, vehículos, consultorios, urbanizaciones y entre otros ambientes. “Empleamos recursos inofensivos para la salud avalados por las autoridades, tenemos máquinas especiales y el personal capacitado...”.
Por ahora, esta emprendedora espera que esta inversión genere frutos al tiempo que lamenta el cierre de sus dos discotecas, “Es un proyecto que me costó cuatro años levantar y mucho sacrificio. Me da mucho dolor cerrar ...”.














